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La Biblioteca del Kraken

Tormenta de espadas

Tormenta de espadas

Hay un viejo chiste del maestro Eugenio que dice: "-Me encanta jugar al pocker y perder"; y el otro pregunta: "-¿Y ganar?"; Y responde con voz cortada y mirara perdida: "-¿Ganar? Ganar debe ser la ostia…". Para hacer un simil yo diría: "-Me encanta leer la saga de Canción de Hielo y Fuego por partes, de año en año"; "¿Y seguida?" me preguntaría alguien; "-¿Seguida? ¿Toda junta? Eso debe ser increible…"

Un año y medio hemos esperado los seguidores de la saga que apareciera este tercer volumen en castellano! Un año y medio de sufrir, de preguntar a Gigamesh cuando saldría el libro, de consultar foros por internet intentando no leer los spoilers de la gente que sí había devorado el tercer volumen en inglés… pero un año y medio que ha valido la pena esperar, pues Tormenta de Espadas ha cumplido completamente las espectativas: Vuelve al nivel alcanzado en Juego de Tronos y nos deja con un sentimiento de impotencia por no tener el cuarto volumen al alcance de la mano aún… además es como si hubiésemos recibido dos volúmenes de golpe pues las más de 1200 páginas traducidas por Cristina Macía se han divido en dos tomos -para mayor comodidad del lector - ilustrados con una única portada -esplendida- de Enrique Corominas.

Los salvajes asediando el muro con secretos que poca gente imagina, un rey vencido que se refugia bajo la llama de una nueva religión, una familia esparcida que lucha por sobrevivir, un traidor que busca su camino entre los enemigos, un niño que persigue sus visiones viajando por el frío y una joven reina sin reino que lucha para formar un ejército con que reconquistar las tierras de sus padres. Las alianzas, los matrimonios de conveniencia, el honor, las traiciones… y dos grietas: una que deja pasar la luz y la otra el frío por donde el autor deja entrever que la magia resultará cada vez más importante en la batalla definitiva que llegará tarde o temprano…

¿Qué se puede decir más sobre este tercer volumen de Canción de Hielo y Fuego? Muchas cosas: Para empezar que Martin nos sorprende a cada momento, a cada capítulo. No, esto no es nuevo, pero ser capaz de continuar manteniendo al lector absorvido por la lectura sin saber quien morirá, quien vivirá, quien traicionará a quien y encima rompiendo los esquemas que uno se podía haber hecho, tiene mucho mérito (i más, cuando ja llevamos cerca de 3.000 páginas). Aquí es donde verdaderamente Martin demuestra tener una visión de conjunto que muy pocas veces he visto en los últimos años (quizás la más reciente fue por manos de Michael Straczynsky y su magnífica Babylon 5), una visión que comporta que lo que ocurre en una página del primer libro puede repercutir en el último volumen de la saga, un entramado de personajes tan vasto que te quedas pensando si aquel sobrino o aquel criado que sale al final de listado de una casa no tendrá una importancia vital en el futuro… probablemente sí, pues el autor no define personajes en vano, todos tienen su lugar.

La construcción de personajes y su desarrollo es sencillamente perfecta. En este volumen el punto de vista de los personajes -uno de los grandes aciertos del autor- está más repartido, aunque algunos aparecen relativamente poco (Bran, Davos…) mientras que otros vuelven a recibir el peso de la acción (Jon, Catelyn, Arya…). Además se nos presenta a Jaime Lanister, un personaje que solo se nos mencionaba en los últimos libros y que aquí cobra un protagonismo importante y donde se nos desvelan sus vivencias personales y sus motivos que lo han llevado a donde está ahora.

Martin vuelve a darle la vuelta a la tortilla, te vuelve a hacer dudar de lo que está bien y lo que no, vuelve a perderte por los caminos de niebla de Poniente ofreciendote la información necesaria para que caviles sobre todos los misterios y motivaciones de los personajes pero soprendiéndote en cada conclusión a la que esperabas llegar.

Literariamente el libro es impecable, con momentos sublimes en los diálogos. Cierro los ojos y me vienen a la cabeza tres o cuatro de estos diálogos antológicos, ya sea por boca de Tyrion, de Arya o de Jaime. Y si Choque de reyes ofrecía un abanico de posibilidades, en este tercer volumen estas posibilidades se multiplican, entran a jugar más Casas como los Tyrell o los Martell, mientras que otras quedan relegadas a la espera del cuarto volumen de la saga.

Tormenta de espadas es quizás la culminación (por ahora) de un increible juego que mezcla el folletín y la construcción de personajes verosímiles con la fantasía más pura. Los dos se combinan de forma admirable, ligados a través del suspense y adornados con una serie de misterios y situaciones imprevisibles como si fuera un regalo. Al abrir este regalo se nos muestra una historia adictiva y coherente realzada por una magnífica prosa y llena de situaciones y personajes que poco a poco vas haciendo más tuyos y que no puedes olvidar fácilmente.

La Guerra de los mundos

La Guerra de los mundos

Con cierta vergüenza tengo que decir que me he decidido a leer la novela en este momento por el estreno de la película del mismo título que se sale a finales de junio (Un remake, todo hay que decirlo). Sí, es vergonzoso que todo un clásico como este se me haya escapado tanto de tiempo, pero es que hay tantos…y tenemos tanto que aprender de estos primeros visionarios de la ciencia ficción…

H.G.Wells es un referente cuando hablamos de ciencia ficción, un modelo a seguir; seguramente, junto con Jules Verne inventó, dio a conocer, las primeras historias ambientadas en un entorno de ficción, a veces científico y a veces especulativo. Podríamos afirmar que estos dos personajes asentaron unas bases para que autores posteriores hicieran crecer el género. Curiosamente los dos eran europeos, aun cuando la corriente principal del género se desarrollaría décadas más tarde a los EE.UU.

Pero vayamos al grano. Qué puedo decir de La Guerra de los mundos? Es muy simple. Es una de las mejores novelas que he leído de ciencia ficción: Por su sencillez, por su prosa, por su especulación, más de carácter social y ligeramente filosófico que científico, en definitiva por como una novela de finales del siglo XIX me puede parecer tan actual. Narrada en primera persona pero haciendo referencia a diferentes lugares al mismo tiempo de las cercanías de Londres, el protagonista observa y vive en su propia piel los hechos que conducirán a una destrucción masiva y sin escrúpulos de todo lo que le rodea: Una invasión extraterrestre.

La guerra de los mundos se basa en una invasión marciana, -cuando los conocimientos de aquel planeta eran bastante más escasos que ahora y cuando la imaginación desbordante de gente como Wells, Verne o Burroughs podía desarrollarse sin barreras- perpretada sin concesiones, sin moralejas facilonas y con toda su crudeza. Los marcianos quieren conquistar el planeta y la Tierra no está preparada para esto. Me interesa mucho el hecho de como Wells describe aquella sociedad victoriana inglesa, aquellas plácidas comarcas verdes y aquella superioridad británica que parecía que no tuviera rivalidad en todo el mundo… pero sí en Marte.

Wells, pues, realiza también una autocrítica a esta prepotencia inglesa, dejando a los ingleses –y de paso al resto del mundo- como muy inferiores a los marcianos, sin la tecnología necesaria por hacerlos frente y con cada vez menos ímpetu por intentar resistir la invasión. Seguramente la resolución del problema es para mucha gente muy fácil y simplona pero yo no veo así: No hacen falta grandes gestas heroicas, ni grandes momentos dramáticos por ganar al invasor… Wells nos da a entender que no somos nada en este universo y que quizás mejor nos miremos con otra cara este mundo dónde vivimos, ni que sea para redescubrir una facultad a menudo perdida: la modestia.

La guerra de los mundos tiene una anécdota que hace falta contar: Al 1938, Orson Welles realizó una versión radiofónica que hizo salir a miles de personas a las calles de Nueva York –Sí, entonces ya eran así de crédulos- creyéndose que realmente los marcianos estaban invadiendo la Tierra. Un hecho que demuestra por una parte la capacidad dramática de Orson Welles pero también el potencial de esta obra.

Una novela pues, que me desagrada haber tardado tanto en leer –también es verdad que la edición en catalán me ha costado de encontrar- y que recomiendo a todo el mundo. No es un tratado militar ni un ensayo sobre filosofía extraterrestre… es simplemente una buena novela de marcianos, corta, sencilla, entretenida y con trasfondo social. Qué más se puede pedir?

EL que susurra en la oscuridad + En las montañas de la locura

EL que susurra en la oscuridad + En las montañas de la locura

Mi experiencia con H.P Lovecraft comenzó -por así decirlo- por la puerta trasera. Mi primer contacto con su cosmología fue a través del juego de rol La Llamada de Chtulhu a principios de los años 90. La impresión fue buena aunque no era exactamente el tipo de juego que prefería. Una impresión que me hizo estar atento a conversaciones de amigos que eran fans de la obra de Lovecraft.



Más adelante, un buen amigo me dejó Los Mitos de Chtulhu, una obra que combinaba relatos del mismo Lovecraft con otros de sucesores suyos y que daba una visión global de parte de la mitología creada por este autor. Allí descubrí realmente que la cosmología creada por Lovecraft era compleja i vasta, mucho más de lo que parecía en un principio y las ganas para saber más sobre los mitos aumentaron, pero finalmente me dedicaría a leer en otras direcciones durante bastante tiempo.



