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La Biblioteca del Kraken

Universo de locos

Universo de locos

Había oído decir que Fredric Brown era un buen narrador. Hasta hoy sólo había leído una novela suya: Marciano, vete a casa y a pesar de resultar entretenida y divertida no la había considerado nunca ninguna obra maestra. Pero al finalizar Universo de Locos entiendo lo que se dice de Brown y más porque ésta es una de las obras más redondas que he encontrado en el género.

 

Ahora sí que puedo afirmar también que Brown es un gran narrador y como tal no se preocupa al describir tecnicismos científicos. Para entendernos, sus obras recuerdan más a Vance que a Egan. Fácilmente podemos catalogar sus novelas como soft, o sea, que las razones científicas brillan por su ausencia y en cambio el entretenimiento asume el papel más importante. No importa como se resuelven las líneas argumentales sino que se resuelven de forma que engancha al lector.
Universo de Locos además, tiene un argumento muy bien estructurado donde se combinan de forma magistral la intriga, el humor y la aventura sin dejar de lado una leve especulación científica en este caso dirigida a la posibilidad de la existencia de universos infinitos. Ésta es la premisa básica: El parecido pero también la diferencia entre universos diferentes donde se ha avanzado en muchos campos pero también se ha retrocedido en otros.
Keith Winton es el jefe de redacción de una revista de fantasía científica, tan común en los EE.UU. de mediados del siglo XX. En un accidente, Winton es trasladado a otro universo instantáneamente donde la realidad es parecida a la nuestra pero también ligeramente diferente: Básicamente por la existancia del viaje interestelar y por el hecho de que todo el planeta lo quiera asesinar sin hacer preguntas (se nota la influencia de la paranoia anti-soviética que empezaban a tener los americanos en aquellos años. El mismo autor la ridiculiza). Brown nos hace vivir con una prosa directa y adictiva las desventuras de Winton para integrarse en el nuevo universo sin renunciar a buscar la manera de volver a casa.
No puedo evaluar ninguna característica de la novela que me haya parecido negativa: Ni la longitud (perfecta), ni el ritmo (trepidante), ni el argumento, que resulta perfectamente acabado. La imaginación que vierte Brown en la creación de este universo alternativo es entre alucinante y divertida. Podemos encontrar naves estelares pero en cambio ni un solo ordenador, avances científicos increíbles al lado de la más casera vida americana. ¡Fantástico!
La única frontera de esta novela es la propia imaginación del autor, de la misma manera que también lo fue otro gran clásico como es Las estrellas mi destino. Nombro a esta última obra porqué posiblemente éstas sean el mejor ejemplo de novela soft  que haya podido encontrar leyendo ciencia ficción (las dos huyen de tecnicismos innecesarios y ofrecen un mensaje sin envoltorios tecnológicos). Es posible que esta afirmación sea arriesgada y no compartida por muchos, pero con respecto a mí, Universo de Locos será uno de los libros que más recomendaré a partir de ahora.
No hará falta que busquemos una novela profunda sobre realidades paralelas porque no la encontraremos aquí pero sí tendremos entre las manos una obra coherente, divertida y muy adictiva que puede recomendarse a cualquier lector, incluso a aquéllos no acostumbrados a leer ciencia ficción. Un clásico indiscutible totalmente descatalogado (por ahora, pues la editorial Gigamesh ha anunciado su recuperación) que no tendría que faltar en ninguna biblioteca.

La isla del tesoro

La isla del tesoro

Con esta reseña empiezo la sección dedicada a las novelas de aventures clásicas, algunas más de cariz juvenil y otras no tanto, que quedan fuera del fantástico.

La isla del tesoro es una de aquellas novelas que se me escapó de leer de más joven. No por falta de ganas, si no simplemente porque las numerosas adaptaciones cinematográficas ya me mostraron el argumento y los personajes imaginados por Stevenson.

Hablar de esta obra es hablar del paradigma de las novelas de piratas del caribe. Ésta es sin duda la más conocida, la más universal. Otros autores también abordaron, como Salgari con la saga de El Corsario Negro, este mundo de aventuras que proporcionaban las hazañas de estos "soldados de fortuna" del Caribe pero quizás ésta es la más representativa de todas. Otro ejemplo más contemporáneo y ya dentro del fantástico lo podríamos encontrar en En costas extrañas, de Tim Powers.

Esta vez, Stevenson nos lleva a la Inglaterra del siglo XVII. Allí, a un chico que trabaja en una posada al lado del mar le llega a las manos el mapa del tesoro de una famoso pirata. ¡Ojo aquí! Porqué hablamos del Mapa con mayúsculas, el típico mapa donde las cruces marcan el tesoro, donde la isla tiene un nombre tan pintoresco y enigmático como "Isla del esqueleto", o sea, el estereotipo ideal para ir en busca de un tesoro fabuloso. Jim (el chico de la posada) será acompanyado por un caballero, un médico y una tripulación dudosa a la búsqueda del famoso tesoro.

Stevenson siembra las bases para crear la novela de piratas por excelencia: Mapa del tesoro, isla exótica, piratas sanguinarios, mucho ron, viajes en barco, aventuras en la selva, y lo hace además con maestría, narrándonos en primera persona las aventuras de Jim y perfeccionando un argumento sencillo pero más que válido para una obra juvenil. Pero el caso es que si esta novela destaca es también por la construcción de sus personajes. El carisma de John Silver es incuestionable (también resulta curioso que el personaje más bien definido sea uno que tiene motivaciones algo dudosas). El resto son personajes rígidos y estereotipados pero efectivos: Jim, el muchacho que realiza un viaje iniciático que lo hará convertirse en hombre; el Doctor y el capitán de la goleta "Hispaniola" que representan y promueven el ensalzamiento del patriotismo inglés, la educación, el honor y los valores cristianos (que resultan algo pedantes pero que supongo que en esa época estaban más al día) mientras que los piratas son un conjunto de bribones y malhechores dignos de la mejor novela de aventuras. Pero eso no es un problema ya que tenemos a John Silver que con su ambigüedad da tanto juego como para arrinconar a los otros personajes.

El ritmo de la novela es vivo pero faltan algunas sorpresas pues el autor se apremia en desvelarnos algunos misterios y juega con el hecho de que el lector conoce lo que pasa mientras que el personaje no.

En todo caso, una obra más que recomendada que sembró en la imaginación de autores y lectores posteriores la semilla de la aventura de piratas, de tesoros fabulosos y de paisajes exóticos. Un clásico, como no.

El Círculo de Jericó

El Círculo de Jericó

Había visto la portada de este libro decenas de veces en algunas librerías especializadas durante mucho tiempo y nunca me llamó la atención, ni siquiera para leer la contraportada. El nombre del autor tampoco. Pero hace aproximadamente 13 meses mi pareja escuchó una conversación en la librería Gigamesh mientras yo removía libros febrilmente por las estanterías y me insistió en que me lo comprara: "He oído que es muy bueno… y está de saldo", me cuchicheó a la oreja. Efectivamente, El círculo de Jericó era un de aquellos saldos que todavía se encuentran ahora de la collección Nova. Y total, por 3,5 €, lo compré.

He tardado más de un año en leerlo… Quizás por que los relatos siempre me han costado más que las novelas, quizás por la poca predisposición inicial pese a haber leído críticas muy favorables en otras páginas… en fin, ¡gran error el mío! Recopilatorios como El Círculo de Jericó hace que los relatos y las novelas cortas suban muchos grados en mi particular visión de la CF y la Fantasía. César Mallorquí hizo una obra magnífica, equilibrada, profunda, emotiva y especulativa. A partir de ahora mi concepto de las antologías de un mismo autor deberá variar profundamente puesto que hasta ahora me había encontrado que sólo dos o tres de los cuentos de cada antología tenían una calidad elevada… en este caso todos la tienen.

El autor presenta siete cuentos integrados en un octavo (seguramente el más flujo de todos) de forma que provoca que todos tengan una continuidad por la vía de este último: Una familia que se encuentra de vacaciones queda aislada por una tormenta en una casa construida encima mismo del volcán de Santa Margarida, en la Garrotxa (Puedo constatar que la casa existe, la he visto numerosas veces en mis excursiones por el parque natural). El hecho es que la gente con quien deben pasar el rato parecen pertenecer a una clase de secta o agrupación que se hace denominar "El Círculo de Jericó" y que tienen como finalidad explicar historias. Estas se convertirán en los relatos que componen el libro.

Mallorquín tiene la capacidad para resultar casi siempre original, pero si le sumamos a esto unas cualidades fantásticas como narrador y un estilo caracterizado por el buen ritmo y la ofrenda de argumentos muy bien elaborados que provocan en el lector una curiosidad constante tenemos una antología que se lee en un santiamén y que se merece una nota de conjunto muy alta.

El primero cuento, El escritor, la muerte y el diablo quizás es el menos original de todos y el único de marcado carácter fantástico. Revive una vez más el mito de fausto o del pacto con el diablo para conseguir una finalidad. Ligero y a veces divertido. Un estímulo para continuar leyendo.

La segunda narración es la creme de la creme de la antología: El Rebaño, una tierna historia en clave catastrofista dónde el protagonista es un perro y sus recuerdos, aunque también un satélite artificial particularmente preocupado. El perro, Brezo, después de que la humanidad haya desaparecido continúa cuidando de las ovejas de su antiguo amo, de hecho estas ovejas son su vida y por ellas luchará hasta dónde haga falta. Como decía, por mí es el mejor de la antología, una historia muy original y narrada con mucha ternura.

En cambio, Gideón Montoya es el personaje de El mensaje perdido, un divertido cuento dónde se nos narra un primero contacto (por error) con una inteligencia extraterrestre y las consecuencias que tiene este error en el mencionado personaje que nace poseyendo la mente más abierta del universo.

En La pared de hielo, el tema catastrofista también esconde una crítica al fanatismo religioso y las especulaciones tecnológicas de las grandes empresas de investigación. Es un narración llena de flasbacks dónde el autor nos explica tanto el presente como el pasado del protagonista hasta el momento actual. Un final demoledor para una muy buena obra. Uno de las mejores de la antología.

