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La Biblioteca del Kraken

Ciencia Ficción

Puerta al verano

Puerta al verano Ah! Qué placer leer a Heinlein! Con aquella capacidad que tiene de engancharnos a la lectura… con aquella prosa fluida, directa, que te provoca una sensación extraña, como si estuvieras visualizando una película dirigida por él… ya casi no recordaba estas sensaciones, pues ahora ya hace tiempo que asimilé otra obra suya: Tropas del espacio (Magnífica).

Si un problema tiene Heinlein es que buena parte de sus obras están descatalogadas o son difíciles de conseguir. No era este el caso, pues La Factoría ya reeditó “Puerta al verano” hace unos años, pero esta edición es nueva: Se trata de una colección que parece ser una iniciativa por parte de varias editoriales de fusionar títulos bajo el sello “Puzzle”. La enhorabuena por la idea, pues aparte de la calidad de las obras que he visto en las librerías, se suma el hecho de que los precios son mucho más interesantes y ajustados que a las ediciones precedentes.

Pero volvamos a Heinlein y su Puerta al verano. Esta obra es un clásico de los viajes en el tiempo: Encontraremos las típicas paradojas, los líos imposibles, las explicaciones más o menos razonadas del porque de un viaje en el tiempo etc… pero bajo la pluma de Heinlein, la historia cobra una vida, una energía imparables. Además, el hecho que esté visualizado en primera persona otorga aún más vitalidad a la obra.

El argumento, aunque no depara demasiadas sorpresas es bastante interesante: Un ingeniero viaja hacia el futuro pidiendo más o menos voluntariamente un “Sueño Largo”, o sea una congelación en toda regla que lo hará despertar treinta años más tarde. Pero su vida en el futuro no es como él había esperado y tendrá que tomar elecciones rápidas por reconducir la situación que dejó en el pasado. Heinlein nos introduce, además, una trama económica muy bien atada (aun cuando reconozco que entre tantos títulos y acciones, a veces me he mareado algo) que viene a ser el eje estructural de las desventuras del protagonista.

Por otro lado me ha sorprendido como con pocas páginas ha sido capaz de definir el perfil psicológico de su protagonista como si lo conocieses de toda la vida, pero sin saber demasiadas cosas de su físico, por poner un ejemplo. Sí que es verdad que es el único personaje que está bien definido y que toda la historia gira egoistamente a su alrededor (con el permiso del gato, claro), pero aquí se demuestra la energía que vierte el autor pues te pones involuntariamente en la piel de un ingeniero sin casi ni saber cómo es físicamente. Simplemente, el personaje te entra solo.

El autor también tiene tiempo (en poco más de 200 páginas) de hacernos reflexionar sobre las paradojas temporales, los viajes hacia al pasado y el futuro, las diferencias entre viajes en el tiempo “naturales” (cómo es la congelación) y de otros a través de máquinas artificiales y de atar todo esto con un sutil sentido del humor y con una franqueza que sorprendre: Porque cuando ya no tiene nada más que decir, acaba la novela, sin alargos insustanciales. 217 páginas que devoras en un santiamén.

Qué más decir? Pues que la recomiendo a los lectores que como yo disfrutan con los viajes en el tiempo bien estructurados, bien definidos y que además, nos aportan buena literatura.

La Guerra de los mundos

La Guerra de los mundos Con cierta vergüenza tengo que decir que me he decidido a leer la novela en este momento por el estreno de la película del mismo título que se sale a finales de junio (Un remake, todo hay que decirlo). Sí, es vergonzoso que todo un clásico como este se me haya escapado tanto de tiempo, pero es que hay tantos…y tenemos tanto que aprender de estos primeros visionarios de la ciencia ficción…

H.G.Wells es un referente cuando hablamos de ciencia ficción, un modelo a seguir; seguramente, junto con Jules Verne inventó, dio a conocer, las primeras historias ambientadas en un entorno de ficción, a veces científico y a veces especulativo. Podríamos afirmar que estos dos personajes asentaron unas bases para que autores posteriores hicieran crecer el género. Curiosamente los dos eran europeos, aun cuando la corriente principal del género se desarrollaría décadas más tarde a los EE.UU.

Pero vayamos al grano. Qué puedo decir de La Guerra de los mundos? Es muy simple. Es una de las mejores novelas que he leído de ciencia ficción: Por su sencillez, por su prosa, por su especulación, más de carácter social y ligeramente filosófico que científico, en definitiva por como una novela de finales del siglo XIX me puede parecer tan actual. Narrada en primera persona pero haciendo referencia a diferentes lugares al mismo tiempo de las cercanías de Londres, el protagonista observa y vive en su propia piel los hechos que conducirán a una destrucción masiva y sin escrúpulos de todo lo que le rodea: Una invasión extraterrestre.

La guerra de los mundos se basa en una invasión marciana, -cuando los conocimientos de aquel planeta eran bastante más escasos que ahora y cuando la imaginación desbordante de gente como Wells, Verne o Burroughs podía desarrollarse sin barreras- perpretada sin concesiones, sin moralejas facilonas y con toda su crudeza. Los marcianos quieren conquistar el planeta y la Tierra no está preparada para esto. Me interesa mucho el hecho de como Wells describe aquella sociedad victoriana inglesa, aquellas plácidas comarcas verdes y aquella superioridad británica que parecía que no tuviera rivalidad en todo el mundo… pero sí en Marte.

Wells, pues, realiza también una autocrítica a esta prepotencia inglesa, dejando a los ingleses –y de paso al resto del mundo- como muy inferiores a los marcianos, sin la tecnología necesaria por hacerlos frente y con cada vez menos ímpetu por intentar resistir la invasión. Seguramente la resolución del problema es para mucha gente muy fácil y simplona pero yo no veo así: No hacen falta grandes gestas heroicas, ni grandes momentos dramáticos por ganar al invasor… Wells nos da a entender que no somos nada en este universo y que quizás mejor nos miremos con otra cara este mundo dónde vivimos, ni que sea para redescubrir una facultad a menudo perdida: la modestia.

La guerra de los mundos tiene una anécdota que hace falta contar: Al 1938, Orson Welles realizó una versión radiofónica que hizo salir a miles de personas a las calles de Nueva York –Sí, entonces ya eran así de crédulos- creyéndose que realmente los marcianos estaban invadiendo la Tierra. Un hecho que demuestra por una parte la capacidad dramática de Orson Welles pero también el potencial de esta obra.

Una novela pues, que me desagrada haber tardado tanto en leer –también es verdad que la edición en catalán me ha costado de encontrar- y que recomiendo a todo el mundo. No es un tratado militar ni un ensayo sobre filosofía extraterrestre… es simplemente una buena novela de marcianos, corta, sencilla, entretenida y con trasfondo social. Qué más se puede pedir?

Jugadores del juego de la gente

Jugadores del juego de la gente John Brunner es conocido sobre todo por su trilogía de la catástrofe, unas novelas que todavía no he tenido el placer de leer pero que a buen seguro adquiriré algún día. Pero reconozco que nunca se me hubiera ocurrido comprar un libro con un título tan horroroso como... Jugadores del juego de la gente, si no fuera porque me costó 0,5 y pertenecía a una editorial a la que tengo mucha estima.

Efectivamente, el título no creo que ayude en un lector potencial a comprar esta obra de Brunner -también cabe aclarar que en inglés no suena tan mal- y la contraportada tampoco ayuda demasiado. Pero el contenido ya es otra cosa.

Para empezar Brunner utiliza un esquema argumental que prácticamente se desarrolla al revés de lo normal. No tenemos un hecho más unas consecuencias si no más bien una serie de consecuencias que acaban explicando el origen, el hecho.

La novela no empieza bien: Un poco confusa, sin parecer tener ningún rumbo fijo, pero el autor es capaz de introducirnos en una trama, a priori, poco coherente y a darnos cada vez más información para tenernos atados a la lectura. Y eso tiene un mérito. Además, el estilo de Brunner es fluido aunque a veces cargado -puede que adredre- para sutilmente informarnos de aquello que habríamos de vislumbrar entre líneas.