Han debido de pasar 6 o 7 años desde entonces, y ahora finalmente re vuelto al universo oscuro, blasfemo y retorcido que creó Lovecraft en los años 20 -y principios de los 30- y donde derramó toda su energía para recrear el terror más absoluto que la mente del hombre puede imaginar: El terror de la insinuación, de lo desconocido, de la locura.



No soy una gran entendido en Lovecraft pero sí que puedo empezar a dar unas pinceladas del estilo que utiliza después de haber leído este volumen y de recordar los cuentos pasados: Falta total de diálogos, preferencia por los relatos en primera persona, narrativa descriptiva hasta el último detalle con una utilización magnífica de adjetivos y con una prosa retorcida pero fantástica… todo ello para insinuarnos más mostrarnos, para provocar que nuestra imaginación trabaje sola para proporcionarnos las sensaciones que crea más oportunas y que normalmente tienden a ser curiosidad, tensión y finalmente terror…



Este volumen está compuesto por dos novelas escritas a principios de los años 30: El que susurra en la oscuridad y En las montañas de la locura. Las dos comparten una visión científica común -aunque en diferente escala- sobre la explicación de algunos de los mitos, cosa que puede que contraste más con otros cuentos donde me atrevería a decir que intervenía más el tono fantástico. Definitivamente, parece que el terror cósmico de Lovecraft se decante más hacia la ciencia ficción que hacia la fantasía.



En El que susurra en la oscuridad nos encontramos ante un contexto rural donde después de unas riadas han aparecido algunos cuerpos de forma desconocida y arrastrados por el agua. Esto da pie a un debate entre intelectuales sobre la naturaleza de estos seres y aun intercambio de cartas donde el autor te va descubriendo poco c poco el origen del terror. Una novela corta, precisa y bastante dinámica con un final algo apresurado pero cumplidor y con momentos memorables. Aquí Lovecraft vuelve a demostrar que es un maestro de la insinuación ofreciendo a nuestra mente la posibilidad de imaginar mil y una vez situaciones con las que no nos gustaría encontrarnos.



En las montañas de la locura es una obra más vasta y ambiciosa. Una expedición científica a la Antártida es la excusa de Lovecraft para hacer visualizar a los protagonistas el pasado real de la Tierra, sobre los seres que la poblaron y sobre el terror que provocarías si volviesen. Parece una novela que intenta ligar la cosmología creada por el autor. Pero esto solo es una especulación mía, pues no he leído lo suficiente de él como para afirmarlo categóricamente.



En la obra se entrevé la admiración de Lovecraft por Poe, pues las referencias hacia este autor son constantes. Es una novela oscura, lenta, donde el autor intenta muestra mucha información en pocas páginas mientras en cambio describe de forma excepcional y larga los parajes que recorren y los descubrimientos que realizan los protagonistas. Parece que invente adjetivos para que encajen tan bien en las descripciones. Pero este continum descriptivo hace ralentir la lectura y rebaja la tensión -excepto en momentos puntuales-. Una novela que no deja de ser una lección ultrarrápida de historia antigua y de terrores ocultos pero demasiado larga a mi entender.



En definitiva, espero no tardar tanto tiempo antes de volver a introducirme en el terror cósmico de Lovecraft. Vale la pena de vez en cuando envolverse en el Áurea de misterio, fascinación y terror del maestro de la insinuación.

La Reina de la oscuridad

La Reina de la oscuridad

La tercera y definitiva parte de las "Crónicas de la Dragonlance" se recupera bastante de la segunda entrega.

En este volumen concluyente, volvemos a encontrarnos con los personajes luchando para salvar Krynn de la perdición de Thakisis. Bien, el argumento en este caso finaliza todo lo que había empezado en el primer libro de forma bastante acertada. La acción y los momentos dramáticos en este tercer volumen son mucho más presentes que en los volúmenes predecesores pero al menos ya no tenemos que sufrir por los saltos argumentales como en La Tumba de Huma.

Me atrevería a decir que la originalidad de este tercer volumen es más innovadora que en los otros. Al menos no recuerda tanto a Tolkien y utiliza más recursos propios. Como siempre, personajes como Raistlin y menos medida Tanis y Tas resultan muy bien caracterizados (Sea tanto de forma divertida como intrigante)

Un fin de pues, bastante digno de la trilogía que abre las puertas a la segunda trilogía de la saga: Leyendas de la Dragonlance

La Tumba de Huma

La Tumba de Huma

Segunda parte de las "Crónicas de la Dragonlance". La valoración que le doy es mucho más baja básicamente por un motivo: La novela sufre saltos temporales importantes, o sea, que la acción no está entrelazada del todo y existen fragmentos de la historia que no se narran (Y que si se explicaran en otros volúmenes de la saga)

Este hecho molesta mucho, pues al empezar el libro, uno espera retornar al hilo argumental que empezó en El retorno de los dragones y resulta que la línea de acción que nos dejó en Ascuas ya está solucionada. Que estas partes estén narradas en otras novelas empieza a hacer tufillo de franquicias. Y este es el verdadero mal de la saga.

Por otro lado, el argumento recuerda más que nunca a la estructura de El Señor de los Anillos: El grupo dividido en dos partes viajando por caminos distintos… los "Orbes de los dragones" que parecen calcados a las "Palantiri"…aunque también nos topamos con alguna sorpresa agradable y con un final muy, muy épico.

A comentar que los autores han recalcado mucho el papel de la mujer como heroína de acción, vaya, que han adaptado las aventuras fantástico-medievales al gusto de los 90. Este hecho se evidencia claramente en este segundo volumen donde las heroínas toman un protagonismo importante. Por un lado lo encuentro correcto, pero por el otro (En el caso del personaje de Laurana), el hecho que ascienda de manera tan brusca y con un cambio de personalidad tan importante no acaba de cuajar, y más cuando los hechos que propician estos cambios se explican en otras novelas muy posteriores.

Jugadores del juego de la gente

Jugadores del juego de la gente

John Brunner es conocido sobre todo por su trilogía de la catástrofe, unas novelas que todavía no he tenido el placer de leer pero que a buen seguro adquiriré algún día. Pero reconozco que nunca se me hubiera ocurrido comprar un libro con un título tan horroroso como... Jugadores del juego de la gente, si no fuera porque me costó 0,5 y pertenecía a una editorial a la que tengo mucha estima.

Efectivamente, el título no creo que ayude en un lector potencial a comprar esta obra de Brunner -también cabe aclarar que en inglés no suena tan mal- y la contraportada tampoco ayuda demasiado. Pero el contenido ya es otra cosa.

Para empezar Brunner utiliza un esquema argumental que prácticamente se desarrolla al revés de lo normal. No tenemos un hecho más unas consecuencias si no más bien una serie de consecuencias que acaban explicando el origen, el hecho.

La novela no empieza bien: Un poco confusa, sin parecer tener ningún rumbo fijo, pero el autor es capaz de introducirnos en una trama, a priori, poco coherente y a darnos cada vez más información para tenernos atados a la lectura. Y eso tiene un mérito. Además, el estilo de Brunner es fluido aunque a veces cargado -puede que adredre- para sutilmente informarnos de aquello que habríamos de vislumbrar entre líneas.

Resulta que nuestro protagonista es una persona que lo tiene todo hecho, que las cosas le salen bien siempre, que se le cumplen la mayor parte de sus deseos y que vive a pirna suelta junto con otros "amigos" que reciben los mismos presentes... a cambio de perder algunas horas o días de su existencia de vez en cuando, mientras están poseidos por una entidad superior. Sí, es un tema ya tratado anteriormente a la ciencia ficción, como en el caso del cuento Pasajeros de Robert Silverberg, más conciso y devastador que esta novela, pero Brunner acaba saliéndose con la suya, va colocando las piezas en su lugar y va ordenando el engranaje de la novela -no sin ciertas dificultades- para acabarla de forma más que correcta.

Además nos abre puertas en reflexionar sobre temas como el destino, la voluntad, el acomodo a la vida fácil, el olvido del pasado cuando las cosas van bien... todo para evolucionar su personaje a la inversa de lo que es normal: De la seguridad en sí mismo a la desesperación de saber quién es realmente, del pasotismo al acomplejamiento interior, del creer que lo sabe todo a saber que no sabe nada.

No es una novela redonda, pero en poco más 150 páginas realiza una crítica profunda al individuo moderno, a sus deseos banales y a la pérdida de la creatividad y de la esencia de la humanidad.

Rihla

Rihla

Juan Miguel Aguilera tiene la capacidad de soprendrerme a cada novela que leo de él. Cierto es que sólo me he leído dos, pero cada una ha representado todo un descubrimiento. Tuve el placer se escuchar a Juan Miguel Aguilera en las últimas jornadas literarias de Kosmopolis de Barcelona, justamente cuando debía acabar de sacar este libro al mercado (o si no estaba a punto de hacerlo), la lástima es que entonces aún no había leído nada de él, sólo visualizado su guión cinematográfico, Stranted; en el Festival de Cine Fantàstic de Sitges.