Y uno de mís perferidos es Materia oscura, o la investigación esperpéntica de un antropólogo que busca entender el comportamiento de un tribu perdida de el amazonas. Divertida y muy adictiva. Esta tribu guarda algunos de los secretos más increíbles del universo.

También siguiendo este estilo de grandiosidad argumental encontramos El hombre dormido, un relato que mezcla la ciencia y la religión, el poder del conocimiento y el poder de la contemplación en una historia de universos paralelos muy bien planteada. Quizás un poco demasiado lenta en algunos tramos centrales pero del mismo nivel de calidad que el resto.

Y finalmente la última narración es La casa del doctor Pétalo. Original y entretenida. Parece un pequeño homenaje a la Bella y la bestia, escondido en un argumento bastante sorprendente alrededor de una mansión que tiene puertas a miles de lugares, tan dentro de nuestro planeta como en el espacio exterior.

Como se puede ver, la muestra de cuentos es muy ecléctica abriéndonos los ojos y la mente a temas tan diferentes como el fanatismo religioso, las puertas dimensionales, las catástrofes a la tierra o los primeros contactos (involuntarios) con extraterrestres. Muchos de los argumentos giran en torno a la grandiosidad del universo, tanto en su vertiente mística (Materia oscura, El hombre dormido) como en la más científica (El mensaje perdido, La pared de hielo)

Es una muestra de la mejor ciencia ficción, a veces especulativa y a veces simplemente divertida pero narrada con total maestría por un autor que a partir de ahora no me será desconocido.

El león, la bruja y el armario

El león, la bruja y el armario

Es curioso como la memoria juega contigo. Uno de aquellos flashes que te vienen a veces a la cabeza, una de aquellas sensaciones que corren por tu mente muy de tanto en tanto y que no sabes muy bien de dónde salen, una imagen concreta y bien definida pero que cuesta de situar en el tiempo… todo esto y más es lo que me evoca El León, la bruja y el armario. Pero no estoy hablando de la novela de C.S. Lewis que intentaré reseñar en estas líneas si no de la pelicula, y no de la última, estrenada hace pocas semanas en las pantallas de medio mundo (la cual vale la pena ver también, ni que sea para poder contemplar un castor vestido con cota de mallas), si no de la primera versión de esta, en dibujos animados, de mediados de los años 80 (creo). Aquella por película, junto con la lectura de El Hobbit algo más tarde, fue uno de mis primeros encuentros con la fantasía… y siempre más me ha acompañado sin saberlo, sólo despertando en mi memoria en alguna conversación melancólica con viejos amigos.

Soy un melancólico nato, miro a menudo al pasado y poco al futuro y cuando vi el trailer cinematográfico del León, la bruja y el armario bajo el nombre de Crónicas de Nàrnia pensé simplemente: "Parece espectacular", pero cuando leí el subtítulo: "El León, la bruja y el armario" todas estas sensaciones y melancolías varias despertaron de golpe como por arte de magia. Con todo esto quiero remarcar que estas palabras despiertan todavía ahora en mí algo semejante a una escalofrío y una emoción porque recuerdo que la película me gustó mucho, aun cuando pasaban cosas terribles.

Los tiempos han cambiado y ahora por fin me he leído el libro. Este fue el primero que escribió Lewis dedicado a las crónicas de Narnia, aun cuando cronológicamente está situado tras El sobrino del mago. Las aventuras esta vez rodean a cuatro hermanos que han debido marcharse a vivir al campo inglés para huir de la Segunda Guerra Mundial. Allí encontrarán una puerta mágica que los trasladará al mágico mundo de Narnia donde parece que ya los esperen para ayudar a combatir la terrible bruja blanca. Por el camino conocerán todo tipo de animales que los irán ayudando en sus tareas, pero también habrán de convivir con la traición y con el sacrificio de estos (para mí el mejor momento del libro y también de las películas… ahora ya se porqué me venía aquel ligero escalofrío cuando pensaba en la versión de dibujos animados).

Lewis resalta los valores que cree deberian tener los niños (al menos entonces): Amistad, sacrificio, ayuda, valor… pero lo hace de una manera poco sutil, muy dirigida a parecer una doctrina aleccionadora, por cierto de cariz bastante machista. El autor plantea la novela con un estilo todavía más conservador que en El sobrino del mago. Tampoco me ha gustado la aparición estelar y algo absurda de Papa Noel que sinceramente creo que el autor se la podía haber ahorrado. Obviamente pero, el talento y la imaginación por describirnos las aventuras en Narnia se palpan en las páginas del libro, pero este marcado tono infantil me inquieta. Pero se claro, la novela va más dirigida al Eloi de hace 25 años que al actual.

En fin, con El León, la bruja y el armario, continuaremos disfrutando (sobre todo los más pequeños) de una buena combinación de aventura y fantasía. Perfectamente legible en una tarde de aburrimiento ni que sea para despertar los viejos recuerdos que tenemos escondidos en la cabeza y para recordarnos lo que nos asustaba o emocionaba cuando eramos (un poco) más jóvenes.

La Fuerza de su mirada

La Fuerza de su mirada

Cuando Gigamesh anunció que rescataba por su colección esta novela me alegré mucho puesto que para mucha gente (el mismo Alejo por ejemplo) es considerada la mejor obra de Powers. Pensé en comprarla al momento pero todavía tenía el regusto agridulce de su última obra: Declara. Sus buenas ideas diluidas en una ambientación precisa pero que lastraba la novela, su carencia de ritmo pese a su originalidad… de forma que esperé algo y he acabado leyéndola un año después de su publicación.

¿El resultado? Sorprendente. Powers parte de una idea sencilla por ir tejiendo un argumento muy complejo alrededor de personajes históricos y ficticios de forma embriagadora. Este no es un adjetivo gratuito pues no podemos degustar la obra con calma,como un buen vino, debemos bebérnosla con continuidad y concentración para saborear todos los diferentes sabores, los diversos hilos argumentales que plantea el autor y si lo conseguimos (reconozco haber repasado algunas páginas más de una vez) habremos llegado a leer quizás uno de los mejor libros de fantasía histórica que se hayan publicado nunca, tanto por su rigor cronológico, por su ritmo trepidante, como por sus abundantes ideas innovadoras. Pero acabaremos algo bebidos.

Powers consigue hacer parecer real una historia fantástica ambientada a comienzos del siglo XIX, en un momento de máxima exaltación del romanticismo, a través de hechos y personajes históricos que intervienen profundamente en la obra. El autor nos introduce en el mundo de los poetas románticos, concretamente en parte de la vida de Byron, Shelley y de Keats (este último también muy homenajeado en un ya clásico de la ciencia ficción como es Hyperion). La relación que tenían estos poetas ingleses con sus musas es la clave de la historia: Las musas no eran más que vampiros, seres pertenecientes a un otra raza que alimentaban el intelecto y la inspiración de las personas a las que estaban vinculados pero de las cuales también cobraban un precio elevado. A las aventuras de estos poetas hace falta sumar las desventuras de Michael Crawford, el principal personaje (ficticio) de la
novela, el cual se introducirá en este otro mundo esotérico y fantástico con una invitación involuntaria sin aparente importancia, para acabar formando parte de hechos políticos importantes propios de la época.

Esta es otra clave de la obra de Powers, empezar la historia con hechos sencillos para ir complicándolos a medida que avanza el libro. El argumento, como decía antes, es complejo y el autor se recrea mareando al lector, pero si tenemos paciencia iremos descubriendo los pequeños secretos que nos esconde el texto y el autor nos irá desvelando los porqués en los momentos oportunos. Otra característica de las
novelas de Powers es que sus héroes las pasan canutas para cumplir sus propósitos. Este hecho es un paradigma en la Fuerza de su mirada, ¡Dios! ¡Nunca había visto a un personaje de novela sufrir tanto y de forma tan salvaje! Powers se encarniza de una manera tan desmesurada con el físico y con la mente de Crawford que a la fuerza arranca la complicidad del lector… ¡si se que tú mismo lo ayudarías si pudieras!. Es increíble, me encanta la manera que tiene el autor de mutilar, herir, perseguir y destrozar sus héroes (me recuerda a mis pobres jugadores cuando juego a rol). Creo que es una manera de demostrar que las cosas no son siempre fáciles, que para ganar hace falta pagar un precio y que el sufrimiento de los personajes nos hace parecer más real lo que leemos.

Al igual que en otras novelas suyas como Las Puertas de Anubis y En costas extrañas, Powers utiliza la magia por facilitar sus argumentos pero lo hace siguiendo toda una serie de reglas precisas, todo un listado de lo que pueden hacer los personajes y de lo que está prohibido y en qué circunstancias. Este es un detalle que valoro particularmente pues proporciona al lector un lugar a qué cogerse entre tanta magia y seres fantásticos, da forma a un universo propio dónde la magia existe pero de forma controlada y definida.

Añadir también que la obra sigue una coherencia extrema y que el ritmo es constante. Que los personajes estén, además, muy bien definidos y que su temperamento y personalidad se vea arrastrada por los estados en que se encuentran cuando existe el vínculo con los vampiros es un valor añadido a la
novela. La meticulosidad con que Powers se documenta para sus obras es extrema y estoy convencido de que antes de escribir el libro absorbió las biografías de los poetas ingleses que aparecen. El único "pero" que le encuentro es que el autor podría haber dejado más claro el argumento en algunos momentos de la obra, el mareo constante de situaciones provoca que de vez en cuando te pierdas en la historia.

En definitiva una obra mayor de Powers, seguramente capital en su carrera como escritor, la segunda con más buenas críticas tras Las Puertas de Anubis, quizás esta es más original pero también resulta más embriagadora que la primera, más inesperada en muchos aspectos. Pero conseguir esta mezcla de fantasía, terror, erotismo y sobre todo buena literatura en medio de una aventura que transcurre entre Inglaterra, Suiza e Italia, o sea en lugares conocidos y físicos como Berna, Roma o Venecia es dificil, muy dificil, quizás el mismo Powers disfruta del favor de ciertas musas…

El sobrino del mago

El sobrino del mago

Había una vez un club de escritores, un pequeño círculo de intelectuales ingleses que se reunían para debatir ideas y para leerse lecturas propias. Algunas de estas lecturas irían encaminadas a revolucionar la fantasía del siglo XX y probablemente a asentar las bases para una nueva fantasía contemporánea, un género relativamente poco explotado hasta entonces; aunque ellos no lo sabían y seguramente ni siquiera lo sospechaban. Uno de estos amigos emperrados en escribir sobre nuevos mundos, sobre seres fantásticos y en definitiva sobre cuestiones "poco serias" era un tal Tolkien, y otro era C.S. Lewis, autor de Las Crónicas de Narnia.