Resulta que nuestro protagonista es una persona que lo tiene todo hecho, que las cosas le salen bien siempre, que se le cumplen la mayor parte de sus deseos y que vive a pirna suelta junto con otros "amigos" que reciben los mismos presentes... a cambio de perder algunas horas o días de su existencia de vez en cuando, mientras están poseidos por una entidad superior. Sí, es un tema ya tratado anteriormente a la ciencia ficción, como en el caso del cuento Pasajeros de Robert Silverberg, más conciso y devastador que esta novela, pero Brunner acaba saliéndose con la suya, va colocando las piezas en su lugar y va ordenando el engranaje de la novela -no sin ciertas dificultades- para acabarla de forma más que correcta.

Además nos abre puertas en reflexionar sobre temas como el destino, la voluntad, el acomodo a la vida fácil, el olvido del pasado cuando las cosas van bien... todo para evolucionar su personaje a la inversa de lo que es normal: De la seguridad en sí mismo a la desesperación de saber quién es realmente, del pasotismo al acomplejamiento interior, del creer que lo sabe todo a saber que no sabe nada.

No es una novela redonda, pero en poco más 150 páginas realiza una crítica profunda al individuo moderno, a sus deseos banales y a la pérdida de la creatividad y de la esencia de la humanidad.

Pícnic junto al camino

Pícnic junto al camino Pícnic junto al camino es una de aquellas obras que guardas en la biblioteca con más respeto. Un respeto adquirido en la lectura rápida, clara y demoledora de una novela inspirada, de una novela que se sitúa entre lo mejor de la producción literaria de los hermanos Strugatski y quizás también dentro la mejor ciencia ficción rusa.

No había leído aun nada de estos hermanos, un duo curioso, pues uno de ellos es filólogo y el otro astrónomo, o sea uno es de letras y el otro de ciencias… y si todas sus obras tiene este equilibrio tan delicado que aportan estos dos enfoques, el científico y el humanista no me extraña que sus obras alcancen este nivel de calidad.

La llegada ya la rápida marcha deseres extraterrestres en nuestro planeta hace que la conciencia civil se tambalee, pero aun lo provoca más el hecho de que los visitantes hayan dejado tras suyo diversas Zonas de aterrizaje llenas de obajetos abandonados.El estudio de estos objetos creados por una tecnología superior es el objetivo principal del mundo científico pero también del mercado negro y las mafias, interesadas en vender los posibles descubrimientos al mejor postor. Aquí intervienen los Stalkers, buscadores furtivos que se juegan la vida por una comisión, por algo de dinero. El problema radica en que entrar en estas Zonas es muy peligroso y a menudo provoca la muerte y tampoco asegura que los objetos rescatados sea de utilidad pues la mayoría no se sabe para qué sirven ni qué utilidad pueden aportar a la humanidad.

Éste es el argumento de partida que nos presentan los autores, un argumento que gira entorno a lo poco que conocemos del universo, a lo insignificantes que estamos ante el hecho de la visita extraterrestre, como sí fuesemos hormigas que queremos saber qué han abandonado los humanos en un picnic junto al camino. En este sentido es ineludible hablar de otra novela escrita once años atrás también por un escritor de la órbita soviética como era Stanislaw Lem. Me refiero claro a Solaris. Las dos comparten esta explosión de ideas sobre la incomprensión del universo y nuestra propia conciencia dentro de esta inmensidad.

También quiero referirme a una novela posterior, Pórtico de Frederik Pohl para comparar parecidos en el sentido que las dos novelas muestran un abanico de posibilidades en el estudio de artefactos extraterrestres pero al mismo tiempo también insisten en la falta de conocimientos de la raza humana para saber qué tiene ante sí, como si fuesemos sólo las hormigas del picnic que intentan comerse un bolígrafo pero que a veces encuentran unas migas de bocadillo que sí pueden aprovechar.

Picnic junto al camino es una novela que trata sobre la dura realidad (aquí, la vertiente humanista que comentaba anteriormente) en un mundo intransigente, que no perdona. El protagonista, un Stalker tiene que luchar más contra los problemas sociales en que vive diariamente como el alcoholismo, las mutaciones de su hija y la desesperación de una sociedad que no sabe por donde navega que contra las mismas Zonas donde se aventura a buscar objetos.

La novela está estructura en cuatro partes -cuatro capítulos- de diferente estilo. En el primero, nuestro protagonista describe en primera persona la fascinación y los horrores de las Zonas estraterrestres; en la segunda parte los autores ya empiezan a dejar entrever la realidad de la sociedad vinculada a las Zonas; en la tercera parte hay que destacar unos diálogos inquietantes pero magníficos entre un científico y un ingeniero que hablan precisamente sobre hacia donde se dirige nuestro mundo, quiénes somos nosotros, y en definitiva se preguntan algunas de las cuestiones filosóficas que más nos inquietan hoy en día. Finalmente, la cuarta parte nos abre las puertas a la desesperación y la intansigencia de que hablaba antes en un final que cuida más la vertiente humanística que la científica.

Así pues, nos encontramos ante una obra madura, que invita a la reflexión, que nos transmite una explosión de ideas y que nos hace detener a pensar más en nosotros que en el universo. Una obra de prestigio, narrada con total maestría.

Àxon

Àxon Pere Verdaguer es un completo desconocido para mí. No conocía su obra, ni probablemente la hubiera conocido nunca si mi mujer no me hubiera insistido en que leyera Àxon, una novela corta que le impresionó en su adolescencia y que fue uno de sus primeros contactos con la ciencia ficción.

Àxon nos cuenta la sorprendente historia de Lluís, una joven profesor de instituto que de pronto un día observa como el mundo a su alrededor se ralentiza: Pájaros que vuelan poco a poco, conversaciones a cámara lenta… pero dónde también ocurren otros hechos inexplicables en un entorno de instituto privado y clerical.

Es un comienzo prometedor pero que el autor no sabe desarrollar. El gran problema de esta novela corta es que Pere Verdaguer ha querido presentar su obra bajo dos enfoques diferentes: El de la intriga policiaca y el de la ciencia ficción dura. La cuestión es que no se decanta por ninguno de los dos y acaba por no profundizar en nada. También es verdad que las teorías que apunta quedan resueltas pero sin atar todos los cabos. Algunos aspectos se obvian al final del libro.

La novela tiene dos partes bien diferenciadas. Los primeros cuatro capítulos son densos, lentos; en ellos se presenta un escenario dónde se desarrollará una futura trama pero que sólo apuntala brevemente el tema principal. El autor tiene tendencia a irse por las ramas describiéndonos las biografías de personajes secundarios, para que el lector tenga un abanico de personajes sospechosos, el problema es que en aquel momento no son sospechosos de nada y la lectura se hace flácida y aburrida.

Aun así, tras el capítulo cuatro, hay un cambio de inflexión, Verdaguer escribe para ir al grano, se quiere mover dentro la intriga policiaca mientras nos aporta mucha información técnica sobre el fenómeno que da pie a la novela y sobre la neurología -una información bastante densa por el lector profano-. Una mezcla que no acaba de cuajar y que desemboca en un final trepidante pero rápido y fácil dónde las soluciones vienen envueltas en papel de regalo.

Mi opinión es que el libro hubiera ganado en consistencia y tensión si este se hubiera narrado en primera persona. Lo digo porque las experiencias traumáticas de nuestro profesor se podían transmitir mejor si las explicaba él mismo… como por ejemplo se hace en novelas con una estructura parecida como Muero por dentro o Flores para Algernon.

En definitiva, una idea muy interesante que se pierde paulativamente en una intriga que no viene mucho al caso.

Los Premios Hugo 1973-1975

Los Premios Hugo 1973-1975 Una antología dedicada a las obras ganadoras del Premio Hugo entre los años 1973 y 1975 en las categorías de novela corta (NC), relato (R) y relato corto (RC) -presentadas por Isaac Asimov- que resulta muy desigual.