Rihla es una gran novela: Compleja, diseñada al detalle y narrada por un autor emergente que está demostrando que se puede combinar tranquilamente la novela histórica con la fantasía y la ciencia ficción. No son estos unos argumentos muy originales pues otros autores también se dirigen por esta línea, pero Aguilera muestra en sus obras aquella mezcla perfecta entre realidad y fantasía, entre historia y ficción que quedan al alcance de pocos. Nos encontramos pues delante del Tim Powers valenciano? Posiblemente. El trabajo de documentación en que se basa Rihla es extraordinario. El mismo autor explica -y nos transmite- su fascinación por la cultura precolombina del Yucatán a través de una obra madura, que aunque no lograr el nivel de su predecesora es sin duda una novela capital dentro el género de la fantasía histórica.

Rihla cuenta el viaje iniciático de Lisán Al-Aysar, un erudito árabe, nacido y criado en Al-Andalus a finales del siglo XV, justo cuando la presión cristiana sobre el reino de Granada se empieza a hacer insoportable. Rihla, de hecho significa "Viaje","Periplo" y no se me ocurren mejores palabras por explicar el argumento de la novela. En la primera mitad de esta l'autor recoge la mejor tradición salgariana para presentarnos un escenario exótico, meticulosamente descrito -la recreación del ambiente de Granada es fantástico- y lleno de aventuras que lleva al protagonista a embarcarse hacia un mundo nuevo al otro lado del mar, un territorio que aún no ha sido descubierto oficialmente por Europa.

Hay que tener claro que Lisán Al-Aysar es un erudito y que se mueve por la ciencia y el conocimiento, tal y como hacía Ramon Llull en La Locura de Dios. Este hecho repercute en la segunda mitad de la obra, dónde las aventuras exóticas se combinan con toques fantásticos y de Ciencia Ficción. El autor nos lleva a terrenos más complejos para explicar fenómenos y mitos como el de la Atlantida, la teoría de Gaia -muy presente durante toda la obra- , la mitología precolombina y hasta se atreve con referencias a Vlad el empalador conocido sobre todo por el alter ego que le proporcionó Bram Stoker. Al igual que en la Locura de Dios enfrenta el mundo racional, representado en este caso por la cultura árabe con el mundo fantástico, irracional, mitológico de los pueblos del Yucatán. Los conocimientos de Aguilera sobre este tema son increíbles, hasta el punto que en algún momento uno se puede quedar saturado de información. Así pues, la línea argumental se va complicando a medida que el autor se adentra en la mitología precolombina de los itzás o los mexicas, pero a la vez se abren cada vez más puertas especulativas que te exigen una atención cada vez mayor. Quizás hace falta remarcar que en algún momento tanta información en tan poco tiempo puede hacerte perder el hilo de la acción.

Sacrificios multitudinarios, cometas premonitorios, ritos chamánicos, teorías científicas que harían temblar a más de una religión, viajes astrals a lugares inconcebibles, choques culturales entre el viejo mundo racional y el nuevo mundo virgen, mágico… todo esto y más lo podemos encontrar en Rihla.

En definitiva, una aventura que recoge lo mejor de las aventuras exóticas de Salgari -que siempre ha sido un referente para mí- con la buena literatura especulativa, en clave de ciencia ficción o de fantasía que en este libro viene a ser prácticamente lo mismo.

Alicia en el país de las maravillas

Alicia en el país de las maravillas

Ésta es una de las reseñas más difíciles que he hecho nunca. Los motivos son varios pero el principal problema que me encuentro para hacerla es mi propia objetividad. No es la primera novela juvenil que leo, últimamente me he tragado parte de la saga de Harry Potter y años antes disfruté como un cosaco leyendo Momo o La Historia Interminable. Pero claro, Harry Potter es lo que es y antes era antes.

Mi valoración de Alicia en el país de las maravillas puede resultar fundamentada bajo los puntos de vista que tengo en la actualidad. Soy una persona supuestamente adulta (por suerte, sólo supuestamente), que ha leído mucho y que se ha creado unas espectativas, pero que quince o veinte años atrás tenía otras ni mejores ni peores, si no diferentes, como decía aquel presentador. Eso me crea la duda de que si ahora releyera libros que en mi adolescencia (o antes) me parecieron deliciosos, quizás ahora los encontraría poca cosa.

Hace poco, un amigo mío me preguntó que como podía darle un 8,5 a un libro como El Retorno de los dragones de Weis & Hickman, cuando había otros de mejores que criticaba más duramente. Mi respuesta fue clara: En el momento que lo leí lo encontré muy bueno, ahora quizás me guiaría con otros valores pero igualmente intentaría respetar mi valoración inicial. Con Alicia en el país de las maravillas me pasa algo parecido (salvando las distancias). Su estilo es claramente juvenil, incluso infantil, pero tiene ideas, tiene fluidez, tiene naturalidad y tiene un estilo propio que tengo que juzgar, ahora que tengo 31 años, con la visión de catorce o quince… ¿o quizás no? ¿Me gustaría de la misma manera ahora aquella novela que se llamaba La Señora Frisby y las ratas de Nimh? ¿Cambiaría mi enfoque o intentaría volver a ser un chico de catorce años perplejo todavía por un Señor de los anillos que le marcó tan profundamente?

Lewis Caroll (Seudónimo de Charles Dogson) creó en 1865 un cuento teóricamente dirigido para los niños, pero con algunas ideas revolucionarias que quizás han hecho que perdurara hasta hoy. Dentro de la más estricta loca fantasía, sin reglas, sin moralejas, nos narra una historia bajo la inocente mirada de una niña de buena cuna, acostumbrada a las buenas maneras y a la alta educación que ve como de sopetón su mundo se gira al revés escuchando hablar animales, observando cómo su cuerpo cambia de tamaño, jugando partidos ridículos de croquet con cartas humanizadas o intentando que la mítica reina de corso no le corte la cabeza.

Carroll hace una crítica a esta sociedad victoriana acomodada con palabras sencillas, con metáforas escondidas (parodiando canciones, riéndose de personajes que podrían ser reales) como para dar alas a la imaginación de los niños y para hacerles salir de aquella apática vida rutinaria. Y eso lo hace a través de las más absurdas situaciones, las más inverosímiles, pero las que quizás afectarían más a un oído o a una lectura infantil de la época. Nunca pretende dar moralejas, al contrario, se ríe descaradamente en algunos pasajes de ellas y quizás me atreviría a decir que de paso se mofa de toda la monarquía inglesa

Es un hecho que el libro ha perdurado hasta nuestros días, quizás también debido a la versión cinematográfica de Disney (que no he querido ver hasta haberme leído la original… demasiadas veces las versiones azucaradas de esta compañía me han decepcionado).

Una novela pues, escrita para niños pero que si uno se integra en ella puede descubrir algunos pasajes deliciosos. En esta edición hay que sumarle el hecho de que las ilustraciones que la componen son las originales, realizadas por Jhon Tenniel y que son pequeñas joyas que realzan la novela.

Pícnic junto al camino

Pícnic junto al camino

Pícnic junto al camino es una de aquellas obras que guardas en la biblioteca con más respeto. Un respeto adquirido en la lectura rápida, clara y demoledora de una novela inspirada, de una novela que se sitúa entre lo mejor de la producción literaria de los hermanos Strugatski y quizás también dentro la mejor ciencia ficción rusa.

No había leído aun nada de estos hermanos, un duo curioso, pues uno de ellos es filólogo y el otro astrónomo, o sea uno es de letras y el otro de ciencias… y si todas sus obras tiene este equilibrio tan delicado que aportan estos dos enfoques, el científico y el humanista no me extraña que sus obras alcancen este nivel de calidad.

La llegada ya la rápida marcha deseres extraterrestres en nuestro planeta hace que la conciencia civil se tambalee, pero aun lo provoca más el hecho de que los visitantes hayan dejado tras suyo diversas Zonas de aterrizaje llenas de obajetos abandonados.El estudio de estos objetos creados por una tecnología superior es el objetivo principal del mundo científico pero también del mercado negro y las mafias, interesadas en vender los posibles descubrimientos al mejor postor. Aquí intervienen los Stalkers, buscadores furtivos que se juegan la vida por una comisión, por algo de dinero. El problema radica en que entrar en estas Zonas es muy peligroso y a menudo provoca la muerte y tampoco asegura que los objetos rescatados sea de utilidad pues la mayoría no se sabe para qué sirven ni qué utilidad pueden aportar a la humanidad.

Éste es el argumento de partida que nos presentan los autores, un argumento que gira entorno a lo poco que conocemos del universo, a lo insignificantes que estamos ante el hecho de la visita extraterrestre, como sí fuesemos hormigas que queremos saber qué han abandonado los humanos en un picnic junto al camino. En este sentido es ineludible hablar de otra novela escrita once años atrás también por un escritor de la órbita soviética como era Stanislaw Lem. Me refiero claro a Solaris. Las dos comparten esta explosión de ideas sobre la incomprensión del universo y nuestra propia conciencia dentro de esta inmensidad.