Que Tolkien y Lewis eran amigos y compañeros es un hecho relevante pues los dos escribieron obras de fantasía que probablemente pasarán a la historia y los dos se influyeron mutuamente en sus escritos. El primero, ni que decir tiene, por su magna obra: El Señor de los anillos, pero también por su primera novela, más enfocada a un público juvenil como fue El Hobbit. Lewis en cambio se dedicó más intensamente a este segundo sector de público y creó una larga saga de siete volúmenes, las mencionadas Crónicas de Narnia, de la cual El sobrino del mago es la primera parte. Hace falta decir que este es el primer libro cronológicamente hablando pero no el primero al ser publicado puesto que la primera novela escrita de Las Crónicas de Narnia fue El León, la bruja y el armario.

El autor quizás no es muy conocido por estas latitudes, aun cuando las Crónicas ya habían sido publicadas anteriormente tanto en catalán como en castellano, pero en el Reino Unido ha estado durante muchos años un referente de novela juvenil. Tengamos en cuenta también que la tradición fantástica juvenil del Reino Unido es mucho más importante que la nuestra y que obras como Alicia en el país de las maravillas o Peter Pan han sido siempre éxitos de ventas y de crítica. Las Crónicas de Narnia no han sido una excepción.

Lewis diseñó una saga para ser explicada en varios volúmenes pero más adelante escribió más libros y los colocó en medio de los precedentes para dar una mayor coherencia a su obra. Es el caso del sobrino del mago, escrita cinco años tras el primer libro de las crónicas y que nos explica la creación del mundo de Narnia. De como unos niños que jugaban en unas buhardillas son enviados a explorar otros mundos y sin quererlo liberan a la bruja Jadis (que tomaría un gran protagonismo en El León, la Bruja y el armario), y de como el león Aslan con su cántico hace nacer el mundo de Narnia de la nada. Esta metáfora divina del canto que origina la vida también fue usada por Tolkien a la hora de crear la Tierra Media a través de la canción de los Ainur. Y de igual forma, tal y como se forma el bien, también se introduce el mal (en este caso encarnado por la bruja Jadis) y por lo tanto la épica de la lucha del uno en contra del otro. ¿Simple coincidencia? No, creo que aquí se demuestra una vez más la mutua influencia de estos dos autores. Seguramente su pasión por la mitología nórdica (aun cuando Lewis utiliza una buena parte del bestiario mitológico griego), sus ganas de inventar, de materializar y de dar forma a ideas nuevas alimentó la creatividad de los dos autores por caminos parecidos. Los dos además eran firmes defensores de la fe católica (aun cuando Lewis la había perdido y posteriormente recuperada a través de Tolkien) y de los valores ingleses; y esto se demuestra muy claramente en las aventuras aleccionadoras de los personajes infantiles de Lewis.

El sobrino del mago es una magnífica aventura infantil (ideal por todas las edades pero recomendada sobre todo para las primeras lecturas largas de nuestros chicos, más jóvenes incluso que los fans de Harry Potter), un libro lleno de sospresas, humor y fantasía. Las moralejas son sutiles y la diversión está aseguarada (recuerdo con una sonrisa de complicidad algunos pasajes del libro dónde los animales salvajes debaten si el tío Andrew es un animal, un vegetal o un mineral). Lewis tiene la capacidad de engancharnos a la novela con un ritmo trepidante y con una creatividad fuera de duda.

Una vez se acaba este primero volumen, el escenario está servido para que entre en acción El León, la bruja y el armario. La aventura comienza...

Quizás habría que realizar un último inciso, en este caso dirigido a la editorial: Las portadas de esta edición son impactantes, magnífcas y para variar la misma editorial ha sacado los libros tanto en catalán como en castellano, lástima que la igualdad se haya quedado aquí ya que el formato no es el mismo en los dos casos: En catalán, tapa blanda, en castellano, tapa dura. Eso sí, el precio prácticamente idéntico. ¿Llegará el dia en que las diversas lenguas del estado serán tratadas por igual?

El sueño del rey rojo

El sueño del rey rojo

La respuesta astuariana a la novela ciberpunk. Con este flamante subtítulo, la gente de Gigamesh presenta una de las últimas novelas de de Rodolfo Martínez: El sueño del rey rojo.

De hecho, definir el entorno en que se mueve esta novela es complicado; pero al mismo tiempo es también un ejercicio imaginativo sugerente. Rodolfo Martínez ha creado una novela que desde fuera se vende como una cosa pero una vez empiezas a leer compruebas que es algo más profundo y personal. La frase promocional te llama la atención pero sería un error encasillar el libro como una historia más dentro del entorn ciberpunk, más típico de los 80 que de las tendencias actuales.
El Sueño del Rey Rojo combina elementos propios de la novela policíaca con reflexiones muy intencionadas sobre las IA en un futuro próximo donde la red informática es el auténtico vehículo por donde se mueve la gente y donde las realidades virtuales, los hackers y la tecnología punta están en el orden del día. La estructura de la novela no es simple pero empieza como una aventura policíaca futurista para acontecer en algo mucho mayor y inconmensurable: En el estilo por ejemplo de Cuarentena de Greg Egan, a pesar de que por suerte sin tanta especulación metafísica.

Con eso quiero decir que el planteamiento inicial, simple y sin demasiados preámbulos, evoluciona para convertirse en una reflexión en torno a la realidad y la percepción de la realidad, el verdadero núcleo central a partir del cual se desarrolla la trama.
Por cierto, la trama: La relación casi enfermiza entre un triángulo amoroso compuesto por un hacker inválido, su amiga deseada y el fantasma de su ex -amigo y ex -amante de ella (un programa informático que recrea las pautas de personalidad de este) se ven envueltos en una investigación sobre un personaje que ha muerto y del cual no se posee ningún registro de existencia. Durante la investigación, descubrirán cosas que van más allá de su percepción de la realidad y nos introducirán en uno de los verdaderos aciertos del autor: El tratamiento de las IA como posibles formas de vida artificiales, la búsqueda del individualismo, el anhelo de supervivencia y de libertad de estas, muy al estilo de otras novelas como Ciudad Permutación (Egan otra vez). El tratamiento del trío protagonista es uno de los puntos fuertes de la novela: La relación de amor-odio entre ellos y los vínculos personales tanto presentes como pasados son descritos con mucho esmero pero a veces acaban siendo repetitivos también.
Martínez escribe la novela en base a una estructura de flashbacks que centra la acción en el presente o en el pasado según le conviene, proporcionando información precisa de los acontecimientos de forma casi milimétrica, ofreciendo así al lector lo que quiere en el momento oportuno. El mismo primer capítulo es un ejemplo: Empieza mostrando el presente (la casi conclusión de la historia) para ir incorporando los flashbacks en el pasado y combinando además la narración en tercera persona con la de segunda persona, un elemento original que le da personalidad a la novela.
Sin embargo, en alguna ocasión el autor nos marea demasiado con su argumento. Éste está diseñado para que vaya in crescendo de manera gradual pero a las últimas páginas se sale de escala y tanto la investigación en ambiente ciberpunk como la reflexión en torno a la existencia de vida en las IA se disuelve en una especulación metafísica. Un final correcto pero que rompe con los esquemas que había ido proporcionando el autor durante la novela. Pero me ha gustado, es la primera novela que leo de Rodolfo (Rudy) Martínez y me ha parecido más que correcta, tanto por el tamaño (algo más de 200 páginas) como por las reflexiones que aporta.