Si me la compré fue por que aparecían obras como Una canción para Lya que me llamaban mucho lo atención. También he redescubierto autores como Úrsula K. Le Guin o Larry Niven que tenía algo infravalorados pero por desgracia la antología se sustenta con dos o tres grandes obras mientras que el resto es mediocre. Aún así, sólo por leer las novelas cortas mencionadas anteriormente vale la pena comprarla.

El nombre del mundo es bosque
He tenido que esperarme a leer tres novelas de la señora Úrsula K. Le Guin -aunque esta sea una novela corta- para quedar plenamente satisfecho con esta autora.

Los humanos están explotando el mundo 41, también denominado "Nueva Taití", un mundo virgen cubierto de agua y selvas con una raza humanoide que las habita: Los creechi. Las relaciones entre humanos y creechi se basan en la esclavitud hasta que un hecho provocará una revuelta que poco a poco se irá generalizando.

El nombre del mundo es bosque no me ha sorprendido porque sigue algunos esquemas que ya se daban en La mano izquierda de la oscuridad pero esto no significa que la valore menos, al contrario, la encuentro mejor que su obra insignia.

No es en vano que compare esta obra con La mano izquierda de la oscuridad. Las dos están ambientadas en el universo del Ecumen y las dos tienen como patrón principal el choque de culturas y las relaciones posteriores al "Primero contacto". Las dos tienen profundas implicaciones filosóficas sobre la vida y el clima extremo del planeta, sobre como vivir y dejar vivir, pero en este caso, esta novela corta creo que sale mejor parada. También es verdad que esta vez, la autora explota más la vena ecologista que da lugar a una mayor implicación del lector.

El nombre del mundo es bosque nos muestra dos maneras de pensar diametralmente opuestas: La de algunos humanos, empeñados en hacer las cosas mal y la del héroe creechi, que lucha tal cual Espartaco contra el invasor. Aquí creo que falla algo la autora por presentarnos personajes con una personalidad tan extremamente marcada. Los "buenos" son muy buenos y el malo es uno de los dementes más carismáticos (como demente) que recuerdo. Claro, que en medio, Le Guin nos col.loca el típico científico antibelicista. Pero l'autora tiene estilo, tiene mano izquierda (chiste fácil) y utiliza una prosa rica que nos introduce fácilmente en la obra.

Novela pues, muy recomendable, escrita a comienzos de los 70, bajo la influencia de la Guerra del Vietnam y quizás bajo los efectos de algún estupefaciente... en todo caso, una pequeña obra maestra.

El canto del chivo
El enfrentamiento futurista entre el Hombre y la máquina que lo controla todo y que vela por el bienestar humano no dejándolo tomar su propio camino es la base argumental para que el autor nos intente describir una historia entre un rebelde y el Dios máquina SUM.

El canto del chivo es una cuento confuso, que Anderson no encara bien desde el comienzo. Pocas veces me ha pasado que haya estado 3 o 4 páginas sin saber de qué va una historia. Más tarde se arregla e incluso Anderson muestra oficio en esto de narrador pero la desigual historia no acaba de enganchar.

La reunión
Cuento de carácter más moral que fantástico que nos describe la decisión que tiene que tomar un padre en cuanto a operar o no a su hijo, por instantes me recordó a Flores para Algernon. Bien narrado pero con poco contenido.

La maldición de Eurema
Simpático cuento corto que intenta reflexionar sobre las personas supuestamente con poco talento y/o estúpidas. No conocía a Lafferty de nada pero me ha gustado su estilo. Final algo pobre.

La muchaca que estaba conectada
Una aproximación a la realidad virtual es la base de este relato confuso y mal desarrollado. La historia de una chica que resta conectada a un aparato que le permite mover otro cuerpo a través de su cerebro. Una idea que se hubiera podido explotar de forma diferente y que acaba intentando ganarse al lector a través de sentimentalismos baratos. No me ha gustado.

El Pájaro de la muerte
Ellison nos habla metafóricamente de la religión, de la teoría de Gaia, la locura, la vida... pero de una manera curiosa, proporcionando las piezas de un puzzle que el mismo lector se tiene que construir para entenderlo, en cierto modo, este estilo me ha recordado a Gene Wolfe con La Quinta cabeza de Cerbero, escritos los dos con un estilo curioso que te exige pensar y construirte la historia cosa que a priori es un obstáculo para que la obra te guste pero que a la larga le acabas encontrando su sentido.

El autor nos da una visión onírica de la eutanasia más grande de la historia en este relato cargado de metáforas y significados ocultos. No siempre queda del todo claro que nos propone el autor pero el tema de trasfondo: Dios y su relación con el hombre es lo suficiente interesante como para que considere este cuento corto uno de los más originales que he leído últimamente pese a su composición caótica.

Los que se alejan de Omelas
Úrsula K. Le Guin nos presenta este relato corto, de matices filosóficos (como sólo sabe crear ella) y con carga sentimental y de culpabilidad. Un relato que me ha gustado y que parece más una crítica despiadada al mundo occidental. Quizás es aventurado afirnar esto, pero es la sensación que me ha hecho coger a mí: "Nosotros somos felices porqué hay gente desgraciada que sustenta nuestra felicidad". Es un relato metafórico, escrito con un buen estilo y con fluidez. Recomendado. También ganó el premio Nébula.

Una canción para Lya
Y llegamos a la crême de la crême de esta antología. Una Canción para Lya marcó el inicio de la exitosa carrera literaria de George R.R. Martin. Un argumento preciso y completo, unas descripciones esmeradas, unos personajes creíbles... toda una joya sobre la religión, los sentimientos, el miedo, el amor, envuelto en un argumento que gira entorno a la investigación por parte de dos telépatas de una religión extraterrestre que provoca que el 100% de la población natural del planeta Shkeen se suicide al llegar a cierta edad ofreciéndose a un parásito que los va chupando durante meses el cerebro... al fin y al cabo un rito respetable hasta que esta mística religión también empieza a tener adeptos humanos.

La calidad literaria de esta obra es asombrosa: Es capaz de hacernos reflexionar profundamente sobre temas tan candentes como la religión y el papel de las divinidades, pero también de atraparnos en una historia dónde se nos promueve la curiosidad para saber más, dónde los personajes nos hacen sufrir y dónde Martin especula como nunca sobre los sentimientos, no humanos ya, si no universales.

Martin no quiere darnos una visión simplista del problema, no proclama quien son los "buenos" y quienes los "malos", qué enfoque del asunto es el correcto... porque todos los sentimientos, todas las solucuines pueden ser buenas depende de como uno se lo mire.

En definitiva, una obra imprescindible para cualquier aficionado a la CF y para los que no lo son. Tanto por su simpleza a la hora de exponer los temas como por las profundas implicaciones de estos. ¡Chapeau!

A la deriva ante los islotes de Langerhans: Latitud 38º 54' N, longitud 77º 00' 13'' O
Una obra mucho metafórica que plantea un argumento casi fantástico para mostrarnos las peripecias del protagonista para encontrar su alma perdida... buscada en su propio cuerpo. Sinceramente, no la he acabado de entender y eso que el estilo de Ellison me ha gustado, es agradable, y bien estructurado... pero la línea argumental acaba siendo caótica y las explicaciones finales sin sentido aparente (por mí). Lástima.

El Hombre agujero
Niven no es uno de mis autores preferidos, pues dónde siempre me había esperado una grande historia (Mundo Anillo; La Paja en el ojo de Dios) me he encontrado con una pequeña decepción, en parte por su vertiente "Dura", en parte por tener una obra sobredimensionada, pero en este cuento, El Hombre agujero, la cosa es diferente: Niven especula sobre agujeros negros de tamaño de cuantos con gracia y con un argumento consistente por el tamaño del relato.

Un buen relato, que es capaz de despertar la curiosidad del lector por la física del universo, bien conseguido.