También quiero referirme a una novela posterior, Pórtico de Frederik Pohl para comparar parecidos en el sentido que las dos novelas muestran un abanico de posibilidades en el estudio de artefactos extraterrestres pero al mismo tiempo también insisten en la falta de conocimientos de la raza humana para saber qué tiene ante sí, como si fuesemos sólo las hormigas del picnic que intentan comerse un bolígrafo pero que a veces encuentran unas migas de bocadillo que sí pueden aprovechar.

Picnic junto al camino es una novela que trata sobre la dura realidad (aquí, la vertiente humanista que comentaba anteriormente) en un mundo intransigente, que no perdona. El protagonista, un Stalker tiene que luchar más contra los problemas sociales en que vive diariamente como el alcoholismo, las mutaciones de su hija y la desesperación de una sociedad que no sabe por donde navega que contra las mismas Zonas donde se aventura a buscar objetos.

La novela está estructura en cuatro partes -cuatro capítulos- de diferente estilo. En el primero, nuestro protagonista describe en primera persona la fascinación y los horrores de las Zonas estraterrestres; en la segunda parte los autores ya empiezan a dejar entrever la realidad de la sociedad vinculada a las Zonas; en la tercera parte hay que destacar unos diálogos inquietantes pero magníficos entre un científico y un ingeniero que hablan precisamente sobre hacia donde se dirige nuestro mundo, quiénes somos nosotros, y en definitiva se preguntan algunas de las cuestiones filosóficas que más nos inquietan hoy en día. Finalmente, la cuarta parte nos abre las puertas a la desesperación y la intansigencia de que hablaba antes en un final que cuida más la vertiente humanística que la científica.

Así pues, nos encontramos ante una obra madura, que invita a la reflexión, que nos transmite una explosión de ideas y que nos hace detener a pensar más en nosotros que en el universo. Una obra de prestigio, narrada con total maestría.

Àxon

Àxon

Pere Verdaguer es un completo desconocido para mí. No conocía su obra, ni probablemente la hubiera conocido nunca si mi mujer no me hubiera insistido en que leyera Àxon, una novela corta que le impresionó en su adolescencia y que fue uno de sus primeros contactos con la ciencia ficción.

Àxon nos cuenta la sorprendente historia de Lluís, una joven profesor de instituto que de pronto un día observa como el mundo a su alrededor se ralentiza: Pájaros que vuelan poco a poco, conversaciones a cámara lenta… pero dónde también ocurren otros hechos inexplicables en un entorno de instituto privado y clerical.

Es un comienzo prometedor pero que el autor no sabe desarrollar. El gran problema de esta novela corta es que Pere Verdaguer ha querido presentar su obra bajo dos enfoques diferentes: El de la intriga policiaca y el de la ciencia ficción dura. La cuestión es que no se decanta por ninguno de los dos y acaba por no profundizar en nada. También es verdad que las teorías que apunta quedan resueltas pero sin atar todos los cabos. Algunos aspectos se obvian al final del libro.

La novela tiene dos partes bien diferenciadas. Los primeros cuatro capítulos son densos, lentos; en ellos se presenta un escenario dónde se desarrollará una futura trama pero que sólo apuntala brevemente el tema principal. El autor tiene tendencia a irse por las ramas describiéndonos las biografías de personajes secundarios, para que el lector tenga un abanico de personajes sospechosos, el problema es que en aquel momento no son sospechosos de nada y la lectura se hace flácida y aburrida.

Aun así, tras el capítulo cuatro, hay un cambio de inflexión, Verdaguer escribe para ir al grano, se quiere mover dentro la intriga policiaca mientras nos aporta mucha información técnica sobre el fenómeno que da pie a la novela y sobre la neurología -una información bastante densa por el lector profano-. Una mezcla que no acaba de cuajar y que desemboca en un final trepidante pero rápido y fácil dónde las soluciones vienen envueltas en papel de regalo.

Mi opinión es que el libro hubiera ganado en consistencia y tensión si este se hubiera narrado en primera persona. Lo digo porque las experiencias traumáticas de nuestro profesor se podían transmitir mejor si las explicaba él mismo… como por ejemplo se hace en novelas con una estructura parecida como Muero por dentro o Flores para Algernon.

En definitiva, una idea muy interesante que se pierde paulativamente en una intriga que no viene mucho al caso.

Brujas de viaje

Brujas de viaje

Es curioso lo que puede pasar a veces en esto de colleccionar libros y buscar novelas descatalogadas. Un día entré a una papelería del barrio gótico de Vilafranca a comprar el periódico y me encontré descubriendo toda una serie de libros descatalogados de la editorial Martínez Roca. Había pasado por delante de aquella papelería mil veces y nunca había entrado a comprar nada. El volumen que más me llamó la atención fue precisamente Brujas de Viaje, posiblemente porque entonces (ahora hace ya un año y medio) estaba descatalogadísimo y muy buscado en nuestro mundillo. Y en la librería Gigamesh pedían 90€… total que me lo compré Ipso facto por si acaso…

Resulta que finalmente he tardado un año y medio a leerlo y que ahora Plaza& Janés lo ha reeditado en bolsillo. Y también resulta que tanto anhelo, tanta búsqueda de libros mitificados a veces no sirve de nada… por el simple hecho que el libro no vale tanto la pena.

Brujas de Viaje es la tercera novela del Mundodisco dedicada a las Brujas Yaya Ceravieja, Tata Ogg y Magrat Ajostiernos (Bueno, en la primera sólo salía Yaya Ceravieja). Y tras leer Brujerías, que creo es una muy buena novela, esta me ha decepcionado. Pratchett continúa explotando el carisma de las tres brujas en una aventura forzada y sin mucho sentido. Sí que se cierto que este carisma continúa vigente y esto salva en parte el libro pero el argumento en sí lo he encontrado demasiado rebuscado y algo innecesario.

Por un lado, la mitad de libro está dedicado al viaje que tienen que ralizar las brujas a la ciudad de Genoa para impedir que una chica se case con un príncipe. Sí, en este volumen, Pratchett ha querida reirse de los cuentos de hadas… pero el viaje resulta lleno de tópicos y un poco demasiado largo. Sí que se cierto que a veces el autor acierta y te ries sin parar (impagable la escena con "Gollum" o la del pan de los enanos) pero no deja de ser un esquema repetitivo: Viajar + encontrar un cuento + modificarlo… al fin y al cabo para llevarnos al nudo de la quëstión que no deja de ser una crítica al destino y la manipulación de la felicidad de la gente (ni que sea a través de los cuentos).

Pero la novela es bastante confusa hacia al final, con las mezclas características de Pratchett que en este caso queda refflejado con magia, "cabezología" varía, vudú y un innumerable compedio de cuentos populares de los que hace falta reirse. No me malinterpreteis, Pratchett sabe dar aquello que el lector busca pero en este caso lo ha presentado de una manera demasiada barroca, le ha faltado mano izquierda para llevarnos a su territorio.

Esto no significa que Brujas de Viaje no sea una novela amena y entretenida y también divertida, pero a sabiendas de lo que es capaz Pratchett, esta se queda enprobecida; Quizás quererlo complicar todo demasiado puede hacer que el lector desee algo más sencillo…

Eso sí, los incondicionales de las tres brujas disfrutarán como nunca.

Los Premios Hugo 1973-1975

Los Premios Hugo 1973-1975

Una antología dedicada a las obras ganadoras del Premio Hugo entre los años 1973 y 1975 en las categorías de novela corta (NC), relato (R) y relato corto (RC) -presentadas por Isaac Asimov- que resulta muy desigual.

Si me la compré fue por que aparecían obras como Una canción para Lya que me llamaban mucho lo atención. También he redescubierto autores como Úrsula K. Le Guin o Larry Niven que tenía algo infravalorados pero por desgracia la antología se sustenta con dos o tres grandes obras mientras que el resto es mediocre. Aún así, sólo por leer las novelas cortas mencionadas anteriormente vale la pena comprarla.

El nombre del mundo es bosque
He tenido que esperarme a leer tres novelas de la señora Úrsula K. Le Guin -aunque esta sea una novela corta- para quedar plenamente satisfecho con esta autora.

Los humanos están explotando el mundo 41, también denominado "Nueva Taití", un mundo virgen cubierto de agua y selvas con una raza humanoide que las habita: Los creechi. Las relaciones entre humanos y creechi se basan en la esclavitud hasta que un hecho provocará una revuelta que poco a poco se irá generalizando.

El nombre del mundo es bosque no me ha sorprendido porque sigue algunos esquemas que ya se daban en La mano izquierda de la oscuridad pero esto no significa que la valore menos, al contrario, la encuentro mejor que su obra insignia.

No es en vano que compare esta obra con La mano izquierda de la oscuridad. Las dos están ambientadas en el universo del Ecumen y las dos tienen como patrón principal el choque de culturas y las relaciones posteriores al "Primero contacto". Las dos tienen profundas implicaciones filosóficas sobre la vida y el clima extremo del planeta, sobre como vivir y dejar vivir, pero en este caso, esta novela corta creo que sale mejor parada. También es verdad que esta vez, la autora explota más la vena ecologista que da lugar a una mayor implicación del lector.