Critonomicón

Critonomicón

Mi experiencia personal con esta novela es ambigua. Es una historia de amor y desencanto. A finales del año 2000 leí Snow Crash. Me sorprendió bastante. Una novela que parecía puro entretenimiento sin más me deparó muchas sorpresas y me descubrió un autor nuevo que decidí seguir de cerca. La novela combinaba el humor con la ciencia y con la especulación histórica. Una mezcla explosiva donde todo tenía cabida. Más tarde me agencié La era del diamante: Manual ilustrado para jovencitas y aunque no alcanzó el nivel del primero vislumbré la mano de Stephenson en una novela muy original, aunque no muy bien ligada. Cuando me enteré que el autor había escrito un pedazo de libro como Criptonomicón y que se estaba traduciendo mis ojos se abrieron como si un dibujante de manga me hubiera hecho una caricatura. Stephenson me tenía cautivado y este libro se convirtió para mi en uno de los más esperados del año.
Y después vino la jarra de agua fría: Ediciones B publicaba el libro en tres volúmenes a un precio próximo (creo recordar) en los 20€ de ahora. Pocas veces he visto un libro supuestamente del género fantástico con tanta difusión como éste. En la entrada de la FNAC había centenares de ejemplares expuestos!!! Yo había visto la edición en inglés en casa de un amigo y en un solo volumen y me indigné. No exactamente porqué se dividiera el libro, si no por lo exagerado del precio (en inglés costaba en torno a 7€ el libro entero). Siento decir que en un acto de rabieta  prometí no comprar el libro hasta que bajara de precio o saliera en edición de bolsillo. Eso pasó lel año pasado pero entonces las ganas ya no eran las mismas y finalmente me lo compré en un saldo a 2€ cada volumen.
Ahora que lo he leído me indigno con otro aspecto: Se ha vendido como una novela de ciencia-ficción (el editor lo intenta justificar muchísimo en el prólogo) cuando en realidad no lo es (según mi criterio): Que el autor se invente un país (cuándo tampoco hacía falta teniendo el sultanato de Brunéi al lado) y especule un poco en informática avanzada no me da la sensación de estar leyendo una novela de CF, como mucho un thriller histórico con algun elemento de CF. ¿Es eso un problema? De ninguna manera. Pero que Ediciones B haya colado Criptonomicon en la colección Nova se debe a criterios puramente comerciales: El autor es conocido por los lectores de CF y el libro tiene unas críticas y una |tirón que posiblemente lo conviertan en Best-Seller. Pongámoslo en la colección Nova, decimos que es un libro de CF y así vendemos más. Además si colocamos el subtítulo “La novela de culto de los hackers” además de los freaks de la CF/Fantasía también la leerán los freaks informáticos.
Bien, ya me he desfogado. No perdamos más el tiempo porque el libro se merece más de un comentario. Stephenson ha creado una novela ecléctica, un thriller histórico y científico muy ambicioso. Demasiado. La novela pretende ser una introducción a los sistemas criptográficos actuales y los utilizados durante la Segunda Guerra Mundial pero también profundiza en economía a gran escala, en historia y en temas sociales. Stephenson nos ofrece cuatro líneas argumentales entrelazadas en dos momentos temporales: Tres líneas ubicadas en la Segunda Guerra Mundial, tanto en la lucha en Europa como en la guerra en el Pacífico, que nos presentan a tres personajes muy diferentes: Waterhouse, un genio matemático especializado en criptología; Shaftoe, un soldado americano que no sabe en qué consisten sus misiones y Goto Dengo, un soldado japonés llamado a construir un “fagujero” , un pequeño misterio que es el vínculo entre todos los personajes. En la época actual, la era de la informática y de las comunicaciones, tenemos a Randy Waterhouse, nieto del criptógrafo que luchó 50 años atrás, un nuevo yuppie de la era internet a través del cual podemos observar como se crean y se detruyen las nuevas compañías semi-virtuales de comunicaciones. Estas relaciones familiares quedan completadas por Amy Shaftoe (nieta del soldado Shaftoe) y de otras pequeñas sorpresas que prefiero no revelar. Hay que agradecer al autor que haya incorporado personajes del Eje, como el mismo Goto Dengo y también a alemanes que muestran su punto de vista durante la guerra.
Tenemos por una parte los hechos históricos de la guerra, enfocados desde el punto de vista de tres personajes y donde Stephenson nos instruye en cómo funcionaban algunos códigos criptográficos como la famosa Enigma, utilizada por el Eje, que fue descifrada por los aliados pero que provocaba la paradoja de decidir cuándo se utilizavan los conocimientos del código y cuándo no para que los nazis no supiesen que Enigma se había descifrado (en la divertida novela Por no mencionar en el perro también podemos ver esta controversia). Y por otra parte, la infomática más puntera (quizás incluso anticipativa) nos la muestra Randy Waterhouse: Los modernos sistemas de criptología y de ocultación de datos, el mundo de los hackers informáticos y en definitiva cómo ha evolucionado el cifrado y el descifrado de datos en sólo medio siglo. Una trama empresarial y de altas finanzas que no me enganchó y que creo que no conserva una buena estructura narrativa, que se hace pesada vaya. Stephenson idea un vínculo argumental entre los dos momentos de tiempo para mantener una coherencia. No encuentro que sea una mala idea pero creo que tendría de haber sido más conciso pues a veces la novela se pierde entre demasiadas subtramas y no se centra en los hechos importantes.
Como decía, Criptonomicon es una novela muy ambiciosa, basta, pero también elegante y muy bien escrita. Stephenson tiene el mérito de no aburrir durante casi 1500 páginas pero su ambición da lugar a que la tensión se vea reducida en capítulos y situaciones muy concretos (sobre todo hacia el final). O sea: La novela no engancha, la tensión es mínima. Nos encontramos delante de un tratado de criptología que intenta seguir una estructura narrativa, la cual consigue interesarnos mucho, pero que no provoca emociones ni tensiones. El hecho mismo de que no todos los personajes tengan el mismo peso en la obra ayuda en este sentido. Por ejemplo, al principio se nos describe mucho a Waterhouse (el mejor definido de todos: Entrañable, inocente pero terriblemente listo) pero en el último tercio de la novela casi ni aparece. Estas disparidades (que también afectan a los otros personajes de la Segunda Guerra Mundial) provocan una ruptura en el ritmo narrativo y en la estructura de la novela.
Eso sí: Stephenson es un virtuoso de la prosa, da la sensación que se pone a escribir y que no para ni para respirar, incorporando incisos y situaciones que parece que le venga por inspiración divina y que no tiene nada a ver con la novela. A menudo, estos incisos en la trama que escribe el autor son divertidos y amenos, narrados con aquel tono irónico que ya utilizó en Snow Crash y utilizando referencias tanto del mundo freak que lo sigue (lectores de CF/fantasía) como del mundo informático; parece querer contentar a ambos tipos de seguidores (aunque muy a menudo son los mismos). Pero estos incisos tienen un doble cara. Sí, a menudo son divertidos y curiosos pero otras veces son más pesados, y más cuando ves que todos ellos no tienen nada a ver con la trama, y eso da lugar a que la tensión que mencionaba antes desaparezca y que el argumento cueste de avanzar.

Una buena novela que queda lejos de ser perfecta salvada en buena parte por la habilidad narrativa de Stephenson y porque este se mete en temas bastante interesantes. Peca de larga y de falta de tensión narrativa. Prefería el Stephenson más conciso de Snow Crash, aunque le reconozco un gran talento narrativo.

El Aleph

El Aleph

Borges. Un nombre íntimamente atado a la fantasía latinoamericana, un nombre que evoca irremediablemente a Argentina. Este nombre lo habíaoído, leído y escuchado en varios medios, conversaciones y lecturas. Como tanto otros escritores ilustres del pasado siglo XX, Borges todavía se me resistía a llegarme a las manos.

Dicen que leer a Borges es difícil, que tiene una prosa compleja, que transmite ideas densas pero que es un magnífico escritor. Podría decir que estos trazos básicos y simples que acabo de mencionar se aplican a la antología de cuentos que componen El Aleph. Borges es un erudito que escribe, un hombre que construye la literatura porque si bien algunos de sus cuentos tienen estas facetas más densas de qué hablábamos, lo que no se le puede reprochar al escritor es que nos sumerge en la buena literatura. Cuando empezamos a leer uno de sus cuentos no levantamos los ojos del texto hasta que ha acabado. Quizás el relato nos habrá gustado más o menos, quizás lo encontraremos original o poco imaginativo pero sin duda habremos realizado un ejercicio intelectual y tendremos una agradable sensación de bienestar por haber absorbido literatura pura.

El Aleph es, según el mismo autor, una antología de cuentos fantásticos, exceptuando algunos (aun cuando en una ampliación de la antología que se hizo años más tarde también se añadieron otras que en mi entender tampoco entraban en la categoría de fantástico). Esto pero, cuando menos es discutible. Se dice que Borges es uno de los máximos representantes del Realismo Mágico, un género de la fantasía que combina la cotidianidad con la fantasía, muy cerca del que hoy conoceríamos como mainstream o corriente general dónde las fronteras del fantástico y de la realidad a veces son tan tenues, tan vaporosas que sólo la interpretación de cada uno puede decir realmente si nos encontramos con un cuento de fantasía o de narrativa general. Curiosamente, la mayor parte de los cuentos que me han gustado más de la antología son precisamente los fantásticos.

Borges utiliza sus conocimientos literarios, históricos y culturales en sus relatos, nos habla de mitos clásicos con frecuencia (El inmortal, la casa de Asterión), nos muestra aspectos filosóficos y religiosos en otros relato (Los teólogos, La otra muerte, La escritura del dios), siempre ofreciendo una visión personal que pueda ilustrar el y en definitiva ofrece muchísimas referencias bibliográficas a otros autores, a pensadores o a corrientes filosóficas. Parece que deba mostrar su erudición en cada obra. Este aspecto puede resultar embriagador: De una parte tendremos cuentos con un transfondo muy interesante pero de otra los encontraremos más pesados y densos, pero nunca faltos de ritmo y de buena prosa. Borges experimenta con los antónimos, con los pensamientos contrarios: los moldea y les da forma y más de una vez acaba insinuando que estos vienen a ser lo mismo. También plantea el individuo como un todo, jugando a este juego de los extremos o antónimos que acontecen en una sola cosa. El mismo cuento de El Aleph (posiblemente el mejor del libro) nos ofrece esta premisa: Un lugar desde dónde es posible ver todos los puntos del universo en el mismo momento, otra vez la controversia entre el singular y el todo.

Otros cuentos que me han llamado especialmente la atención son La casa de Asterión, El Zahir, La escritura de dios (posiblemente uno de los más complejos y mejores de la antología) y Deustches Requiem, que bordea ya aquella frontera invisible entre el fantástico y la realidad.

Sin desmerecer los otros cuentos, debo decir que El inmortal también tiene una buena dosis de filosofía y fantasía y que La otra muerte también es un buen ejemplo de los trazos borgianos que comentaba anteriormente. El resto los considero relatos cotidianos con quizás algún pincelada fantástica o incluso sin ni una. De este segundo grupo no fantástico destacaría sobre todo Historia del guerrero y de la cautiva.

Cuentos fantásticos

Cuentos fantásticos

Leer a Poe es un placer en muchos sentidos. A veces este autor puede estimular nuestra imaginación, a veces provocar angustia y terror como pocos. A menudo nos hace reflexionar sobre temas que nuestra mente prefiere ignorar. Esta recopilación en formato de bolsillo se trata de la mitad de la obra de Poe que Edtitorial Columna publicó hace unos años en formato de lujo (en catalán). Quizás este primer volumen contiene algunos de los cuentos más famosos de Poe, pero sólo son una selección. Queda todavía bastante para leer de este autor tan influyente en la literatura contemporánea de su época.

Edgard Allan Poe escribió buena parte de su obra entre 1830 y 1850, fechas que tontean con el romanticismo. Me imagino a Poe escribiendo en aquella época: Debía parecer un transgresor, un escritor demente que narra desventuras de fantasmas, que habla directamente sobre la muerte, la oscuridad o la tortura. Pero también fue un autor que influenció notoriamente a otros años más tarde. Estoy convencido que gente como Arthur Conan Doyle o H.P. Lovecraft siguieron la obra del americano. Su influencia es evidente.