Lo Mejor de los premios Nebula

Lo Mejor de los premios Nebula Los premios Nebula son unos de los más prestigiosos premios que se entregan anualmente a los EE.UU., votados por los integrantes de l'Asociación Americana de Autores de Ciencia Ficción (SFWA). O sea, que los propios escritores y editores valoran los relatos y novelas que les han parecido más interesantes (Siempre en lengua inglesa). Esta antología, conducida por Ben Bova, un editor americano que parece ser bastante reconocido en aquellas tierras ha intentado ir más lejos: Escoger "Lo mejor de lo mejor": Las mejores obras ganadoras de los premios Nebula publicadas entre 1965 y 1985. Así pues, tener en las manos una antología que se titula Lo Mejor de los Premios Nebula ya es de por sí una garantía de calidad.

Las novelas no han cabido (cómo es lógico) de manera que se han incluido el resto de las categorías: Novela corta, relato y relato corto. Curiosamente ninguna obra de los 80 ha pasado la criba, de manera que esta Crême de la crême está compuesta por obras de los 60 y de los 70.

Obviamente, como toda antología, encontraremos obras increíbles y otras que no entendemos como se han podico incluir. Las temáticas son diversas aun cuando predominan las historias de viajes en el tiempo o relacionadas con el tiempo: He aquí el hombre, El vuelo del dragón, Houston, Houston, ¿Me recibes?, ¡Coge ese zepelín!, Jeffty tiene cinco años… pero también encontramos cuentos con aires distópicos (El día antes de la revolución, ¡Arrepiéntate Arlequín!, dijo el señor TicTac) o otras de temática fantástica (Los dos cuentos de Leiber, El Vuelo del Dragón o la flojita De Niebla, Hierba y Arena), incluso algunos con carácter marcadamente feminista como Cuando cambiaron las cosas y Houston, Houston, ¿Me recibe?. En definitiva, algo de todo en una antología que nos dejará un sabor agridulce por incluir cuentos oblidables y no incluir verdaderas obras maestras también ganadoras del Nebula. (Ah! Si Leiber levantara la cabeza!)

Este compedio me ha servido para conocer autores nuevos, para consagrar otros y para evidenciar una vez más la opinión negativa que tengo de alguno en particular. Así pues, Lo Mejor de los Premios Nebula me ha hecho descubrir a Harlan Ellison, a James Tiptree, Jr y a Anne McCaffrey como autores a tener mucho en cuenta.

De Harlan Ellison sólo puedo decir que bondades. Hasta tres obras suyas han sido escogidas por entrar en este "top". En la primera, ¡Arrepiéntate Arlequín! Dijo el Señor TicTac, Ellison nos presenta una fábula con aires distópicos pero escrita con un estilo simpático y apto por todos los públicos. Una historia sencilla pero efectiva que busca una reflexión por parte del lector, una implicación. Una historia con referencias a obras cumbre como 1984 pero con un lenguaje divertido y llano, es un buen cuento sobre la esclavitud del tiempo y sus implicaciones, sobre la revolución y sobre el libre pensamiento. Posiblemente influyera a aquellos magnífica obra juvenil que es "Momo" de Michael Ende.

Más adelante encontramos Un Muchacho y su perro, una verdadera obra de arte , una historia post-apocalíptica sobre vagabundos y perros telápatas narrada con fuerza, con una prosa viva, violenta, directa. El autor nos trae directamente este futuro devastado y decadente con un cuento rompedor que trata tanto de la violencia, como de la amistad.

Y finalmente Jeffty tiene cinco años, un cuento melancólico y nostálgico que trata de reojo un problema de naturaleza temporal: Jeffty hace más de 20 años que tiene 5 años (literalmente): No crece y su vida queda estancada a esta edad, pero además es capaz de escuchar programas de radio de veinte años o ver películas de la misma época. Ellison nos lleva a leer una de las fábulas más originales que recuerdo. Es como leer un homenaje a nuestra infancia pero con dando ánimos por seguir adelante, para pensar que el futuro tampoco es tan malo. Ellison vuelve a demostrar su imaginación y su valía, pese a tener un final no del todo clarificador.

También me ha sorprendido muy gratamente James Tiptree, Jr (Pseudónimo de Alice B.Sheldon) ya que un anterior relato suyo no me había gustado (La muchacha que estaba conectada). Una especulaculación interesante sobre la vida de un ser alienígena es el tema central del relato Amor se el plan, el plan se la muerte, deliciosamente escrito por esta escritora. Un relato que me ha gustado por su calidad literaria dónde los pensamientos narrados en primera persona del protagonista juegan con una historia bastante innovadora dónde los protagonistas exclusivos son alienígenas. Quizás la historia pierde fuerza por el hecho que la vida de estos seres se asemeja mucho a la de algunos insectos y arácnidos de nuestro planeta, pero repito que la fuerza y el sentimiento en que Tiptree ha escrito este cuento me ha dejado un magnífico recuerdo.

Tiptree nos vuelve a dar una lección de como escribir una buena historia, en este caso de viajes en el tiempo en la novela corta Houston, Houston, ¿Me recibe?. Esta obra es una de las mejores de la antología, tanto por su estructura como por el argumento en sí. Tiene una estructura repleta de flash-backs que nos introducen en los momentos más tensos de la historia dándonos por sabido cómo acabará, pero también reservándose una buena sorpresa final. El encuentro por parte de unos astronautas de un mensaje radiofónico en un lugar dónde no tendría que estar es el punto de partida de un cuento original y aclapador, que envalentona a la autora a realizar un ejercicio de crítica sobre el hombre y sus instintos primarios

Y otro descubrimiento inesperado ha sido Anne McCaffrey y su El Vuelo del Dragón. Para mí ha sido la verdadera sorpresa de la antología. Una buena historia fantástica sobre dragones y viajes en el tiempo que te engancha casi desde el principio. Escrita con tensión nos explica los problemas que tiene la civilización de Pern por enfrentarse a unos fenómenos catastróficos que hacen peligrar la vida al planeta. Con la ayuda de sus dragones y de un descubrimiento inesperado habrán de hacerles frente. Hasta hoy no había leído nada de esta autora pero me ha gustado mucho cómo ha mezclado la fantasía más pura con temas propiamente típicos de la Ciencia Ficción más catastrofista y con las paradojas temporales. Una novela corta que invita a leer más sobre la autora.

Los escritores consagrados para mí como Leiber, Martin o Silverberg no me han decepcionado, al contrario, se han consolidado más con una serie de relatos que van de lo interesante a la obra maestra. Sin ir más lejos, el inigualable Fritz Leiber presenta dos cuentos: Un relato fantástico (Voy a probar suerte) magníficamente escrito - como siempre- pero también poco desarrollado. Con una idea entre extravagante y delirante nos muestra una partida de dados con alicientes sobrenaturales; y una obra como ¡Coge ese zepelín! que se convierte en una mezcla de viatje en el tiempo y ucronía dónde un peatón de Nueva York se encuentra de pronto en un 1937 alternativo y en el cuerpo de otra persona. Un cuento narrado con un estilo muy suave dónde los hechos suceden casi sin querer, de forma fluida y sin obstáculos. Es un cuento dónde abundan las descripciones detalladas, como le gustan a Leiber, pero que también intenta aportar un factor sorpresa sobre el protagonista de manera que mantiene una intriga in crescendo. También es cierto que el final puede parecer algo apresurado, pero el resto de la historia está explicada con la maestría innata de Leiber.

Silverberg no se queda corto y con la magnífica Pasajeros vuelve a demostrar su maestría con esta obra que combina un adictivo argumento con la sencillez de su planteamiento: La Tierra ha sido invadida desde hace unos años por unos seres que poseen a los humanos durante horas o días y después los abandonan. Estos no recuerdan lo que han hecho mientras han sido poseídos. La situación es tan habitual que los humanos se han empezado a acostumbrar, pero nuestro protagonista de pronto recuerda con quien ha estado tras la última posesión.
Silverberg, con un estilo fluido y con una prosa muy armónica nos introduce paulativamente en el drama que viven los poseídos. Ya incorpora algunos elementos característicos de su obra como la disección de los pensamientos de los protagonistas. El primero cuento premiado de su carrera y dónde ya se adivina su talento. Uno de los mejor cuentos cortos que he leído.