El nombre del mundo es bosque nos muestra dos maneras de pensar diametralmente opuestas: La de algunos humanos, empeñados en hacer las cosas mal y la del héroe creechi, que lucha tal cual Espartaco contra el invasor. Aquí creo que falla algo la autora por presentarnos personajes con una personalidad tan extremamente marcada. Los "buenos" son muy buenos y el malo es uno de los dementes más carismáticos (como demente) que recuerdo. Claro, que en medio, Le Guin nos col.loca el típico científico antibelicista. Pero l'autora tiene estilo, tiene mano izquierda (chiste fácil) y utiliza una prosa rica que nos introduce fácilmente en la obra.

Novela pues, muy recomendable, escrita a comienzos de los 70, bajo la influencia de la Guerra del Vietnam y quizás bajo los efectos de algún estupefaciente... en todo caso, una pequeña obra maestra.

El canto del chivo
El enfrentamiento futurista entre el Hombre y la máquina que lo controla todo y que vela por el bienestar humano no dejándolo tomar su propio camino es la base argumental para que el autor nos intente describir una historia entre un rebelde y el Dios máquina SUM.

El canto del chivo es una cuento confuso, que Anderson no encara bien desde el comienzo. Pocas veces me ha pasado que haya estado 3 o 4 páginas sin saber de qué va una historia. Más tarde se arregla e incluso Anderson muestra oficio en esto de narrador pero la desigual historia no acaba de enganchar.

La reunión
Cuento de carácter más moral que fantástico que nos describe la decisión que tiene que tomar un padre en cuanto a operar o no a su hijo, por instantes me recordó a Flores para Algernon. Bien narrado pero con poco contenido.

La maldición de Eurema
Simpático cuento corto que intenta reflexionar sobre las personas supuestamente con poco talento y/o estúpidas. No conocía a Lafferty de nada pero me ha gustado su estilo. Final algo pobre.

La muchaca que estaba conectada
Una aproximación a la realidad virtual es la base de este relato confuso y mal desarrollado. La historia de una chica que resta conectada a un aparato que le permite mover otro cuerpo a través de su cerebro. Una idea que se hubiera podido explotar de forma diferente y que acaba intentando ganarse al lector a través de sentimentalismos baratos. No me ha gustado.

El Pájaro de la muerte
Ellison nos habla metafóricamente de la religión, de la teoría de Gaia, la locura, la vida... pero de una manera curiosa, proporcionando las piezas de un puzzle que el mismo lector se tiene que construir para entenderlo, en cierto modo, este estilo me ha recordado a Gene Wolfe con La Quinta cabeza de Cerbero, escritos los dos con un estilo curioso que te exige pensar y construirte la historia cosa que a priori es un obstáculo para que la obra te guste pero que a la larga le acabas encontrando su sentido.

El autor nos da una visión onírica de la eutanasia más grande de la historia en este relato cargado de metáforas y significados ocultos. No siempre queda del todo claro que nos propone el autor pero el tema de trasfondo: Dios y su relación con el hombre es lo suficiente interesante como para que considere este cuento corto uno de los más originales que he leído últimamente pese a su composición caótica.

Los que se alejan de Omelas
Úrsula K. Le Guin nos presenta este relato corto, de matices filosóficos (como sólo sabe crear ella) y con carga sentimental y de culpabilidad. Un relato que me ha gustado y que parece más una crítica despiadada al mundo occidental. Quizás es aventurado afirnar esto, pero es la sensación que me ha hecho coger a mí: "Nosotros somos felices porqué hay gente desgraciada que sustenta nuestra felicidad". Es un relato metafórico, escrito con un buen estilo y con fluidez. Recomendado. También ganó el premio Nébula.

Una canción para Lya
Y llegamos a la crême de la crême de esta antología. Una Canción para Lya marcó el inicio de la exitosa carrera literaria de George R.R. Martin. Un argumento preciso y completo, unas descripciones esmeradas, unos personajes creíbles... toda una joya sobre la religión, los sentimientos, el miedo, el amor, envuelto en un argumento que gira entorno a la investigación por parte de dos telépatas de una religión extraterrestre que provoca que el 100% de la población natural del planeta Shkeen se suicide al llegar a cierta edad ofreciéndose a un parásito que los va chupando durante meses el cerebro... al fin y al cabo un rito respetable hasta que esta mística religión también empieza a tener adeptos humanos.

La calidad literaria de esta obra es asombrosa: Es capaz de hacernos reflexionar profundamente sobre temas tan candentes como la religión y el papel de las divinidades, pero también de atraparnos en una historia dónde se nos promueve la curiosidad para saber más, dónde los personajes nos hacen sufrir y dónde Martin especula como nunca sobre los sentimientos, no humanos ya, si no universales.

Martin no quiere darnos una visión simplista del problema, no proclama quien son los "buenos" y quienes los "malos", qué enfoque del asunto es el correcto... porque todos los sentimientos, todas las solucuines pueden ser buenas depende de como uno se lo mire.

En definitiva, una obra imprescindible para cualquier aficionado a la CF y para los que no lo son. Tanto por su simpleza a la hora de exponer los temas como por las profundas implicaciones de estos. ¡Chapeau!

A la deriva ante los islotes de Langerhans: Latitud 38º 54' N, longitud 77º 00' 13'' O
Una obra mucho metafórica que plantea un argumento casi fantástico para mostrarnos las peripecias del protagonista para encontrar su alma perdida... buscada en su propio cuerpo. Sinceramente, no la he acabado de entender y eso que el estilo de Ellison me ha gustado, es agradable, y bien estructurado... pero la línea argumental acaba siendo caótica y las explicaciones finales sin sentido aparente (por mí). Lástima.

El Hombre agujero
Niven no es uno de mis autores preferidos, pues dónde siempre me había esperado una grande historia (Mundo Anillo; La Paja en el ojo de Dios) me he encontrado con una pequeña decepción, en parte por su vertiente "Dura", en parte por tener una obra sobredimensionada, pero en este cuento, El Hombre agujero, la cosa es diferente: Niven especula sobre agujeros negros de tamaño de cuantos con gracia y con un argumento consistente por el tamaño del relato.

Un buen relato, que es capaz de despertar la curiosidad del lector por la física del universo, bien conseguido.

Lo Mejor de los premios Nebula

Lo Mejor de los premios Nebula

Los premios Nebula son unos de los más prestigiosos premios que se entregan anualmente a los EE.UU., votados por los integrantes de l'Asociación Americana de Autores de Ciencia Ficción (SFWA). O sea, que los propios escritores y editores valoran los relatos y novelas que les han parecido más interesantes (Siempre en lengua inglesa). Esta antología, conducida por Ben Bova, un editor americano que parece ser bastante reconocido en aquellas tierras ha intentado ir más lejos: Escoger "Lo mejor de lo mejor": Las mejores obras ganadoras de los premios Nebula publicadas entre 1965 y 1985. Así pues, tener en las manos una antología que se titula Lo Mejor de los Premios Nebula ya es de por sí una garantía de calidad.

Las novelas no han cabido (cómo es lógico) de manera que se han incluido el resto de las categorías: Novela corta, relato y relato corto. Curiosamente ninguna obra de los 80 ha pasado la criba, de manera que esta Crême de la crême está compuesta por obras de los 60 y de los 70.

Obviamente, como toda antología, encontraremos obras increíbles y otras que no entendemos como se han podico incluir. Las temáticas son diversas aun cuando predominan las historias de viajes en el tiempo o relacionadas con el tiempo: He aquí el hombre, El vuelo del dragón, Houston, Houston, ¿Me recibes?, ¡Coge ese zepelín!, Jeffty tiene cinco años… pero también encontramos cuentos con aires distópicos (El día antes de la revolución, ¡Arrepiéntate Arlequín!, dijo el señor TicTac) o otras de temática fantástica (Los dos cuentos de Leiber, El Vuelo del Dragón o la flojita De Niebla, Hierba y Arena), incluso algunos con carácter marcadamente feminista como Cuando cambiaron las cosas y Houston, Houston, ¿Me recibe?. En definitiva, algo de todo en una antología que nos dejará un sabor agridulce por incluir cuentos oblidables y no incluir verdaderas obras maestras también ganadoras del Nebula. (Ah! Si Leiber levantara la cabeza!)

Este compedio me ha servido para conocer autores nuevos, para consagrar otros y para evidenciar una vez más la opinión negativa que tengo de alguno en particular. Así pues, Lo Mejor de los Premios Nebula me ha hecho descubrir a Harlan Ellison, a James Tiptree, Jr y a Anne McCaffrey como autores a tener mucho en cuenta.

De Harlan Ellison sólo puedo decir que bondades. Hasta tres obras suyas han sido escogidas por entrar en este "top". En la primera, ¡Arrepiéntate Arlequín! Dijo el Señor TicTac, Ellison nos presenta una fábula con aires distópicos pero escrita con un estilo simpático y apto por todos los públicos. Una historia sencilla pero efectiva que busca una reflexión por parte del lector, una implicación. Una historia con referencias a obras cumbre como 1984 pero con un lenguaje divertido y llano, es un buen cuento sobre la esclavitud del tiempo y sus implicaciones, sobre la revolución y sobre el libre pensamiento. Posiblemente influyera a aquellos magnífica obra juvenil que es "Momo" de Michael Ende.