Pero el autor no deja der ser un gentleman, un escritor que se mueve en ciertos círculos; los escenarios que describe y los personajes son normalmente gente con dinero, cultos, nobles. Pocas veces trata con la gente de la calle. Quizás quería demostrar que a todo el mundo le puede pasar cualquiera de las pesadillas que describe, incluso a la gente que se siente más segura.

Poe fue un magnífico escritor: Tanto podía relatar una historia convencional con aires biográficos como tratar otra con toques periodísticos y de ensayo (El enterramiento prematuro, El diablo de la perversidad). Habla de temas recurrentes como la muerte, la venganza, la perversidad, este sentimiento que parece que le guste tanto (El corazón revelador, El demonio de la perversidad, El gato negro) o el amor obsesivo (El relato ovalado, Berenice). Además a Poe le gusta escribir en primera persona para enfatizar la sensación de miedo y de las experiencias vividas en la propia carne.

Otra faceta de este prólifero cuentista es que a menudo busca el equilibrio entre la fantasía y la ciencia, entre las experiencias fantásticas y las empíricas o demostrables científicamente. Incluso de atreve (con acierto) con el relato policíaco (Los crímenes de la Rue Morgue, La carta robada).

Pero hablemos de los cuentos, propiamente dichos:
La máscara de la muerte roja parece una aproximación a la conciencia colectiva bajo la excusa de la presencia de la muerte que te ronda. Un cuento curioso y llevado con talento, quizás demasiado metafórico pero interesante. Muy parecido también a Sombra otro cuento que se basa en la presencia de la muerte. Demasiado corto y poco explotado sin embargo. El Enterramiento prematuro también tiene obviamente mucho que ver con este tema. La obsesión por la muerte lleva a Poe a describirnos en primera persona diversos casos "documentados" de enterramientos prematuros y como colofón el del mismo protagonista. Angustiante, profundamente psicológica y muy bien escrita. Pero quizás este punto queda mejor reflejado en El caso de M. Valdemar, una original historia sobre hipnotismos antes de la muerte. Poe podría haberse recreado más en este tema que encuentro muy bien llevado. Angustia, suspense, un cuento dónde otra vez el autor se mueve entre el mundo fantástico y el científico ofreciéndonos escoger con cuál nos quedamos. Y también en El hundimiento de la casa de Usher experimenta con las descripciones enfermizas de la casa familiar de Usher y de sus habitantes en una historia que también investiga sobre los miedos y las obsesiones con la muerte.

Las obsesiones, sobre todo en personas físicas, son otra de las características de algunas de sus obras. En El retrato ovalado, nos habla de las sensaciones y los sentimientos donde un una chica vuelca su esencia en un cuadro hasta límites insospechados. En Berenice, la historia trata sobre los límites de la obsesión. Interesante es como Poe describe las maravillas para después pasar a recitar los horrores más extravagantes, quizás para reafirmar los contrastes. También encontramos este tema reflejadot en Guillermo Wilson otro ejemplo del terror que puede provenir de dentro, de la doble personalidad y la obsesión que puede ocurrir en esquizofrenia. Un relato quizás demasiado largo |para el jugo que se saca al final pero escrito con la maestría de siempre.

El Pozo y el péndulo es una de las obras maestras de la recopilación, donde Poe nos muestra el terror en su estado sublime: El de la ignorancia de no saber qué pasará, el de no ver que tienes en frente pero también el de comprobar como la muerte se acerca lentamente. Quizás con un final demasiado rápido pero sin duda una obra tétrica y malsana.

Esta palabra, "malsana" me hace pensar con otra que le gusta utilizar en Poe: "perversidad". Este sentimiento es usado por ejemplo en El corazón revelador, otra obra que juega con el miedo a la oscuridad y el trauma psicológico de una muerte. Bien resuelta y bien descrita es un claro ejemplo de su detrezapara recrear situaciones escabrosas y inverosímiles. El Gato negro no deja de ser otra versión de este último cuento. Se basa en experimentar con la perversidad al mismo tiempo de abordar el tema del asesinato. Un cuento que sigue las mismas premisas: Miedo, Muerto, entierro, autosatisfacción e histeria. Pero el autor cuenta también con El diablo de la perversidad, un relato que más parece un ensayo sobre las emociones humanas y que es presentado más de forma periodística que como narración. Poe intenta justificar un sentimiento como la perversidad, según él, inherente a la condición humana. Parcido en El Corazón revelador pero las justificaciones de Poe llegan a cargar demasiado el texto.

También encontramos sitio para temas como la venganza como El barril de amontillado, una historia simple y tétrica como ella sola. La venganza servida fría en una intento de recrear un emparedamiento con un final que resulta quizás demasiado rápido.

Más todavía: Aventura pura y dura como la de El escarabajo de oro. ¡Ah! Tenemos aquí una de aquellas historias clásicas que nunca envejecerán del todo, apta para todas las edades y condiciones y alejada de las obras más oscuras de Poe. La búsqueda del tesoro, la simpática y entrañable manera en que los protagonistas descifran el críptico mensaje del pirata… todo eso es parte de la historia juvenil de todos. En mi caso la criptología del mensaje de El escarabajo de oro es el hecho de que caló más en mí la primera vez que leí esta historia. Disfrutaba tanto como descifrando las runas de El Hobbit. Un clásico pues. Quizás una de las historias más conocidas de Poe, curiosamente sin elementos sobrenaturales o de terror, pero que queda en la mente de todos por el proceso deductivo que utilizan los protagonistas para descifrar el misterio.

Y tampoco falta, hablando de deducciones, otro clásico como Los crímenes de la Rue Morgue donde también el proceso deductivo es en este cuento el verdadero protagonista. Poe nos ofrece una historia policíaca donde un estimable investigador (Monsier Dupin) tiene que descubrir como se han cometido unos crímenes desmesurados a más no poder utilizando la lógica y las pruebas que encuentra en la escena del crimen. Un antecesor, sin duda, del mítico Sherlock Holmes, que años más tarde crearía Sir Arthur Conan Doyle. En este caso, Poe nos sumerge en los barrios bajos de París para traer un cuento tenso e irónico a la vez. Sin duda, una de las obras más conocidas de este autor. La carta robada es otro caso que tiene que solucionar Monsieur Dupin. Esta vez no se trata de ningún asesinato si no de conocer donde está escondida una carta robada. Poe utiliza este cuento para reflexionar sobre las obviedades, para realizar un pequeño ensayo encubierto sobre las evidencias, los métodos y la psicología de ciertos cargos. Ciertamente a veces el autor resulta demasiado exagerado con sus afirmaciones, pero no deja de ser un cuento simpático.

Un descenso dentro del Maelstrom es un curioso relato que profundiza en el terror que pueden causar los fenómenos naturales. Muy épico y quizás un poco exagerado pero me llama la atención las explicaciones científicas que utiliza Poe para evidenciar que la aventura podría darse de verdad. La narración, como de costumbre en primera persona, esta vez recae en un pescador noruego que se ve inmerso en la vorágine de un remolino monstruoso. Una vez más pues, Poe mezcla el misticismo y el terror con el razonamiento científico. Quizás un poco al contrario de Manuscrito hallado en una botella, una visión fantástica de una tormenta tropical y de su contenido. Un cuento llevado con la habitual maestría del autor pero que esta vez queda un poco inacabada, sin un final digno. El terror al desconocido y a los grandes fenómenos naturales se mezcla con una visión fantástica del mismo tema. Poe nos abre las puertas a interpretar el cuento como un hecho verídico o como una locura, como tantos otros.

Conversación entre Eiros con Charmión es quizás el únic cuento con un argumento claro de ciencia ficción, en este caso, en clave catastrofista. Se trata de una descripción más o menos esmerada de los últimos días de la vida en la Tierra por el choque inminent de un cometa. Parece mentida que ya Poe tuviera la imaginación de tratar este tema hace 150 años.

Dejo para el final dos cuentos muy cortos que cuesta valorar tanto por su escasa amplitud como por el barroquismo que impera: Eleonora, una historia sobre prometidas incumplidas. Quizás uno de los más flojos de la recopilación y Silencio, un cuento muy corto y metafórico en clave fantástica donde aparece el diablo. No es de los mejor de la antología.

Tormenta de alas

Tormenta de alas

No se a ciencia cierta si esta novela la ha escrito realmente M. Jhon Harrison o tegeus-Cromis, el poeta-guerrero protagonista de Caballeros de Viriconium, la predecesora de esta segunda novela ambienta en Viriconium. ¿Que porque digo eso? Simplemente, Tormenta de alas tiene poco o nada a ver con Caballeros de Viriconium: Ni el estilo, ni el argumento ni casi los personajes (incluso se podría leer por separado). Y el hecho de que destaca más de la obra es precisamente este estilo poético, casi místico que observamos en todos y cada uno de  sus páginas, como si el autor se le hubiera contagiado el barroquismo lírico del guerrero-poeta.
Tormenta de alas, además, abandona toda pretensión de parecer una novela de ciencia-ficción rodeada por un ambiente de fantasía épica como pasaba en la primera novela para abordar temas duros de la ciencia-ficción: La mezcla de realidades, invasiones alienígenas, proyecciones mentales, etc… Todo un calidoscopio poético que puede tanto encandilar al lector como marearlo pues a veces parece que Harrison no tenga las cosas claras.
Viriconium está sometida en esta ocasión a los seguidores del Signo de la langosta, una nueva religión que empieza a hacer estragos por la calle. Además la aparción de una renacida con un mensaje extraño y ambiguo provocará que un pequeño grupo de exploradores se aventuren hacia el norte para intentar saber qué pasa realmente.
El autor no tiene el argument bien enfocado, se pierde a menudo en lirismos (magníficos) que aportan poco a la trama, o se olviida  momentáneamente de lo que están haciendo los personajes para continuar describiendo la tierra de Viriconium, su decadencia, su desolación que aumenta día a día. En cierta manera, Harrison me recuerda con esta novela a Fritz Leiber: Por su prosa a veces casi poética y por alcanzar unas cotas de calidad literaria realmente impresionantes pero olvidando también los aspectos prácticos de la narración y de la tensión del momento.
Los personajes tienen un papel difícil en esta novela: Su desorientación esbozada por Harrison acaba por también desorientar a ratos al lector; la locura que periódicamente cala en la mente de estos es tratada por Harrison como un ejercicio de inspiración que no siempre es llevado a buen puerto.
Una novela pues que puede gustar mucho o poco dependiendo mucho del momento en que sea leída y del estado de ánimo del lector. Tanto se la puede valorar con un “6” como con un “9”, con un aprobado justito como con uno excelente. Realmente la decisión es dificil. ¿Hay que basarse con los criterios literarios? ¿O quizás con criterios de diversión y originalidad? Sea como sea, es una novela a releer con calma para saborear lo que el autor es capaz de proporcionar al lector: Una trama coherente pero dispersa, desenfocada; una prosa exquisita y unos personajes quizás poco desarrollados pero que en el fondo forman parte de este “gran” personaje que es la Tierra desolada después de miles de civilizaciones que la hayan explotada: Viriconium.
Como colofón, la editorial ha vuelto a colocar uno de los relatos escritos años más tarde (1985) en el recopilatorio Viriconium Nights. Sinceramente se lo podrían haber ahorrado: El relato tiene un estilo completamente diferente al de la novela y no aporta nada al conjunto de la obra de Viriconium. Pienso que es una mala idea esta de mezclar estos relatos con las novelas, pues solo provocan que se baje la valoración que le otorgaría al libro.