Por su parte George R.R. Martin nos presenta un relato que mezcla la ciencia ficción y terror de manera magnífica: Los Reyes de la arena. Una historia sobre vida alienígena, sobre el placer de sentirse Dios, un cuento más en la onda de un Stephen King. Un personaje bien posicionado compra un terrario con una serie de animales parecidos a los insectos que se ejercen realizando combates rituales entre ellos y esculpiendo la cara de su "Dios" en castillos de arena (su Dios es la mano que los alimenta, o sea el hombre). Lo que no sabe el comprador es que estos seres son mucho más inteligentes de lo que parecen. Narrado con fluidez, es un cuento que te engancha desde la primera página y del cual Martin sabe hacer un buen uso.

Michael Moorcock también me ha sorprendido con He aquí el hombre. Moorcock es mucho conocido por sus novelas de fantasía épica pero es la primera vez que leo algo de él relativo a la ciencia ficción. Y en esta ocasión nos presenta una novela corta sobre un viaje en el tiempo a la época en que murió Jesús. Moorcock propone una trama diferente sobre lo que pasó en Jerusalénen el año 33 de nuestra era. Pero creo que lo esencial de la historia es más que aporta una buena dosis de reflexión sobre los parecidos y las diferencias entre religión y ciencia de manera que adopta un cariz más profundo.

Y hablante de carices profundos, la novela corta La persistencia de la visión de Jhon Varley es un buen ejemplo. Este autor nos presenta una obra mucho original que pretende hacernos dar cuenta de nuestras carencias pero también de nuestra capacidad de superación. Un viajero entra sin quererlo en una comunidad de sordo-ciegos totalmente autosuficiente; Una comunidad utópica que le enseñará el lenguaje táctil de las manos, nuevas formas de comunicación y el sentimiento de pertenecer a un col.lectivo muy íntimo. Tenemos ante nosotros una obra muy ambiciosa, dónde se describen los sentimientos a partir del tacto, dónde el autor pretende dotar de un cariz místico la mencionada comunidad y dónde se hace un pequeño ensayo sobre un nuevo tipo de lenguaje, totalmente táctil. No deja de ser poco creíble según los cánones actuales, pero al menos es un cuento que aporta ideas y estimula la imaginación.

También ha habido lugar por las decepciones: Por empezar, Roger Zelazny, del cual ya no le tenía demasiada simpatía, a raíz de la decepción de Tú, el Inmortal y que esta antología ha acabado de reafirmar como un autor que no me gusta: Ni Las Puertas de su cara, Las lamparas de su boca, una narración intrascendente de Zelazny ambientada en un Venus imposible que se inspira en el mito de Moby Dick para describir una relación amorosa en plena aventura marítima. Confusa, mal estructurada y con un estilo, como mínimo, arriesgado. No me ha gustado. Ni tampoco El que da forma, otra obra fallida de Zelazny. No entiendo muy bien el porqué. La idea es bastante interesante y hay pasajes que te enganchan pero este autor no estructura bien sus obras y aún peor: No las sabe acabar. El argumento de esta novela corta gira en torno a un médico que ayuda a sus pacientes a superar traumas a través de una técnica de realidad virtual expresada a través de su mente. Una idea muy válida aliñada con detalles de calidad pero que no lleva a ninguna parte. Zelazny vuelve a fallar al final y deja la obra confusa y desordenada.

El para mí desconocido Samuel R. Delany tampoco lo he acabado de apreciar bien. Por un lado tenemos Por Siempre y Gomorra, un cuento corto que arranca un algo desordenado y con un estilo trepidante pero que poco a poco el autor va cogiéndole el ritmo y nos abre la puerta a una curiosa especulación de naturaleza sexual en un futuro no mucho lejano. Interesante por alguna de las hipótesis que da al respeto. Y por otra parte El Tiempo entendido como una hélice de piedras semipreciosas, una obra oblidable en muchos sentidos. La verdad es que no puedo afirmar que la haya entendida al 100%, me ha parecido como si Delany le quisiera dar un sentido metafórico a la vida del protagonista, pero realmente no aporta nada nuevo. Mejor pasar página.

Por suerte, tenemos otras obras más interesantes como El día anterior a la revolución dónde la Señora Le Guin vuelve a profundizar con algunos de sus temas preferidos: La política-ficción, el feminismo, los sentimientos íitimos… con este cuento (antecesor de la obra Los Desposeidos) nos lleva a la mente de una revolucionaria en los últimos años de su lucha particular. Una obra enfocada más hacia la búsqueda interior de respuestas, hacia el sentido de la vida que no hacia a los aires distópicos a que apunta.

También aprueba el cuento Escultura lenta. Mi primero contacto con Sturgeon no ha sido demoledor pero tampoco del todo decepcionante. Otra obra metafórica, una relación entre un médico y una paciente que obre preguntas y que nos lleva a reflexionar sobre el papel de los científicos. Una critica sobre el estado actual de la sociedad y de las multinacionales que paran los proyectos interesantes si no pueden sacar beneficios. Todo esto narrado con un estilo sobrio en un cuento que a la vez tiene momentos delicados y íntimos.

Dejo para el final tres narraciones menores (aunque no tanto como las de Zelazny y Delany) como son: Cuando cambiaron las cosas, (Joana Russ). Sencillo cuento con aires feministas que explica el reencuentro entre la humanidad y una civilización perdida compuesta por mujeres. Curioso y bien escrito, incluso algo original pero le falta algo de fuerza para ser recordado. El argumento da para una mayor extensión del relato.

Clifford Simak nos plantea el viejo tema de la inmortalidad en La Gruta de los ciervos danzarines, un relato corto escrito con gracia, con ganas, adictivo, pero con un final muy común y nada trangresor dónde un arqueólogo descubre unas pinturas rupestres muy poco comunes.

Y también De De Niebla, Hierba y Arena (Vonda McIntyre), un relato intrascendente sobre las artes curativas de una serie de serpientes. Más cerca del fantástico que de la Ciencia Ficción. Una historia bien escrita, sin pretensiones, pero que no crea complicidad con el lector.

Fahrenheit 451

Fahrenheit 451 Ray Bradbury es un poeta que escribe narrativa. Así de claro. Esta es la primera novela que leo de él (el reto havían sido cuentos y ensayos) pero en algunas partes de esta he tenido la sensación de sumergirme en suaves olas de caracter poético, tal como me pasó leyendo Crónicas marcianas.

El autor escribió una novela sobre los libros, esos envoltorios de información y placer que ama con tanto delirio (como evidencía él mismo en el ensayo Zen en el arte de escribir). Se nota que Bradbury vive a través de los libros y que es un literato nato. Solo a él podría ocurrirsele escribir una novela sobre la destrucción de los libros.

Fahrenheit 451 está considerada una de las grandes distopías clásicas del siglo XX (compartiendo este honor con obras como 1984 o Un mundo feliz.) Jo aún diría más porqué como distopía es un grito contra la ignorancia y la incultura. Un grito que realizó hace más de 50 años pero que el mensaje sigue teniendo más valor que nunca... Solo hay que ver como suben las nuevas generaciones para temer que las predicciones de Bradbury se cumplan. Es un hecho que incluso el mismo autor afirmar en uno de sus epílogos que continúa recibiendo presiones para censurar palabras o para canviar partes de textos que hieren a minorías o por no ser convenientes para ciertas personas de mente obtusa.