Más adelante encontramos Un Muchacho y su perro, una verdadera obra de arte , una historia post-apocalíptica sobre vagabundos y perros telápatas narrada con fuerza, con una prosa viva, violenta, directa. El autor nos trae directamente este futuro devastado y decadente con un cuento rompedor que trata tanto de la violencia, como de la amistad.

Y finalmente Jeffty tiene cinco años, un cuento melancólico y nostálgico que trata de reojo un problema de naturaleza temporal: Jeffty hace más de 20 años que tiene 5 años (literalmente): No crece y su vida queda estancada a esta edad, pero además es capaz de escuchar programas de radio de veinte años o ver películas de la misma época. Ellison nos lleva a leer una de las fábulas más originales que recuerdo. Es como leer un homenaje a nuestra infancia pero con dando ánimos por seguir adelante, para pensar que el futuro tampoco es tan malo. Ellison vuelve a demostrar su imaginación y su valía, pese a tener un final no del todo clarificador.

También me ha sorprendido muy gratamente James Tiptree, Jr (Pseudónimo de Alice B.Sheldon) ya que un anterior relato suyo no me había gustado (La muchacha que estaba conectada). Una especulaculación interesante sobre la vida de un ser alienígena es el tema central del relato Amor se el plan, el plan se la muerte, deliciosamente escrito por esta escritora. Un relato que me ha gustado por su calidad literaria dónde los pensamientos narrados en primera persona del protagonista juegan con una historia bastante innovadora dónde los protagonistas exclusivos son alienígenas. Quizás la historia pierde fuerza por el hecho que la vida de estos seres se asemeja mucho a la de algunos insectos y arácnidos de nuestro planeta, pero repito que la fuerza y el sentimiento en que Tiptree ha escrito este cuento me ha dejado un magnífico recuerdo.

Tiptree nos vuelve a dar una lección de como escribir una buena historia, en este caso de viajes en el tiempo en la novela corta Houston, Houston, ¿Me recibe?. Esta obra es una de las mejores de la antología, tanto por su estructura como por el argumento en sí. Tiene una estructura repleta de flash-backs que nos introducen en los momentos más tensos de la historia dándonos por sabido cómo acabará, pero también reservándose una buena sorpresa final. El encuentro por parte de unos astronautas de un mensaje radiofónico en un lugar dónde no tendría que estar es el punto de partida de un cuento original y aclapador, que envalentona a la autora a realizar un ejercicio de crítica sobre el hombre y sus instintos primarios

Y otro descubrimiento inesperado ha sido Anne McCaffrey y su El Vuelo del Dragón. Para mí ha sido la verdadera sorpresa de la antología. Una buena historia fantástica sobre dragones y viajes en el tiempo que te engancha casi desde el principio. Escrita con tensión nos explica los problemas que tiene la civilización de Pern por enfrentarse a unos fenómenos catastróficos que hacen peligrar la vida al planeta. Con la ayuda de sus dragones y de un descubrimiento inesperado habrán de hacerles frente. Hasta hoy no había leído nada de esta autora pero me ha gustado mucho cómo ha mezclado la fantasía más pura con temas propiamente típicos de la Ciencia Ficción más catastrofista y con las paradojas temporales. Una novela corta que invita a leer más sobre la autora.

Los escritores consagrados para mí como Leiber, Martin o Silverberg no me han decepcionado, al contrario, se han consolidado más con una serie de relatos que van de lo interesante a la obra maestra. Sin ir más lejos, el inigualable Fritz Leiber presenta dos cuentos: Un relato fantástico (Voy a probar suerte) magníficamente escrito - como siempre- pero también poco desarrollado. Con una idea entre extravagante y delirante nos muestra una partida de dados con alicientes sobrenaturales; y una obra como ¡Coge ese zepelín! que se convierte en una mezcla de viatje en el tiempo y ucronía dónde un peatón de Nueva York se encuentra de pronto en un 1937 alternativo y en el cuerpo de otra persona. Un cuento narrado con un estilo muy suave dónde los hechos suceden casi sin querer, de forma fluida y sin obstáculos. Es un cuento dónde abundan las descripciones detalladas, como le gustan a Leiber, pero que también intenta aportar un factor sorpresa sobre el protagonista de manera que mantiene una intriga in crescendo. También es cierto que el final puede parecer algo apresurado, pero el resto de la historia está explicada con la maestría innata de Leiber.

Silverberg no se queda corto y con la magnífica Pasajeros vuelve a demostrar su maestría con esta obra que combina un adictivo argumento con la sencillez de su planteamiento: La Tierra ha sido invadida desde hace unos años por unos seres que poseen a los humanos durante horas o días y después los abandonan. Estos no recuerdan lo que han hecho mientras han sido poseídos. La situación es tan habitual que los humanos se han empezado a acostumbrar, pero nuestro protagonista de pronto recuerda con quien ha estado tras la última posesión.
Silverberg, con un estilo fluido y con una prosa muy armónica nos introduce paulativamente en el drama que viven los poseídos. Ya incorpora algunos elementos característicos de su obra como la disección de los pensamientos de los protagonistas. El primero cuento premiado de su carrera y dónde ya se adivina su talento. Uno de los mejor cuentos cortos que he leído.

Por su parte George R.R. Martin nos presenta un relato que mezcla la ciencia ficción y terror de manera magnífica: Los Reyes de la arena. Una historia sobre vida alienígena, sobre el placer de sentirse Dios, un cuento más en la onda de un Stephen King. Un personaje bien posicionado compra un terrario con una serie de animales parecidos a los insectos que se ejercen realizando combates rituales entre ellos y esculpiendo la cara de su "Dios" en castillos de arena (su Dios es la mano que los alimenta, o sea el hombre). Lo que no sabe el comprador es que estos seres son mucho más inteligentes de lo que parecen. Narrado con fluidez, es un cuento que te engancha desde la primera página y del cual Martin sabe hacer un buen uso.

Michael Moorcock también me ha sorprendido con He aquí el hombre. Moorcock es mucho conocido por sus novelas de fantasía épica pero es la primera vez que leo algo de él relativo a la ciencia ficción. Y en esta ocasión nos presenta una novela corta sobre un viaje en el tiempo a la época en que murió Jesús. Moorcock propone una trama diferente sobre lo que pasó en Jerusalénen el año 33 de nuestra era. Pero creo que lo esencial de la historia es más que aporta una buena dosis de reflexión sobre los parecidos y las diferencias entre religión y ciencia de manera que adopta un cariz más profundo.

Y hablante de carices profundos, la novela corta La persistencia de la visión de Jhon Varley es un buen ejemplo. Este autor nos presenta una obra mucho original que pretende hacernos dar cuenta de nuestras carencias pero también de nuestra capacidad de superación. Un viajero entra sin quererlo en una comunidad de sordo-ciegos totalmente autosuficiente; Una comunidad utópica que le enseñará el lenguaje táctil de las manos, nuevas formas de comunicación y el sentimiento de pertenecer a un col.lectivo muy íntimo. Tenemos ante nosotros una obra muy ambiciosa, dónde se describen los sentimientos a partir del tacto, dónde el autor pretende dotar de un cariz místico la mencionada comunidad y dónde se hace un pequeño ensayo sobre un nuevo tipo de lenguaje, totalmente táctil. No deja de ser poco creíble según los cánones actuales, pero al menos es un cuento que aporta ideas y estimula la imaginación.

También ha habido lugar por las decepciones: Por empezar, Roger Zelazny, del cual ya no le tenía demasiada simpatía, a raíz de la decepción de Tú, el Inmortal y que esta antología ha acabado de reafirmar como un autor que no me gusta: Ni Las Puertas de su cara, Las lamparas de su boca, una narración intrascendente de Zelazny ambientada en un Venus imposible que se inspira en el mito de Moby Dick para describir una relación amorosa en plena aventura marítima. Confusa, mal estructurada y con un estilo, como mínimo, arriesgado. No me ha gustado. Ni tampoco El que da forma, otra obra fallida de Zelazny. No entiendo muy bien el porqué. La idea es bastante interesante y hay pasajes que te enganchan pero este autor no estructura bien sus obras y aún peor: No las sabe acabar. El argumento de esta novela corta gira en torno a un médico que ayuda a sus pacientes a superar traumas a través de una técnica de realidad virtual expresada a través de su mente. Una idea muy válida aliñada con detalles de calidad pero que no lleva a ninguna parte. Zelazny vuelve a fallar al final y deja la obra confusa y desordenada.

El para mí desconocido Samuel R. Delany tampoco lo he acabado de apreciar bien. Por un lado tenemos Por Siempre y Gomorra, un cuento corto que arranca un algo desordenado y con un estilo trepidante pero que poco a poco el autor va cogiéndole el ritmo y nos abre la puerta a una curiosa especulación de naturaleza sexual en un futuro no mucho lejano. Interesante por alguna de las hipótesis que da al respeto. Y por otra parte El Tiempo entendido como una hélice de piedras semipreciosas, una obra oblidable en muchos sentidos. La verdad es que no puedo afirmar que la haya entendida al 100%, me ha parecido como si Delany le quisiera dar un sentido metafórico a la vida del protagonista, pero realmente no aporta nada nuevo. Mejor pasar página.