La Atalaya

La Atalaya

Una batalla que acaba cuando empieza el libro. Un Señor derrocado y una guerra a la vista. Una trama fantástico-medieval que llevará a nuestro héroe por un camino iniciático a través de un territorio inospito para tratar de vengar la muerte de los suyos y devolver a su príncipe el poder que le corresponde. Con estos elementos iniciales parece que tengamos una aventura más que sigue la estela de buena parte de las novelas de fantasía medieval si exceptuamos la total falta de elementos fantásticos como no sea su ubicación imaginaria.
Pero este caso es algo diferente.

La Atalaya no representa ninguna novedad, no aporta ningún argumento nuevo pero presenta un estilo y unos giros argumentales cuando menos interesantes. La autora nos lleva de un comienzo tenso, trepidante, rústico, bien firme y con un argumento que si no original como mínimo es intenso a un nudo y desenlace completamente diferentes, donde los personajes superan a las situaciones planteadas inicialmente y donde la acción se resiente más pero al mismo tiempo el argumento alcanza nuevos retos.

Elisabeth A. Lynn nos plantea una novela con aires feministas, quizás más bien con aires de cambio, intentando demostrar que una historia fantástico-medieval también puede ser protagonizada por mujeres, demostrando que los sentimientos contradictorios, que el espíritu de lucha, que los héroes en definitiva, pueden encontrarse en los dos géneros.

Seguramente, el interés que tiene la autora por acercarnos esta otra realidad puede hacer que el argumento se resienta, que a veces parezca que se encalle y que otras lo encontremos demasiado acelerado, pero Lynn tiene la capacidad para crear algunos giros argumentales y soluciones finales poco esperadas y bien concebidas.

La novela es sólida y la autora consigue lo que se proponía: Sus personajes no caen en sentimentalismos baratos ni tampoco en acciones precipitates y gratuitas. De hecho éstos son los que llevan la voz cantante por encima la historia en sí. Lynn define muy bien los personajes y su personalidad, a veces maltratando el interés general del argumeto pero consiguiendo una cierta empatía con ellos.

La historia se cierra correctamente aunque existen dos novelas más que completan la trilogía (no publicadas ni en castellano ni en catalán todavía).

¡Hágase la oscuridad!

¡Hágase la oscuridad!

Es bien sabido que tengo cierta debilidad por Fritz Leiber. No se decir el porqué. Es un autor imaginativo y que tiene una prosa impecable, aunque no siempre tiene los argumentos bien cerrados o bien definidos. Pero nada de esto es suficiente para evidenciar mi simpatía por él. Supongo que a veces se da el caso que crees en alguien o en alguna cosa aunque resulte irracional o faltada de evidencias demostrables, y que la aceptas tal como es, sin plantearte si podría ser mejor o peor.

Este preámbulo me sirve para introducir la clave de una novela como ¡Hágase la oscuridad!: La confrontación de creencias entre dos pilares de la sociedad como es el mundo científico y el mundo religioso. Leiber simplifica la temática proponiéndonos un futuro devastado y post-apocalíptico donde las nuevas clases dirigentes utilizan la religión para controlar y esclavizar a la sociedad inculta. Y para llevarlo a cabo, paradójicamente, utilizan la ciencia que ha sobrevivido al cataclismo para convencer al pueblo de la existencia del Gran Dios.

Si además de esta mezcla antonómica le añadimos el movimiento de resistencia a este sistema político despótico autonombrado “La Brujería” , que también utiliza trucos científicos para demostrar al pueblo raso que Satán existe y que la jerarquía actual son unos estafadores la controversia está servida.

Leiber juega constantemente con estas nuevas religiones y con la vieja ciencia de la Tierra, combina y mezcla las creencias de forma sencilla, sin profundizar en absoluto en una dirección o en otra pero fomentando que el lector esté siempre mínimamente interesados en como se irán desarrollando los acontecimientos. El hecho de que plantee que la jerarquía que sigue al Gran Dios sean los opresores y la resistencia que quiere la libertad de la masa social sigan a Satán ya nos da una idea de cómo le gusta al autor fomentar las paradojas religiosas. ¿Quizás nos lo podemos coger como una crítica encubierta al cristianismo? Leiber había sido creyente y había perdido la fe años atrás… quién sabe.

Pero la mezcla perfecta entre ciencia y religión la encuentro en la figura de los “familiares”, estos animales creados artificialmente pero vinculados telepática y empáticamente con los humanos, y alimentándose de ellos, como si realmente fueran extraídos de algun antiguo rito de brujería o de magia negra.

Otro hecho que me resulta curioso es que algunos de los planteamientos de la novela me recuerdan (como también comenta el editor en el prólogo) a ideas aparecidas a la saga de Star Wars… espadas de luz, conflictos políticos diseñados para alcanzar el poder… posiblemente sólo sea una coincidencia pero quien sabe si el señor Lucas se leyó la novela en su día.

La verdad se que Leiber, haciendo uso de su agilidad narrativa y su frescura al mismo tiempo de describirnos las situaciones y sobre todo los pensamientos e inquietudes de los protagonistas nos ofrece una obra sencilla pero ágil narrativamente y amena como es habitual en él. No encontraremos una obra maestra pero sí una novela entretenida, aunque bastante predecible, que te hace platear algunos temas de actualidad.

Tiempos de arroz y sal

Tiempos de arroz y sal

Parece que Kim Stanley Robinson (KSR en lo sucesivo) necesite explicar historias complejas y argumentos sobredimensionados para sentirse realizado. Ya lo hizo en buena medida con su Trilogía de Marte y ahora lo ha repetido con esta ucronía. El resultado sin embargo, es muy diferente que el del su casi ensayo sobre la terraformación marciana. Tiempos de arroz y sal es una gran novela, mucho más de lo que parece a priori.

KSR ha escrito una ucronía con todas las de la ley, de manera que a partir de un hecho histórico contrastado, la llegada de la peste negra a Europa a principios del siglo XIV, especula como hubiera evolucionado el mundo si esta plaga hubiera eliminado la práctica totalidad de la población europea, provocando el alzamiento de civilizaciones como el Islam y la China. Una buena idea que además ha sido enfocada según un punto de vista mucho más espiritual, como si esta manera de vivir que durante siglos han cultivado en oriente fuera una de los pilares que aguantaran esta historia alternativa de la Tierra.

El autor tenía que hablar de 700 años de história, cosa nada fácil si se quiere llevar un equilibrio narrativo y una coherencia interna que no acabara provocando que la novela se convirtiera en un libro de texto histórico alternativo o en un ensayo especulador (cómo fue el caso de la Trilogía de Marte). Y aquí es donde acierta. KSR escribe sobre dos historias al mismo tiempo: El desarrollo social, religioso y científico de este mundo alternativo y la evolución personal de los personajes de la obra que beviendo directamente de la mitología indú se van reencarnando en cuerpos diferentes mejorando o empeorando su karma, incluso algún caso reencarnándose en animales.

Para reconocer a estos personajes, el autor los vincula entre sí a través de las iniciales, de manera que K. y B. son en cada capítulo los principales protagonistas, tanto si la acción se desarrolla en la China imperial, en el nuevo mundo o en algún estado musulmán. K. acostumbra ser quién lleva la revolución a su tiempo, quien tiene el espíritu más combativo, quien intenta cambiar las cosas; B. es su compañero sumiso, el que lo ayuda y el que a menudo debe finalizar lo que la mano firme de K. empezó. También tenemos otros personajes que se van reencarnando como I. que a menudo actúa como consejero, amigo, intermediario, erudito.

Realmente con esta aportación, la novela coge otro cariz y la perspectiva de 700 años de historia queda ligada a través de estas reencarnaciones y del carácter de sus personajes, algunos de ellos muy bien definidos.

Tiempos de arroz y sal es pues una especulación histórica, una propuesta que se centra particularmente con la evolución de algunas religiones como el islam y el budismo (El taoísmo y el confucionismo chinos quedan un poco olvidados, pero presentes). De hecho, el autor combina a los protagonistas porqué representen a civilizaciones con diferentes estructuras religiosas: El islam y su Dios único, los indús y su panteón mitológico y los chinos y sus creencias más ligadas a la naturaleza, a ser una forma de vida y no creer en ninguna divinidad concreta, si no más bien en los hombres como Buda, Lao Tse o Confucio.

KSR ha escrito una novela erudita, pausada, que invita a la reflexión y que a pesar de ser una ucronía puede llegar a enseñarnos o abrirnos los ojos sobre como funciona nuestro mundo real. El autor se ha documentado muy bien sobre la historia y las costumbres de civilizaciones y etnias como la china, los árabes, los indús, los aborígenes americanos, los japoneses, los persas, los mongoles… todo para poder presentar sus teorías con más profundidad y con una perspectiva realista.