En una sociedad futura los libros están prohibidos, cualquier forma de expresión cultural es recortada, censurada y los bomberos de ocupan de quemar los libros o lo que es lo mismo, la libertad de pensamiento, la libertad de elección. Pero un bombero, Montag, empieza a preguntarse el porqué de las cosas depués de hablar repetidamente con una chica de rompe con el sistema establecido. La búsqueda de esta verdad escondida sera la pequeña odisea personal de Montag, una búsqueda que en el fondo lo que quiere es encontrar la propia personalidad, escondida entre las vanalidades cuotidianas.

Fahrenheit 451 es una fábula pesimista y optimista al mismo tiempo, un grito contra la guerra y la destrucción (el libro contiene unos pasajes finales increibles sobre este tema), una destrucción que es creada por la incultura. Lo más terrorífico pero, es que esta incultura, este reordenamiento de la sociedad alrededor de una televisión "interactiva" que trata a la genta de imbéciles, es provocada inicalmente por las propias personas que no desean pensar en los problemas de la sociedad, que quieren vivir sin ninguna complicación y que necesitan que les digan qué deben hacer y cuando sin preguntarse el porqué. Incluso el hecho de tener hijos es considerado una carga que hay que soportar tres días al mes y que la madres enganchadas a seriales estúpidos meten en guarderías especializadas.

Así pues, un mensaje que como decía antes es muy válido en la actualidad donde vemos cada día censuras en los medios de comunicación o como cada vez más lo libros son tratados de suplerfuos.

La Guerra de los mercaderes

La Guerra de los mercaderes Frederick Pohl se aventura a realizar una segunda parte de una de sus obras más conocidas (Los Mercaderes del espacio) ni más ni menos que treinta años más tarde. Y la verdad es que se sale con la suya: La Guerra de los mercaderes acaba siendo mejor que su predecesora. Y no solo por poseer un ritmo narrativo ágil, casi trepidante, sino porqué el argumento borda el esbozado en la primera parte. Solo un final algo apresurado podría alzarse como nota discordante en el global de la novela, pero este hecho no enturbia para nada la obra.

La acción se centra años más tarde de donde acabó la primera parte, pero su lectura puede ser independiente de esta. La Tierra continúa sumergida en la economía consumista, las agencias publicitarias controlan los gobiernos, las empresas, son el motor económico del planeta. Nada se escapa al control de estas agencias... excepto la colonia de renegados (conservadoritas) que se instaló en Venus al final del primer libro.

Esta obra vuelve a ser una crítica salvaje a la publicidad, al consumo masivo, a la sociedad occidental que ha perdido poco a poco sus valores y los pocos ideales que tiene, incluso hoy en día (un ejemplo son las leyes navideñas que obligan a consumir y a realizar regalos). Buen parte de los 40.000 millones de terrestres pertenece a la clase consumista y es adicta a uno o más productos (refrescos, figuritas de colección absurdas, nicotina inyectada...) en una Tierra decadente, contaminada y sin energía, donde los taxis son tirados por personas, donde los alimentos son totalmente artificiales, donde te pueden quemar el cerebro por incumplimiento de contrato de compra, y donde un despacho de lujo consiste en poseer un espacio con al menos una ventana.

Todo esto se nos muestra a través de la narración en primera persona de un alto ejecutivo publicitario, un redactor de primera categoría que comprobará en su propia piel lo que significa ser un adicto a un refresco a causa de una campaña publicitaria agresiva. Un vendedor con talento que poco a poco va cayendo en el pozo del consumismo debido a su adicción y donde se ve envuelto en un complot de grandes proporciones. La vida de Tennison Tarb se irá apoderando del lector, aunque represente todo aquello que critica la novela. Y precisamente este factor, el de mostrarnos el mundo tal como lo ve y lo entiende una persona totalmente entregada a la publicidad y al consumo, es el que mejor expresa las situaciones, entre divertidas y trágicas, a las que nos enfrentamos en esta particular distopía que debería pasar directamente a ser un clásico del género.

El Hombre en el laberinto

El Hombre en el laberinto Que Robert Silverberg le gusta profundizar en la mente y en las relaciones humanas no es ningún secreto. De hecho, buena parte de sus obras intentan abrirse paso en estas cuestiones y otras relacionadas, pero creo que es aquí, en esta magnífica obra llamada El hombre en el laberinto donde va más lejos en su particular búsqueda.

El argumento de la novela es increíble, tanto por su sencillez como por su profundidad: un hombre es encierra voluntariamente en un laberinto alienígena extremadamente peligroso para huir de la humanidad que lo ha rechazado, mientras un grupo de militares lo busca como última esperanza para salvar la especie humana.

A Silverberg no le interesaba narrar una serie de aventuras entorno al laberinto, no quería escribir un space-opera. El autor se fija más en aspectos como la psicología humana, la soledad, el encierro, la meditación… y se fija en realizar una crítica a la humanidad en general, se propone en definitiva intentar describir sentimientos muy arraigados y profundos de los personajes, en un ambiente salvaje y peligroso.

Un tema recurrente del autor en arias de sus obras en la redención de los pecados. En esta novela también he hacho un inciso en el trato del pecado y del mea culpa, y en cierta manera el Laberinto es una forma de purgar el pecado capital de la megalomanía.

Silverberg nos habla de la soledad, del poder, de los sentimientos, de la tensión… en parte me ha recordado vagamente a la obra maestra que es Las Estrellas mi destino, puede que por el tema de la soledad y la venganza. En parte también, he rememorado Solaris, seguramente por el sentido de la maravilla o por la incapacidad de comunicación entre el hombre y otra raza extraterrestre.

Me ha gustado mucho y no puedo explicar exactamente por qué: El hombre en el laberintocritica pero da esperanza, abre caminos pero también los cierra; profundiza en la comprensión del universo pero no proporciona soluciones precisas. Es una novela amena pero de conceptos volátiles.

Una gran libro de su época dorada (Finales de los 60 y comienzos de los 70) que no se puede dejar escapar.

Solaris

Solaris No creo que exagere sea firmo que Solaris es una de las novelas más absorbentes que he leído nunca. Pocas veces he devorado una novela en cuatro días. Es difícil que en tan poca cantidad de páginas se hayan desarrollado tal cantidad de temas interesantes y escritos con tal maestría.

Solaris es una novela de ciencia ficción al 100%. Una obra que describe los intentos frustados de contacto entre la humanidad y una entidad alienígena que parece ser el mismo planeta. La novela está aliñada con unas gotas de terror psicológico y claustrofóbico: Tres hombres en una estación espacial intentando comunicarse con un supuesto ser superior mientras luchan contra sus fantasmas personales, a veces solo sugeridos; unos fantasmas, por otro lado con conciencia propia. Todo un misterio.

Es una novela que trata de la incomprensión, del papel que tiene (o quiere tener) el hombre en el universo, de las ansias de conocimiento, de la locura y de los sentimientos.

Stanislaw Lem tiene la capacidad de despertar aquel sentido de la maravilla que tendría que tener cualquier novela de ciencia ficción, aquel miedo a lo desconocido y aquella reflexión sobre temas tan trascendentes como la vida, la muerte, la soledad, el amor…

Solaris es una obra breve pero intensa, con capítulos llenos de diálogos reveladores, unos diálogos naturales y directos que al menos a un servidor le han parecido fantásticos, pero también es una obra con pasajes donde se describe con una maestría increíble el sentido de la maravilla que despierta la incomprensión del planeta.

No encontraremos en esta obra explicaciones científicas complejas, ni grandes caracterizaciones de los personajes, hay que olvidarse de los héroes y de las situaciones fáciles. Solaris es mucho más sencillo que esto, y al mismo tiempo más complicado, una de aquellas obras que da para hablar de ella durante horas.

Los Propios Dioses

Los Propios Dioses Hablar de Los Propios Dioses es hablar de una de las novelas insignias de Isaac Asimos y seguramente de las más bien valoradas unánimamente por los aficionados a la ciencia ficción.

Los Propios Dioses fue un punto y aparte en la CF de los 70. Una historia original y técnica que combinaba elementos típicos de las novelas de contactos con la más atrevida teoría: la de la existencia de los Universos Paralelos.