Por suerte, tenemos otras obras más interesantes como El día anterior a la revolución dónde la Señora Le Guin vuelve a profundizar con algunos de sus temas preferidos: La política-ficción, el feminismo, los sentimientos íitimos… con este cuento (antecesor de la obra Los Desposeidos) nos lleva a la mente de una revolucionaria en los últimos años de su lucha particular. Una obra enfocada más hacia la búsqueda interior de respuestas, hacia el sentido de la vida que no hacia a los aires distópicos a que apunta.

También aprueba el cuento Escultura lenta. Mi primero contacto con Sturgeon no ha sido demoledor pero tampoco del todo decepcionante. Otra obra metafórica, una relación entre un médico y una paciente que obre preguntas y que nos lleva a reflexionar sobre el papel de los científicos. Una critica sobre el estado actual de la sociedad y de las multinacionales que paran los proyectos interesantes si no pueden sacar beneficios. Todo esto narrado con un estilo sobrio en un cuento que a la vez tiene momentos delicados y íntimos.

Dejo para el final tres narraciones menores (aunque no tanto como las de Zelazny y Delany) como son: Cuando cambiaron las cosas, (Joana Russ). Sencillo cuento con aires feministas que explica el reencuentro entre la humanidad y una civilización perdida compuesta por mujeres. Curioso y bien escrito, incluso algo original pero le falta algo de fuerza para ser recordado. El argumento da para una mayor extensión del relato.

Clifford Simak nos plantea el viejo tema de la inmortalidad en La Gruta de los ciervos danzarines, un relato corto escrito con gracia, con ganas, adictivo, pero con un final muy común y nada trangresor dónde un arqueólogo descubre unas pinturas rupestres muy poco comunes.

Y también De De Niebla, Hierba y Arena (Vonda McIntyre), un relato intrascendente sobre las artes curativas de una serie de serpientes. Más cerca del fantástico que de la Ciencia Ficción. Una historia bien escrita, sin pretensiones, pero que no crea complicidad con el lector.

Fahrenheit 451

Fahrenheit 451

Ray Bradbury es un poeta que escribe narrativa. Así de claro. Esta es la primera novela que leo de él (el reto havían sido cuentos y ensayos) pero en algunas partes de esta he tenido la sensación de sumergirme en suaves olas de caracter poético, tal como me pasó leyendo Crónicas marcianas.

El autor escribió una novela sobre los libros, esos envoltorios de información y placer que ama con tanto delirio (como evidencía él mismo en el ensayo Zen en el arte de escribir). Se nota que Bradbury vive a través de los libros y que es un literato nato. Solo a él podría ocurrirsele escribir una novela sobre la destrucción de los libros.

Fahrenheit 451 está considerada una de las grandes distopías clásicas del siglo XX (compartiendo este honor con obras como 1984 o Un mundo feliz.) Jo aún diría más porqué como distopía es un grito contra la ignorancia y la incultura. Un grito que realizó hace más de 50 años pero que el mensaje sigue teniendo más valor que nunca... Solo hay que ver como suben las nuevas generaciones para temer que las predicciones de Bradbury se cumplan. Es un hecho que incluso el mismo autor afirmar en uno de sus epílogos que continúa recibiendo presiones para censurar palabras o para canviar partes de textos que hieren a minorías o por no ser convenientes para ciertas personas de mente obtusa.

En una sociedad futura los libros están prohibidos, cualquier forma de expresión cultural es recortada, censurada y los bomberos de ocupan de quemar los libros o lo que es lo mismo, la libertad de pensamiento, la libertad de elección. Pero un bombero, Montag, empieza a preguntarse el porqué de las cosas depués de hablar repetidamente con una chica de rompe con el sistema establecido. La búsqueda de esta verdad escondida sera la pequeña odisea personal de Montag, una búsqueda que en el fondo lo que quiere es encontrar la propia personalidad, escondida entre las vanalidades cuotidianas.

Fahrenheit 451 es una fábula pesimista y optimista al mismo tiempo, un grito contra la guerra y la destrucción (el libro contiene unos pasajes finales increibles sobre este tema), una destrucción que es creada por la incultura. Lo más terrorífico pero, es que esta incultura, este reordenamiento de la sociedad alrededor de una televisión "interactiva" que trata a la genta de imbéciles, es provocada inicalmente por las propias personas que no desean pensar en los problemas de la sociedad, que quieren vivir sin ninguna complicación y que necesitan que les digan qué deben hacer y cuando sin preguntarse el porqué. Incluso el hecho de tener hijos es considerado una carga que hay que soportar tres días al mes y que la madres enganchadas a seriales estúpidos meten en guarderías especializadas.

Así pues, un mensaje que como decía antes es muy válido en la actualidad donde vemos cada día censuras en los medios de comunicación o como cada vez más lo libros son tratados de suplerfuos.

La Guerra de los mercaderes

La Guerra de los mercaderes

Frederick Pohl se aventura a realizar una segunda parte de una de sus obras más conocidas (Los Mercaderes del espacio) ni más ni menos que treinta años más tarde. Y la verdad es que se sale con la suya: La Guerra de los mercaderes acaba siendo mejor que su predecesora. Y no solo por poseer un ritmo narrativo ágil, casi trepidante, sino porqué el argumento borda el esbozado en la primera parte. Solo un final algo apresurado podría alzarse como nota discordante en el global de la novela, pero este hecho no enturbia para nada la obra.

La acción se centra años más tarde de donde acabó la primera parte, pero su lectura puede ser independiente de esta. La Tierra continúa sumergida en la economía consumista, las agencias publicitarias controlan los gobiernos, las empresas, son el motor económico del planeta. Nada se escapa al control de estas agencias... excepto la colonia de renegados (conservadoritas) que se instaló en Venus al final del primer libro.

Esta obra vuelve a ser una crítica salvaje a la publicidad, al consumo masivo, a la sociedad occidental que ha perdido poco a poco sus valores y los pocos ideales que tiene, incluso hoy en día (un ejemplo son las leyes navideñas que obligan a consumir y a realizar regalos). Buen parte de los 40.000 millones de terrestres pertenece a la clase consumista y es adicta a uno o más productos (refrescos, figuritas de colección absurdas, nicotina inyectada...) en una Tierra decadente, contaminada y sin energía, donde los taxis son tirados por personas, donde los alimentos son totalmente artificiales, donde te pueden quemar el cerebro por incumplimiento de contrato de compra, y donde un despacho de lujo consiste en poseer un espacio con al menos una ventana.

Todo esto se nos muestra a través de la narración en primera persona de un alto ejecutivo publicitario, un redactor de primera categoría que comprobará en su propia piel lo que significa ser un adicto a un refresco a causa de una campaña publicitaria agresiva. Un vendedor con talento que poco a poco va cayendo en el pozo del consumismo debido a su adicción y donde se ve envuelto en un complot de grandes proporciones. La vida de Tennison Tarb se irá apoderando del lector, aunque represente todo aquello que critica la novela. Y precisamente este factor, el de mostrarnos el mundo tal como lo ve y lo entiende una persona totalmente entregada a la publicidad y al consumo, es el que mejor expresa las situaciones, entre divertidas y trágicas, a las que nos enfrentamos en esta particular distopía que debería pasar directamente a ser un clásico del género.

La Estación de la calle Perdido

La Estación de la calle Perdido

Catalogar libros que he leído siempre ha estado una de mis pequeñas aficiones. Me gusta identificar, clasificar y proponer géneros y subgéneros para las novelas ya consumidas. Ya veces me encuentro con obras casi inclasificables, llenas de imaginación y de originalidad que casi debería recibir el honor de crear un nuevo subgénero dentro la literatura fantástica. La Estación de la calle Perdido es sin duda una de ellas.

Esta novela derrama imaginación en cada página que lees, te traslada a un mundo completamente nuevo, del cual no has leído nunca nada, del cual no sabes nada, pero al mismo tiempo, un mundo que es muy próximo. Bas-Lag es el nombre de este mundo, y Nueva Crobuzón el nombre de la ciudad donde se suceden las aventuras descritas en la novela. Puede que el verdadero protagonista sea esta ciudad: Enorme, desmesurada, vivísima, decadente, podrida, cosmopolita y a la vez repulsiva, caótica y atrayente.

Cuando horas después de leerme la novela, intento recordar su argumento, me vienen a la cabeza imágenes evocadoras: La misma ciudad, completamente consumida, sus habitantes, tanto humanos como xenianos: mujeres con la cabeza ocupada por el cuerpo de un escarabajo (Khepris); los vodyanoi, capaces de trasformar momentáneamente el estado del agua; los garuad, hombres-pájaro con tendencias filosóficas, por no hablar de los "rehechos", esos habitantes condenados a ser mutilados y rehechos con partes de otros animales o especies como castigo… o a intensas batallas de monstruos, luchando a la vez en distintas dimensiones... uno de los cocktails más imaginativos que recuerdo.