Quizás uno de los puntos criticables es que esta evolución alternativa de la tierra se parece bastante a nuestra realidad en muchos sentidos. Si cambiamos lugares como la Toscana italiana por Samarcanda, el descubriment de América realizado por los chinos en vez de los europeos, la segunda Guerra mundial por la Guerra Larga vemos que los hechos se van repitiendo, cambiando fechas y métodos.

En cambio, uno de los puntos fuertes de la novela es saber mezclar la religión (las diferentes religiones, de hecho), de seguir cultivando esta espiritualidad perdida en occidente con la lucha social, sobre todo fundamentada con las mujeres y su igualdad con respecto a los hombres. Algunas de las teorías que propone KSR son más que interesantes al respecto

Muy recomendable pues, para los que gusta la historia, la mitología en un entorno serio y metódico (a veces pero con pasajes demasiado cargados de informació que lastran el ritmo narrativo). Para disfrutar con tranquilidad. 700 años de historia requieren un poco de paciencia, pero creo que una vez asimilados por el lector, este se dará cuenta que habrá valido la pena dedicarle su tiempo.

Tiempos interesantes

Tiempos interesantes

No he podido evitarlo.

Acabo de volver de vacaciones de China y me encuentro que la última novela de la serie del Mundodisco publicada en castellano tiene dibujada la Gran Muralla en la portada. No he podido evitarlo: La he comprada casi al instante. No es que sea un seguidor compulsivo de la serie del Mundodisco, puesto que hay demasiados altibajos y normalmente me las leo sin prisas entre libro y libro pero en este caso no me he esperado.

Y ha valido la pena. Tiempos interesantes es una de aquellas novelas donde se demuestra el talento de Pratchett, su humor inteligente y su bagaje cultural. Obviamente mi valoración puede venir condicionada por la complicidad que he adquirido en temas chinos en las últimas semanas de viaje, pero creo que el nivel logrado en Tiempos Interesantes es comparable a las dos últimas buenas novelas de Pratchett que he leído: Hombres de armas y Dioses menores.

Pratchett nos lleva a hacer turismo a China. Nos abre las puertas a parodiar su historia, sus costumbres, su gente… pero bajo el prisma del humor inteligente y de los argumentos bien asentados: Tenemos las hordas de bárbaros que invaden el Imperio por la Gran Muralla, comandada por un gran Gengis Cohen (el juego de palabras es fácil pero acertado), nos encontramos en llena revolución comunista que vincula el actual ejército rojo con otro que existiço hace muchos años… y con un Rincewind que me vuelve a dar buenas vibraciones tras el chasco de Rechicero. Al fin y al cabo, amenizado con buen humor, y con tics propios del país como es el tema del idioma (garantizo que es cierto todo el que dice Pratchett), la comida, la cultura etc…

La capacidad de Pratchett para mezclar hechos históricos tan lejanos como la invasión de los mongoles, con la relativa reciente revolución comunista, pasando por abrirnos las puertas de la Ciudad Prohibida, la Gran Muralla y los Guerras de Xi'an provocan en mí la más sincera admiración de como escribir una parodia y que al mismo tiempo aprendamos de ella. Sí, algunos chistes son fáciles y además el autor tiene tendencia a mezclar palabras de la cultura japonesa en un lugar dónde no tienen prácticamente nada a ver (uno de los poco puntos criticables), pero la lectura resulta amena, entretenida y divertida, además de proporcionar algunos puntos de reflexión dignas de Dioses Menores, por poner un ejemplo.

Sin dejar el tono paródico, el autor también nos lleva a realizar una ejercicio de imaginación desbordante al describir las costumbres y la vida de la particular Horda de bárbaros liderada por el bárbaro Cohen o a empezar a entrever cómo funciona un ordenador programado por magos de la Universidad Invisible. Algunos momentos son geniales.

Tiempos interesantes viene amparada por los recuerdos ya muy lejanos de las dos primeras novelas de la serie: El color de la magia y La luz fantástica y cumple como una continuación más que eficiente de aquellas primeras aventuras. Chapeau para Pratchett

Caballeros de viriconium

Caballeros de viriconium

En su día se habló mucho la new wave, aquella "nueva ola" que pretendía cambiar los estereotipos que hasta entonces reinaban en los argumentos y propuestas del género, sobre todo de la ciencia ficción. Estoy hablando de los años setenta, una década mágica, llena de cambios en diferentes medios, como los musicales, los literarios o los políticos.

Uno de los máximos exponentes de aquella época fue Robert Silverberg que forjó una sólida carrera literaria en aquellos finales de los sesenta y comienzos de los setenta, pero hasta ahora no había visto tan claramente estas ganas de "romper" estereotipos, de mezclar géneros y en definitiva de construir una literatura de género nueva y eficaz dejando atrás los argumentos de toda la vida como en La Ciudad Pastel, la principal novela de que se compone Caballeros de Viriconium.

M. John Harrison era un desconocido para mí y no me he lanzado a leer su obra hasta haber estudiado algunas críticas en los medios especializados. De una parte, su estilo directo me gusta: Es sencillo pero con sutilezas que rallan lo poético. Es demoledor como el mejor Sapkowski pero también tiene tiempo por ofrecernos instantes de reflexión en un trasfondo de denuncia sobre las tendencias devastadoras de la humanidad, el ecologismo y en definitiva por todo aquello que empezaba a preocupar a las mentes inquietas de los años setenta.

Y esto en parte es dado por el argumento: Nos encontramos con una Tierra miles de años en el futuro, dónde incontables civilizaciones han dejado su huella, las últimas con capacidades para llegar incluso a las estrellas… pero ahora nos hallamos en un periodo de decadencia, donde el feudalismo más conservador reina las tierras baldías que ha dejado la última de las civilizaciones, la última de las Culturas del atardecer. Aquí, en medio de este entorno, donde los personajes intentan aprovechar las últimas reliquias científicas que les restan, unas armas y enseres que no entienden y que no saben reproducir, se desarrolla una trama que recuerda a cualquier historia fantástica. En este punto quizás el autor no sabe escapar de un argumento a veces predecible, pero se sale muy bien mezclando la ciencia con los aires arcaicos de la fantasea épica más clásica.

Pero no nos engañamos, Caballeros de Viriconium no tiene prácticamente nada de fantástica, Nos encontramos con una historia de CF integrada en un argumento arquetípico de fantasía épica. Harrison también va un paso més allá con los personajes: Presenta una collección de veteranos que tiempos ha hicieron méritos pero que ahora se encuentran ya en una edad poco elegante para ir luchando por los caminos, como si se tratara de los Space Cowboys de Clint Eastwood (salvando las obvias distancias). Este toque nostálgico pero maduro ya supone una diferencia importante con respecto a otras obras de la misma época.

La novela La Ciudad pastel es autocunclusiva y está acompañada de tres cuentos ambientados en diferentes épocas de la historia de Viriconium (escritos 15 años más tarde). La verdad es que no aportan nada y son bastante prescindibles. Se nota el cambio de estilo del autor en estos años. Supongo que el editor ha creído conveniente incluirlos por dar una idea más global al mundo de Viriconium, (o para engrosar el número de páginas puesto que la novela en sí no es extensa), pero creo que en general restan aptitudes en vez de sumar.

En definitiva, si esta obra se un reclamo de la new wave de los setenta, viva la new wave! Y que vuelva pronto!… o quizás ahora se muestra bajo otro nombre?… quizás bajo el nombre de China Miéville?

Guía del dragonspista galáctico

Guía del dragonspista galáctico

La Palabra mágica es "Parodia". El término en que nos tenemos que fijar en esta antología de cuentos de David Langford es este. Sólo leyendo el título, ya podemos entrever de qué irá la obra y de hecho el autor no te engaña en ningún momento: Se trata de parodiar, de mofarse con más o menos acierto de algunos autores clave dentro del género fantástico. De hecho tenemos ejemplos tanto de Ciencia ficción, de fantasía como de terror.

Langford realiza una introducción que mira de acercarnos al hecho de la parodia, un estilo no muy preciado dentro el género (excepto en el caso de Terry Pratchett) porque de hecho intenta ridiculizar ideas y propuestas de autores que de bien seguro escribían con toda la buena intención del mundo. Lo que pasa se que hay parodias hechas con mala leche y hay otras que pueden llegar a ser constructivas.

De una parte Langford se recrea exagerando algunos de los tics literarios de algunos autores concretos, como es el caso de Asimov o de Michael Moorcock y por otra parte realiza parodias de temática más general como el caso de los cuentos de hadas o de las increibles aventuras de los héroes espaciales de las novelas de a duro.

El problema que tiene el lector es el de siempre: Para reirse de una parodia hace falta conocer el hecho que se parodia, hace falta poseer la complicidad necesaria para ver los dobles juegos que nos propone el autor. En mi caso, tengo que decir que dejando a un lado las parodias de temática general: Una damisela en apuros, Tras el incierto horizonte, a mano derecha, sólo conocía algunas de las obras parodiadas, como es el caso de las que hacen referencia a Dune (Duelo de palabras) o al personaje de Elric (La pata rúnica). Así pues, mi valoración global de la antología se puede ver afectada por mi ignorancia al respeto a las obras parodiadas.

De todos modos, un cuento que está dirigido a exagerar los defectos o las reiteraciones de un autor o personaje no necesita un alto nivel de calidad literaria, simplemente un buen saveur faire para hacer pasar unos momentos divertidos al lector. Un compedio ideal para viajes en avión o en tren, para unas vacaciones de las que quieres desconectar leyendo una obra que no necesita ningún esfuerzo intelectual.

Homúnculo

Homúnculo

Tengo que reconocer que el subgénero denominado Steampunk siempre me ha despertado mucho interés. Si encima, hallo ante mi una magnífica portada de Antoni Garcés (tengo debilidad por sus ilustraciones) el resultado es que compro la novela sin saber casi nada de lo que puedo encontrar dentro… grave error por mi parte porqué precisamente lo mejor de esta noevla es la portada de Garcés.