La obra se estructura en tres partes muy diferenciadas: tres partes que describen mediante personajes e historias distintas la epopeya del descubrimiento (casual) de universos paralelos y del contacto con los habitantes de dicho universo.

La primera parte, "Contra la estupidez…" es claramente una introducción técnica y algo densa al principio fundamental de la obra: El descubrimiento de la existencia de un universo paralelo y del intercambio de energía que se puede producir entre los dos. Se trata de una parte tensa, donde Asimos nos introduce en dicha teoría, una parte didáctica que a menudo puede hacerse algo pesada por la cantidad de información química que el autor nos muestra pero que tiene unas páginas finales llenas de tensión y que nos conducen directamente a la creme de la creme: La segunda parte.

"…los propios dioses…" es el título de la segunda parte. Me atrevo a afirmar que posiblemente se traten de algunas de las mejores páginas escritas nunca en el género. Esta segunda parte es simplemente deliciosa, dudo mucho que nunca se puedan a volver a describir la psicología de unos seres no humanos de una forma tan convincente. Añadiendo el hecho que se trata de definir la personalidad de los tres sexos distintos que habitan en dicho universo y de las importantes interrelaciones que existen entre ellos.

Personajes como Odeen, Dua, Tritt y sobretodo Eastwald nunca podrán ser olvidados una vez el lector finalice los capítulos que conforman "…los propios dioses…". Incluso la numeración de los capítulos es importante.

La vida en el otro universo, las motivaciones de sus habitantes y sobretodo el comportamiento y la biología misma de ellos se merecen que esta obra esté entre lo más destacado del siglo pasado.

Finalmente, la tercera parte, "…luchan en vano?" quizás sea la más floja pero no por ello menos interesante. Una leve intriga política que redondea la primera parte y que la cierra correctamente. También encontramos aquí, pese al lenguaje llano de Asimov, diversos referentes técnicos (Hard) que pueden moderar hacer más lenta la lectura.

Impensable que alguien se la pierda, pese a las leves dificultades del comienzo y del final.

Flores para Algernon

Flores para Algernon No siempre los libros muy recomendados cumplen las espactativas creadas, pero esta obra llamada Flores para Algernon sí, incluso las supera.

Flores para Algernon es una novela con argumento redondo, que engancha y que te hace sufrir. Es una obra hecha con sentimiento y con mucha mano izquierda. No tiene errores, no tiene páginas de más, de hecho la novela en sí ha evolucionado de un cuento largo (o novela corta) que siete años antes ya había ganado el premio Hugo. Seguramente se lo merecía.

Charlie Gordon es un hombre retardado de 32 años. Con un coeficiente intelectual muy bajo que solo le permite trabajar fregando suelos y realizanso algún que otro encargo. Vive solo, aparentemente abandonado por la família y desea con toda su alma ser "listo"... Ser normal como el resto de la gente. Cuando se le propone una operación que puede volverle inteligente parece que sus problemas tengan que acabar, pero más bien es al contrario... tan solo acaban de empezar.

Keyes realiza un ejercicio de análisis de la mente humana en clave de ciencia ficción pero sin perder nunca el rumbo de la realidad. Los sentimientos narrados por Charlie en primera persona te hacen sentir un espectador más de su drama, son sencillos pero intensos. La prosa del Keyes te llega y te hace callar más de una vez; no solo por los sentimientos que llenan esta obra si no porqué el argumento es redondo y original, la prosa magnífica y los personajes totalmente creibles. ¿Tenemos una pequeña obra maestra? Sí. ¿Alguien lo dudaba?

Esta novela en clave psicológica y con un trasfondo científico es ligera y amena pero con planteamientos muy profundos. No se olvidará fácilmente una vez hayamos tenido el placer de saborearla. Puede ser recomendada a todos los públicos y a todas las edades porqué los temas que trata son universales e imperecederos: El amor, la falta de afecto, la fuerza de la voluntad, pero también el egoismo, la fatalidad... y puede que también el destino.

Los Primeros de Tanith

Los Primeros de Tanith Leer una franquícia siempre comporta un sentimiento de temor detrás. Quizás por la mala fama que gastan estas novelas realizadas por encargo, a menudo por varios autores, ambientadas en un mismo universo. A veces... No, más bien a menudo, una serie de novel.las franquiciadas puede acabar por hacerte aburrir las novelas originales ambientadas en unos personajes o en un universo que te gusta especialmente.

Esto mismo me pasó con la saga de Dragonlance , ahora hace una docena de años: acabé por aburrirla por la baja calidad de las novel.las escritas por autores que no eran los originales. Y a qué viene todo esto? Pues todos estos temores son los que tenía cuando empecé a leer Los Primeros de Tanith por tratarse de una franquícia ambientada al universo de Warhammer 40.000. ¡Pero ah! Sorpresa mía, ¡La novela me ha gustado! Cosa que vuelve a demostrar que no existen reglas universales para la lectura y que tanto las novelas originales como las franquícias pueden aportarte unos buenos momentos de lectura.

Los Primeros de Tanith es la primera novela de una saga de siete libros (creo que todos autoconclusivos) ambientados todos ellos en una campaña militar. Warhammer 40.000 es un universo creado para desarrollar mil y una historias. Por ahora la mayor parte de las novelas traducidas al castellano traen el sello de Dan Abnett, un nombre para mí desconocido pero que ha tenido un buen comienzo en este volumen.

Los Primeros de Tanith es uno de los regimientos de infantería ligera que se encargan de combatir las fuerzas del Caos allá dónde van, con dos particularidades: la primera que su planeta de origen, - Tanith- ha sido borrado del mapa y la segunda que están comandados por Ibrahim Gaunt, el protagonista de la saga. Un regimiento pues que no sólo se habrá de enfrentar a las fuerzas de la oscuridad si no también a la envidia y la politica que impera a las filas militares.

Este primer volumen está estructurado en tres partes. La novela empieza un algo floja, en medio de una batalla campal que ocupa 1/3 parte del libro, pero después Abnett desarrolla su talento para sumergirnos en un trama de espionaje de luchas interiores entre los dirigentes de los diferentes regimientos que son la mejor parte del libro. Abnett aporta tensión, imaginación y un lenguaje ameno, aunque que violento y directo. La novela acaba en un vertiginoso final que no te deja respirar, quizás demasiado "peliculero" para entendernos dónde el autor utiliza recursos demasiados cinematográficos para mostrarnos el final, aun cuando también tiene tiempo para reflexionar sobre la guerra y dejarnos ser partícipes de sus inquietudes al respeto.

De hecho, leyendo Los Primeros de Tanith te parece está contemplando algunas de las grandes batallas de la Segunda Guerra Mundial. Parece que el autor escribiera algunos capítulos tras contemplar "Salvar al Soldado Ryan" por poner un ejemplo.

Una primera parte pues -recuerdo que autoconclusiva- que me ha abierto hambré de más Warhammer 40.000, sobre todo para disfrutar de una lectura rápida, muy entretenida y adictiva.

Ubik

Ubik Dick aborda una de sus obras más completas desde la perspectiva (creo bastante arraigada en él) de la percepción de la realidad. O sea: Qué es real y qué no lo es. Ubik es un precursora de "Matrix" y con su originalidad (y un leve sentido del humor) nos traslada a una época futura muy bien visionada por Dick donde los poderes mentales son un fenómeno normal y la semi-vida un estado más de nuestra existencia.

Dick se presenta como un autor que sabe definir a la perfección los estados humanos alterados, un buen discípulo de Alfred Bester.

Ubik es original y compleja, Ubiktiene ritmo, Ubik es una novela para reflexionar sobre el sentido de la realidad que no rodea; es una novela para saborear tranquilamente y para releerla, pues seguro que en la primera lectura no llegamos a comprender todo lo que trata de explicarnos el autor.