Lejanamente, la novela me evoca recuerdos de aquellas historias de Robert Silverberg sobre el planeta Majipur donde la magia y la ciencia conviven. Aquí, en Nueva Crobuzón este hecho es incuestionable. Al igual que los átomos son la base para la física y por tanto para la ciencia, los taumaturgotes (partículas mágicas) lo son para la magia.

Nada se deja al azar, Miéville nos abre la puerta a un mundo ambientado en una era post-industrial, como un Londres o una Nueva York de finales del siglo XIX, con una tecnología punta basada en el vapor y con una taumatúrgia (magia) que se enseña en las universidades. Una ciudad donde curiosamente no encontramos electricidad, pero donde podemos contemplar robots funcionando con vapor o dirigibles navegando por el aire mediante gas.

El argumento en sí se basa por un lado en el deseo de un garuad (hombre-pájaro) a volar de nuevo i en la destrucción que provocan unas bestias que nunca deberían haber existido; todo ello mezclado con la especulación sobre el funcionamiento de un motor basado en la energía teórica de la crisis. Miéville mezcla estos tres elementos básicos y consigue una novela dinámica y adictiva, que después de las primeras 200 páginas (algo lentas) que sirven de presentación, te dejan si aliento mientras vas descubriendo a cada página que pasa nuevas maravillas descritas con el peculiar lenguaje barroco del autor.

Eso sí, La Estación de la calle Perdido te deja con ganas de conocer más sobre Bas-Lag. Por ahora solo conocemos una parte de esta vasta, imprescindible e imaginativa Nueva Crobuzón.

Dioses menores

Dioses menores

Seguramente el más inteligente de los libros de la serie Mundodisco (Al menos hasta ahora). En Dioses Menores, los pies de página, con las clásicas reflexiones de Pratchett se han reducido a un número casi ridículo y en cambio el autor se ha decantado hacia un humor más inteligente. El Terry Pratchett más inspirado se lanza a la recreación y parodia de grandes pilares de nuestro tiempo: La religión, la filosofía y en menor grado, la tecnología

Sin perder aquel toque de humor negro y de fantasía que ha hecho famosa la saga, Dioses Menores nos invita a reflexionar, a través del humor, de la religión, del pensamiento, de la filosofía y de nuestra propia existencia pero de una forma amena. El argumento es tan interesante como divertido: Un Dios que ha perdido la fe de sus creyentes se ve obligado a convertirse en un "Dios Menor", la existencia del cual se sustenta por un único creyente.

La verdadera historia de la novela serán los cambios que experimenta el protagonista y su manera de pensar, sobretodo causado por las conversaciones con su Dios y de los hechos que se exponen en la narración: Una guerra santa, una Santa Inquisición en toda regla, un extraño sistema de gobierno llamado "Democracia", unos cuantos dioses cabreados (Y jugadores viciosos), y un movimiento secreto que cree que el mundo viaja sobre una tortuga a través del Universo (¡Blasfemos! Diría la Inquisición)… todo esto regado con buenas dosis de filosofía para todos…

Una aventura del Mundodisco que nadie debería perderse. Por cierto, los mejores momentos están al final. Memorables…

El Hombre en el laberinto

El Hombre en el laberinto

Que Robert Silverberg le gusta profundizar en la mente y en las relaciones humanas no es ningún secreto. De hecho, buena parte de sus obras intentan abrirse paso en estas cuestiones y otras relacionadas, pero creo que es aquí, en esta magnífica obra llamada El hombre en el laberinto donde va más lejos en su particular búsqueda.

El argumento de la novela es increíble, tanto por su sencillez como por su profundidad: un hombre es encierra voluntariamente en un laberinto alienígena extremadamente peligroso para huir de la humanidad que lo ha rechazado, mientras un grupo de militares lo busca como última esperanza para salvar la especie humana.

A Silverberg no le interesaba narrar una serie de aventuras entorno al laberinto, no quería escribir un space-opera. El autor se fija más en aspectos como la psicología humana, la soledad, el encierro, la meditación… y se fija en realizar una crítica a la humanidad en general, se propone en definitiva intentar describir sentimientos muy arraigados y profundos de los personajes, en un ambiente salvaje y peligroso.

Un tema recurrente del autor en arias de sus obras en la redención de los pecados. En esta novela también he hacho un inciso en el trato del pecado y del mea culpa, y en cierta manera el Laberinto es una forma de purgar el pecado capital de la megalomanía.

Silverberg nos habla de la soledad, del poder, de los sentimientos, de la tensión… en parte me ha recordado vagamente a la obra maestra que es Las Estrellas mi destino, puede que por el tema de la soledad y la venganza. En parte también, he rememorado Solaris, seguramente por el sentido de la maravilla o por la incapacidad de comunicación entre el hombre y otra raza extraterrestre.

Me ha gustado mucho y no puedo explicar exactamente por qué: El hombre en el laberintocritica pero da esperanza, abre caminos pero también los cierra; profundiza en la comprensión del universo pero no proporciona soluciones precisas. Es una novela amena pero de conceptos volátiles.

Una gran libro de su época dorada (Finales de los 60 y comienzos de los 70) que no se puede dejar escapar.

Solaris

Solaris

No creo que exagere sea firmo que Solaris es una de las novelas más absorbentes que he leído nunca. Pocas veces he devorado una novela en cuatro días. Es difícil que en tan poca cantidad de páginas se hayan desarrollado tal cantidad de temas interesantes y escritos con tal maestría.

Solaris es una novela de ciencia ficción al 100%. Una obra que describe los intentos frustados de contacto entre la humanidad y una entidad alienígena que parece ser el mismo planeta. La novela está aliñada con unas gotas de terror psicológico y claustrofóbico: Tres hombres en una estación espacial intentando comunicarse con un supuesto ser superior mientras luchan contra sus fantasmas personales, a veces solo sugeridos; unos fantasmas, por otro lado con conciencia propia. Todo un misterio.

Es una novela que trata de la incomprensión, del papel que tiene (o quiere tener) el hombre en el universo, de las ansias de conocimiento, de la locura y de los sentimientos.

Stanislaw Lem tiene la capacidad de despertar aquel sentido de la maravilla que tendría que tener cualquier novela de ciencia ficción, aquel miedo a lo desconocido y aquella reflexión sobre temas tan trascendentes como la vida, la muerte, la soledad, el amor…

Solaris es una obra breve pero intensa, con capítulos llenos de diálogos reveladores, unos diálogos naturales y directos que al menos a un servidor le han parecido fantásticos, pero también es una obra con pasajes donde se describe con una maestría increíble el sentido de la maravilla que despierta la incomprensión del planeta.

No encontraremos en esta obra explicaciones científicas complejas, ni grandes caracterizaciones de los personajes, hay que olvidarse de los héroes y de las situaciones fáciles. Solaris es mucho más sencillo que esto, y al mismo tiempo más complicado, una de aquellas obras que da para hablar de ella durante horas.

La Sombra del viento

La Sombra del viento

Pasa a veces que te dejas guiar por el fervor popular cuando debes escoger nuevos libros de narrativa general. Y uno de los libros que han sonado más en la lista de los más vendidos tanto en catalán como en castellano es esta Sombra del viento de Carlos Ruiz Zafón.

Y después de esta introducción solo me queda dar las gracias al saber popular por haberme empujado a leer esta magnífica novela. Creo que este adjetivo es demasiado pobre, insípido para dar a entender lo grande que es esta obra. La palabras se me hacen cortas.

La Sombra del viento es una novela de intriga, pero una intriga suave, reposada, que abre las puertas al drama. Una ambientación perfecta de la Barcelona de la postguerra y también de aquella Barcelona feliz, modernista, exigente, de comienzos del siglo XX. Zafón realiza un retrato de estas dos Barcelonas a través de una serie de personajes que nos irán explicando sus vidas y nos haran partícipes de sus miedos y de sus alegrías.

Es un libro que trata sobre los libros, sobre la voluntad de escribir y el placer de leer y de cómo un chico de dieciocho años se ve involucrado en una aventura para descubrir más cosas sobre su escritor predilecto, muerto años atrás, en quién se ve reflejado en su vida cotidiana. Una aventura que le abrirá los ojos a esa Barcelona oscura y rancia que comentaba antes, a esa Barcelona torturada por la guerra y que no deja pasar nada más que tristeza entre sus calles. Pero también conoceremos muchos aspectos de la vida de otros protagonistas a través de flasbacks a comienzos de siglo. Zafón ha estructurado la novela de esta forma, integrando el presente con el pasado y así puliendo la historia que nos explica en primera persona el protagonista.

La obra de Zafón me ha llegado. Utiliza un lenguaje ameno pero que es literauta pura. Tiene la capacidad de transmitir las imágenes a través de una prosa increíble. Quizás también por conocer muchos de los lugares donde se sitúa la novela me ha dado una visión más ajustada y por tanto me ha gustado más que a otra gente. Pero Zafón no acaba realizando una simple buena descripción de las épocas que le tocó vivir a Barcelona. Tiene el talento para crear una serie de personajes (algunos demasiado estereotipados) de los cuales te parece conocer sus vidas en pocos instantes de lectura.

En definitiva, una obra maestra de carácter marcadamente social, que no para de dejar mensajes subliminales sobre la filosofía de la vida y sobre nosotros mismos.