Como decía, siempre he tenido una fascinación por la corriente del Steampunk (Punk a vapor), un nombre que parodia el movimiento ciberpunk de los años 80 y 90. El Steampunk hace referencia a novelas, a ideas basadas en la época victoriana inglesa, a caballo entre el siglo XIX y el XX cuando la innovación tecnológica hacía milagros cada dos días y donde la exploración de la Tierra aún no estaba finalizada y por tanto abría las puertas a la imaginación y la fantasía. Hoy en día uno de los máximos exponentes de esta corriente (aunque con reservas) es China Miéville y su obra sobre Bas-Lag que no es el Londres sofocante post-industrial pero sí algo mucho peor…

Blaylock fue uno de los fundadores del Steampunk, juntamente con otros autores, amiguetes suyos, como era el conocido Tim Powers. De hecho Blaylock realiza un pequeño homenaje a su amigo Powers proporcionando su apellido a uno de los personajes de la novela, así como mencionando más de una vez al fictício poeta Ashbless que tanta importancia tendría en “Las Puertas de Anubis”. Pero Blaylock no es Powers y “Homúnculo” no es “Las Puertas de Anubis”, de hecho “Homúnculo” queda como una sucesión de hechos mal atados i de ideas curiosas que no desembocan en nada.

Para empezar, la novela está mal diseñada, con unos precedentes que no conocemos y que se nos explican mal durante el curso de la novela, con unos personajes sin rumbo que no saben por donde navegan ni que finalidades y motivaciones tienen en medio de una historia inconnexa y a veces ridícula, llena de zombies, extraterrestres minituarizados, naves espaciales de pacotilla y de un dirigible que vuela conducido por un muerto y que nadie sabe exáctamente para qué sirve (por no hablar de las cuatro cajas de madera que hacen volver loco al lector)

Realmente, pocas veces he leído una novela tan imaginativa pero con un argumeto tan poco claro. Al hecho de querer centrar la acción en muchos lugares a la vez (que no creo que sea malo) se suma que el autor da muchas cosas por sabidas y que marea al lector constantemente con situaciones poco lógicas que no aportan nada a la obra. Encima, algunos errores evidentes de traducción como el hecho de intercambiar nombres en ciertas escenas de acción, provocan aún más, esos momentos de confusión y desconcierto de los que hablaba.

A veces la acción está bastante desarrollada i merece la atención de un lector paciente que da oportunidades a Blaylock para que se explique, pero al siguiente capítulo vuelve a caer en la inercia y a los sinsentidos de que hablaba. La ambientación de la novela es correcta:Aquel Londres sucio y decayente de finales del sigle XIX, pero visto a través de los ojos de unos personajes sin carisma y sin rumbo, mal definidos y demasiado estereotipados queda en poco más que un escenario con cierta personalidad.

En general, pues, una novela que intenta captar la atención del lector con recursos más del fantástico que de la ciencia ficción, que pretender garantizar una continuidad pero que acaba siendo un desbarajuste de los grandes, con momentos curiosos pero mal desarrollada, que si no fuera por mi predisposición hacía el Steampunk, no dudaría de llamarla mala.

Puerta al verano

Puerta al verano

Ah! Qué placer leer a Heinlein! Con aquella capacidad que tiene de engancharnos a la lectura… con aquella prosa fluida, directa, que te provoca una sensación extraña, como si estuvieras visualizando una película dirigida por él… ya casi no recordaba estas sensaciones, pues ahora ya hace tiempo que asimilé otra obra suya: Tropas del espacio (Magnífica).

Si un problema tiene Heinlein es que buena parte de sus obras están descatalogadas o son difíciles de conseguir. No era este el caso, pues La Factoría ya reeditó “Puerta al verano” hace unos años, pero esta edición es nueva: Se trata de una colección que parece ser una iniciativa por parte de varias editoriales de fusionar títulos bajo el sello “Puzzle”. La enhorabuena por la idea, pues aparte de la calidad de las obras que he visto en las librerías, se suma el hecho de que los precios son mucho más interesantes y ajustados que a las ediciones precedentes.

Pero volvamos a Heinlein y su Puerta al verano. Esta obra es un clásico de los viajes en el tiempo: Encontraremos las típicas paradojas, los líos imposibles, las explicaciones más o menos razonadas del porque de un viaje en el tiempo etc… pero bajo la pluma de Heinlein, la historia cobra una vida, una energía imparables. Además, el hecho que esté visualizado en primera persona otorga aún más vitalidad a la obra.

El argumento, aunque no depara demasiadas sorpresas es bastante interesante: Un ingeniero viaja hacia el futuro pidiendo más o menos voluntariamente un “Sueño Largo”, o sea una congelación en toda regla que lo hará despertar treinta años más tarde. Pero su vida en el futuro no es como él había esperado y tendrá que tomar elecciones rápidas por reconducir la situación que dejó en el pasado. Heinlein nos introduce, además, una trama económica muy bien atada (aun cuando reconozco que entre tantos títulos y acciones, a veces me he mareado algo) que viene a ser el eje estructural de las desventuras del protagonista.

Por otro lado me ha sorprendido como con pocas páginas ha sido capaz de definir el perfil psicológico de su protagonista como si lo conocieses de toda la vida, pero sin saber demasiadas cosas de su físico, por poner un ejemplo. Sí que es verdad que es el único personaje que está bien definido y que toda la historia gira egoistamente a su alrededor (con el permiso del gato, claro), pero aquí se demuestra la energía que vierte el autor pues te pones involuntariamente en la piel de un ingeniero sin casi ni saber cómo es físicamente. Simplemente, el personaje te entra solo.

El autor también tiene tiempo (en poco más de 200 páginas) de hacernos reflexionar sobre las paradojas temporales, los viajes hacia al pasado y el futuro, las diferencias entre viajes en el tiempo “naturales” (cómo es la congelación) y de otros a través de máquinas artificiales y de atar todo esto con un sutil sentido del humor y con una franqueza que sorprendre: Porque cuando ya no tiene nada más que decir, acaba la novela, sin alargos insustanciales. 217 páginas que devoras en un santiamén.

Qué más decir? Pues que la recomiendo a los lectores que como yo disfrutan con los viajes en el tiempo bien estructurados, bien definidos y que además, nos aportan buena literatura.

Elemental, Querido Chaplin

Elemental, Querido Chaplin

"Una novela de Sherlock Holmes". Este es el subtítulo que define la novela que tenemos entre las manos. Así de simple? Óbviamente no. Detrás de esta sencilla frase se esconden muchas cosas más.

Rafa Marín es un autor que he seguido de forma desigual: Hace unos años leí -ya en la segunda edición de la novel.la- su opera prima y posible obra magna: Lágrimas de luz. Después le perdí la pista hasta que lo encontré dónde menos me esperaba: En el mundo del cómic, pues otra afición que compartimos el gaditano y yo son las aventuras y desventuras de los 4 Fantásticos, que él guionizó durante una temporada, colaborando con ese gran dibujante que es Carlos Pacheco.

Elemental, querido Chaplin es un título atrayente, un título que en el fondo no esconde nada: Bajo la premisa que Sherlock Holmes existió de verdad, -Marín nos lo deja bien claro en el Prólogo, con una divertida complicidad nada encubierta de Rodolfo Martínez y sus obras que también hablan del detective- el autor nos recrea aquel Londres de comienzos del siglo XX, con una trama de conspiraciones maquiavélicas, seres fantásticos y personajes misteriosos para que por una parte disfrutemos de una aventura atípica de Holmes y por la otra reconstruyamos en visión futura a un personaje real que acontecerá famoso: Charles Chaplin.

Marín mezcla la ficción con la realidad, tomando por una parte la vida real de Charles Chaplin en sus inicios como actor en Londres, y también de otros personajes que pisaron aquellas calles de Londres o Berna como Oscar Wilde o Albert Einstein con personajes de novel.la como el propio Holmes o Fu Man-chú. Una idea nada descabellada que ya dio sus frutos anteriormente bajo la mano del guionista Alan Moore y su magnífica La Liga de los Hombres Extraordinarios (no así la película del mismo nombre que resulta patética). Así pues la vida de Chaplin se verá inmersa en un caso de en Sherlock Holmes. Chaplin nos irá narrando sus experiencias en primera persona y poco a poco iremos viendo cómo crea el personaje que lo hará famoso una vez en América. Esta quizás es una de las partes más frescas de la novela pues Marín se lo hace venir bien para que tengamos deja vu constantemente de las películas de Chaplin: El Gran Dictador, Tiempos Modernos, y su personaje estrella: El vagabundo de sus films mudos.

Marín apuesta por un lenguaje directo en una novela que tiene una longitud perfecta. Aun cuando a veces le vienen aquellos ataques de barroquismo literario a que recorría a menudo en Lágrimas de Luz (creo que dedicar casi tres páginas a hablar de un mareo es exagerado). Pero la lectura en general es fluida e interesante. Intenta sorprender y lo consigue a veces y se deja leer con mucha placidez. El argumento en sí empieza bien para ir creciendo y distorsionándose a extremos muy curiosos y que demuestran la capacidad imaginativa de Marín. En contra me atrevería a decir que deja algún que otro tramo algo colgado, aunque la historia no se resiente. También añadir que el final es algo rápido y acabado quizás como si se tratara de una película de acción: Muy espectacular y poco razonado. Quizás la peor parte de la novela.

Marín juega fuerte con las vidas de Holmes y Chaplin. No hace falta ser un erudito de las novelas de Sir Arthur Conan Doyle para entender esta, pero ayuda el hecho de haber leído algo antes sobre el detective. Por su parte, me gusta la mezcla de que hablaba antes entre personajes ficticios en un mundo real y de las constantes referencias -directas o indirectas- a obras contemporáneas como Frankenstein o Drácula. La parte fantástica de la novela es precisamente este juego, esta mezcla de realidad y ficción, esta mención de palabras como "Vampiro" o "Muerte viviente" en un mundo dominado por la polícia de Scotland Yard.

También hay que decir que la intersección de los dos personajes principales- Holmes y Chaplin- se ve forzada, mal maquillada por un encuentro anterior entre los dos y que abre la novela. Pero en el fondo, lo que cuenta es que el gaditano ha tenido la buena idea de fabricar esta mezcla y de presentarnos una obra amena, detallada y constante. Una obra que no considero utópica tal y como insiste el editorial, si no del más puro estilo de la fantasía histórica.