El libro del día del juicio final

El libro del día del juicio final Increíble mezcla de novela histórica y odisea futurista, de drama y de comedia inteligente. Connie Willis nos vuelve a presentar una historia de viajes en el tiempo donde los hechos científicos son lo de menos y donde la acción de libro transcurre entre el pasado donde se desarrolla uno de los dramas más impactantes que recuerdo y el presente, donde se describen unos hechos atípicos de manera más abierta, incluso con finos toques de humor.

Pero vamos al grano: La autora vuelve a demostrar su maestría narrativa introduciéndonos de lleno en una historia que explica el lanzamiento de una estudiante a la Edad Media para investigar los contemporáneos y los problemas que derivan del error del lanzamiento, propiciado por un extraño virus que empieza a provocar el pánico en el presente

Pero esta novela no es una simple recopilación de aventuras en la Edad Media. Nos encontramos con una recreación perfecta de lo que pasó en 1348 en la zona de Oxford (el mismo lugar que la autora describirá años más tarde en su otra novela Por no mencionar al perro). El argumento está completamente atado aunque le falta cerrar algunas cosas para que se pueda considerar completamente perfecto (de aquí el 9,5 en vez del 10 en su nota final)

Si al hecho histórico de la Peste Negra, le sumamos las dosis de drama necesarios, unos diálogos amenos y un argumento ágil e intrigante, podemos afirmar sin dudarlo que nos encontramos ante una obra maestra, no solo de la literatura de ciencia ficción si no de cualquier género, pues El Libro del Día del juicio final es una novela para todos los públicos y para todo tipo de sensibilidades.

Muerte de la luz

Muerte de la luz Me enfrentaba a esta novela sabiendo que es un clásico reconocido de la ciencia ficción, como lo puede ser por ejemplo Mundo Anillo o Cita con Rama. Y eso da un cierto respeto, incluso algo de miedo, porqué cualquier error tiende a multiplicar por dos las decepciones... pero es que Muerte de la Luz no tiene ningún error.

Es una de las novelas más completas que recuerdo en mucho tiempo. Muchos la consideran el paradigma de la novela romántica dentro la CF y posiblemente lo sea, pero yo la definiría con estos adjetivos: Intensa, nostálgica y muy triste.

Intensa porque trata las emociones entre el cuarteto protagonista de una forma muy viva, apasionada, penetrante... y no solo las relaciones amorosas, sino también los vínculos afectivos de la sociedad Kavalar, para mi, el verdadero acierto de Martín. Nostálgica por razones obvias: Un planeta condenado a la muerte, un recuerdo de un amor pasado, unas tradiciones predestinadas a desaparecer; Y triste porqué la novela no se permite grandes alegrías a placeres, más bien al contrario

Además posee el valor añadido de tratar los conflictos culturales de forma espléndida y objetiva: Bajo el punto de vista de las dos culturas enfrentadas y bajo la afirmación (que particularmente respaldo) que la ignorancia es el principal problema para entender y tolerar costumbres y tradiciones ajenas a la nuestra.

El otro plato fuerte es la intensa relación entre el triangulo Jaan, Garse, Gwen y la intromisión inconsciente del protagonista, Dirk. Esta relación fomentada entre el amor
y la devoción por el compañero es el verdadero núcleo de la historia. Martin nos da motivos para pensar en afectos que van más allá del simple amor.

Recomendada para todos los públicos (incluso aquellos no aficionados a la CF). Aunque la he estado a punto de catalogar como Space Opera, la considero mucho más intimista de lo que parece a priori.

1984

1984 1984 es una de las tres grandes distopías clásicas de la Ciencia Ficción (juntamente con Un Mundo Feliz y Fahrenheit 451). La palabra distopía ya nos sugiere la temática del argumento: La descripción de una posible sociedad futura que al contrario de la utopía no ha devenido para mejor, al contrario: En el año 1984 las libertades individuales, las persecuciones, las ejecuciones, el control demográfico y en definitiva un nuevo sistema político mucho más denigrante que cualquiera que haya existido anteriormente (Incluido el nazismo) ha sido la evolución "natural" de la humanidad.

Cómo podría describir en pocas frases esta magnífica novela? Algunos la clasificaran como novela social, Distopía o simplemente como novela de Ciencia Ficción algo extraña, pero creo que 1984 es mucho más que todo eso.

Lo cierto es que 1984 es una de las mejores reflexiones que he leído nunca sobre la naturaleza humana. No se trata de una novela de acción, ni de intriga; no encontraremos ningún héroe... al contrario, a través de los pensamientos y reflexiones del protagonista observaremos en qué se ha convertido el mundo en ese hipotético 1984: Un mundo totalitarista donde las libertades más básicas están anuladas y donde se controla a todo individuo en cuerpo y alma. Un mundo vigilado constantemente por el "Gran Hermano", una metáfora desmesurada y terrible creada por el mismo gobierno totalitarista.

George Orwell ha creado sin duda su mejor novela. Y de que forma! Quedo admirado ante este inglés capaz de introducirse de esta manera en la mente en la sociedad humana, de crear estos párrafos tan largos y profundos, casi sin diálogos, solo filosofando sobre los pensamientos de Winston, (El protagonista) y sobre el mundo que le ha tocado vivir... todo de forma amena, sin que la novela se vuelva pesada en ningún momento.

1984 es una novela depresiva, gris, sin sorpresas, sin esperanza...

... seguramente una de las mejores novelas de todos los tiempos.

El Fin de la eternidad

El Fin de la eternidad Una de las primera novelas de Asimov y sin duda una de las más completas. No se trata de una simple novela sobre viajes en el tiempo, el libro es una profunda reflexión sobre el tiempo y sobre su manipulación.

Tenemos ante nosotros un argumento que se basa en el propio tiempo y en la Eternidad que ha sido creada para controlarlo. Asimov, con su característico lenguaje directo nos argumento (Como siempre) los pros y los contras de tener el continum temporal bien atado, o sea controlado para que la humanidad avance si riesgos a través del tiempo.

Como es lógico aparecen paradojas temporales, pero el tratamiento de los viajes en el tiempo lo ha descrito de forma más científica que otras novelas del mismo género.

Otro hecho curioso es que por primera vez se menciona el "Imperio Galáctico" (Como una de las posibilidades futuras) de forma que el ciclo Robots-Imperio-Fundaciones podríamos afirmar que empieza aquí mismo, en esta excelente novela.

Las Estrellas mi destino

Las Estrellas mi destino Impresionante Novela de Ciencia Ficción con Mayúsculas. Lo que llama más la atención es lenguaje vivo, abierto, a veces cuotidiano que realza una obra ya de por sí magnífica.

La reclusión del protagonista durante meses en el vacío del espacio y el posterior abandonamiento por la nave "Vorga" que lo podía haber salvado, provoca en la mente de Gully Foyle, el protagonista, un sentimiento totalmente superior a los otros y que le permite continuar viviendo: La venganza.

A partir de este punto, Alfred Bester nos propone ideas muy innovadoras y totalmente lógicas que no quedan para nada desfasadas actualmente (la novela es de 1956) pero sin caer en explicaciones tediosas y científicas.

Este hecho es precisamente uno de los que me gustaría destacar: La historia por encima de los hechos científicos. Seguramente, Las Estrellas mi destino sería todo lo contrario a una novela Hard o sea Técnica, pues Bester ha narrado una historia desde una perspectiva sencilla, directa y amena aunque no todo el mundo la apreciará del todo debido a los temas que trata: Teletransportación, poderes mentales, intensidad extrema de los sentimientos e incluso un poco de filosofía de la vida.

La novela nos abre las puertas a la fuerza de la mente, nos muestra de una forma gráfica (literalmente) en qué consiste la cinestesia, nos enseña a afrontar la superioridad del ser humano, un ser humano totalmente desaprovechado, inerte. Y todo esto, con una perfecta destreza en la construcción de diálogos, simples pero llenos de vida, de pasión... de todo lo que le falta al hombre...

Muy recomendada. Un clásico de la ciencia ficción. Imprescindible.